<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981</id><updated>2012-01-30T10:48:11.824-04:30</updated><title type='text'>Diario</title><subtitle type='html'>"Me olvido de gozar de lo que poseo, de mis increíbles tesoros. Vuelvo a viajar, emocionalmente, incansable, mientras quede terreno por descubrir, vidas por vivir, hombres por conocer. Qué locura. Quiero hallar la dicha. Quiero detenerme y gozar de la vida. Este será el diario de mi goce".

                             Anaïs Nin</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>107</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3707847464467595239</id><published>2012-01-29T13:51:00.000-04:30</published><updated>2012-01-29T13:51:25.122-04:30</updated><title type='text'>Después del funeral.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;El sol de la mañana acaricia con disimulola grama del cementerio. Aquí y allá arranca destellos de las placasconmemorativas dispuestas sobre las tumbas. El camposanto se ha llenado rápido,según la cantidad de espacio libre que se va reduciendo desde la última vez quevine. Soy renuente para acudir a funerales, pero esta vez era necesario. Permanezcoen el límite de los congregados, ni muy cerca ni muy lejos, lo suficiente paraescuchar lo que dice el sacerdote sobre la vida eterna y al mismo tiempo distraerla vista con lo que me rodea: el movimiento cadencioso de los árboles, el ruidode las flores, algunos pájaros en las ramas que insisten en sus chillidos, laimagen de mis amigos cabizbajos y tristes por la muerte del padre con la voz dehierro y las pupilas acuciosas. Es una mañana de sábado bastante agridulce. Aquíestamos, reunidos de nuevo, después de 20 años, con los hombros caídos y losrecuerdos a flor de piel. Y es un sábado, como antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Lo recuerdo llegando tarde, en lamadrugada, cuando estábamos a mitad del juego de dominó, alegre, con ganas deconversar y reacio a irse a la cama. Se sentaba con confianza (era su casa,además), preguntando cómo estábamos, cómo iba el juego, viéndonos con cariñopaternal: sus hijos y los muchachos, así éramos siempre, el mismo grupo dechicos heterogéneos que ocupaba el porche con una mesa y una cava llena decervezas al lado, entre risas y chistes de mal gusto. Él nos hablaba entoncesde política, de otros juegos de dominó, sus propias reminiscencias juvenilessuperpuestas sobre las nuestras. Se quedaba un rato, quizás se tomara unacerveza, algunas veces esperaba hasta el final de la partida y jugaba contra elequipo vencedor cuando yo le cedía mi puesto. Y reíamos, reíamos con ganas, sinapuro, irresponsablemente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Antes, ese mismo sábado, solíamos irhasta el río después del mediodía. Era una práctica corriente para salir de larutina estudiantil de cada semana. Entre todos reuníamos para comprar unabotella de ron y paliar el frío de cada inmersión. Roberto, Gonzalo, Ernesto,Simonote, Augusto… todos, sin falta, sin excusas. Recuerdo bien el frío a pesardel sol vespertino, el sabor áspero del ron bebido a pico de botella, loscolores de la ropa interior de cada uno, el placer de esos primeros cigarrillosfumados con resabios de culpabilidad adolescente, la libertad que nos brindabael entorno tan silvestre y solitario, lejos del pueblo. Éramos tan felices y nolo sabíamos. Alguna vez quise escribir sobre esos días, encapsular en unapágina la esencia de lo vivido, pero me pareció que en cada intento siemprequedaba algo importante por fuera, como si fuera un pintor que se esfuerza porlograr el pigmento ideal de una visión y no lo logra, y después ya no lointenta más. Pero los recuerdos permanecen allí, las risas, los cuerpostemblorosos sobre las piedras, el rumor del agua bajando por la cascada, labotella medio vacía a un lado y el paquete de cigarrillos con la boca abiertaen una invitación clandestina. Nos quedábamos en el río hasta el final de latarde, cuando el hambre atacaba porque ninguno se acordaba de llevarbastimentos; lo que no podía faltar era el ron y la nicotina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-PzxP6-REBGc/TyWL3dX6exI/AAAAAAAAAKU/yKHOwezuQjo/s1600/repartir+agua+del+rio.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://4.bp.blogspot.com/-PzxP6-REBGc/TyWL3dX6exI/AAAAAAAAAKU/yKHOwezuQjo/s320/repartir+agua+del+rio.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Regresábamos apretujados en el carro deturno: algunas veces en el de mi madre y otras en el de la mamá de los Murillo;dando codazos, preguntando por la botella, pidiendo un último cigarrillo,escuchando la misma mezcla ecléctica de cada fin de semana: Skid Row, Bon Jovi,Desorden Público, Sentimiento Muerto, Queen, R. E. O. Speedwagon, Journey, BadEnglish, La Polla Records y otros grupos. Nos separábamos en la casa de losMurillo para que cada quien fuera hasta su casa, se bañara, comiera algo,desestimara los alegatos familiares sobre salir de nuevo y regresara al porcheconocido que nos recibía cada sábado en la noche para jugar hasta la madrugada,hasta que el progenitor llegara chispeante y se incorporara al partido depiezas blanquinegras. Hay quien pudiera definirlo como una rutina aburrida,pero nosotros nunca nos cansamos de eso. Corría el año 1990… ¿o era el 91?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Lo que no recuerdo es el comienzo del finde esos gloriosos asuetos sabatinos. ¿Quién fue el primero que faltó? ¿Quiénfue el segundo que dejó de asistir? ¿Cuándo se hizo costumbre que ya no nosreuniéramos para ir al río en las tardes y jugar dominó en las noches? Creo quetuvo que ver con el paso hacia la universidad, con que cada uno saliera delpueblo para irse a estudiar en otra parte, y después todo lo que quedó fue unallamada telefónica de vez en cuando, un saludo retardado, una promesa dilatadade volvernos a ver; siempre sucede igual, y nosotros no fuimos la excepción. Después,cada uno siguió su propio camino. Hasta ahora, hasta el pasado viernes, cuandolos viejos números repicaron de nuevo con una noticia inesperada. Lo curioso esque todos vamos a morir, pero la muerte siempre resulta una sorpresa malrecibida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Mientras bajan el féretro hasta la fosamiro los rostros de mis amigos. Es sábado por la mañana. Me pregunto si algunopiensa en los antiguos paseos hasta el río o en los juegos de dominó, perosupongo que el duelo aparta todo eso. Luego, conforme juntan las flores sobrela tumba, noto que Augusto conversa en voz baja con Roberto y Gonzalo, supongoque se trata de un pésame tardío, una despedida repetida antes de que cadaquien tome su rumbo de vuelta al presente. Es lógico. Es natural. Y eslamentable que nos toque este reencuentro en un sitio tan fúnebre. Hubiese preferidoque sucediera en otra parte, bajo otras circunstancias. Entonces Roberto seacerca y pregunta si debo irme al terminar el funeral, si tengo que partir; leexplico que vivo allí, que no pienso irme, que lo lamento por los Murillo. Él diceque Augusto le ha pedido reunirnos en su casa, que nos invita a todos, quepasemos la tarde allí y juguemos dominó un rato, que lo hagamos por su padre,que a él le hubiese gustado. Lo miro y sonrío. Gonzalo aparece junto a nosotrosy pasa su brazo por encima de mis hombros. Dice que se unirá al juego, que talvez podamos comprar una botella de ron para trasegar la mala noticia. Pienso ensilencio que los funerales en la provincia no son tan sofisticados como enCaracas o en Valencia y que cada familia lleva el duelo a su manera. Miro susrostros, descubro que el tiempo deja sus huellas, pero tal vez, en el fondo,algo de lo vivido permanece intacto, inalterable, y digo que sí, que yo tambiéniré a jugar unas partidas de dominó en memoria del despedido. Y el sol de lamañana nos empuja hacia delante y también hacia atrás, fuera del cementerio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3707847464467595239?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3707847464467595239/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3707847464467595239' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3707847464467595239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3707847464467595239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2012/01/despues-del-funeral.html' title='Después del funeral.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-PzxP6-REBGc/TyWL3dX6exI/AAAAAAAAAKU/yKHOwezuQjo/s72-c/repartir+agua+del+rio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5218646611293378557</id><published>2012-01-21T12:40:00.000-04:30</published><updated>2012-01-21T12:40:02.307-04:30</updated><title type='text'>Entropía de un sábado.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Es sábado. Para muchos, un día demerecido descanso, un día para relajarse en casa y olvidarse de la febrilsemana que queda detrás, un día para vegetar en la cama hasta tarde; no tengonada en contra de esas actividades, aclaro, pero mi mañana comenzó temprano sinpedirme permiso. La luminosidad de la habitación me empujó hacia fuera, al cafétibio en la cocina, al desayuno frugal sin sentarme, quisquilloso, como si micuerpo anticipara el súbito deseo de salir, de estirar los músculos, recibir elviento en la cara y caminar bajo el compás de un animado &lt;i&gt;soundtrack&lt;/i&gt; callejero. Hay mañanas donde los minutos corren y tearrastran con atrevimiento. Mientras me bebía el café mi mente evocó las líneasiniciales de &lt;i&gt;La señora Dalloway&lt;/i&gt;,donde Clarissa se enfrenta a un Londres matutino y dinámico, y las busqué en mibiblioteca:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;«En los ojos de la gente, en el ir yvenir y el ajetreo; en el griterío y el zumbido; los carruajes, losautomóviles, los autobuses, los camiones, los hombres anuncio que arrastran lospies y se balancean; las bandas de viento; los órganos; en el triunfo, en elcampanilleo y en el alto y extraño canto de un avión en lo alto, estaba lo queella amaba: la vida. Londres, este instante de junio».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Sí, eso era: el murmullo de la gente, laebullición de las calles y avenidas, la cacofonía de cornetas, sirenas y pitosde los fiscales del tránsito, los gritos de los vendedores ambulantes, todomezclado, unificado y vuelto a separar en sonidos amontonados. La vida. La explosiónhumana. La serpiente que nunca se detiene. La ola que jamás cesa de romper confrenesí. Una melodía urbana atractiva y sugerente, aunque de vez en cuando unose queje por el barullo y las estridencias. Pero el café se acaba y mientras mevisto planifico lo que haré y dónde iré: un par de horas en la oficina paraadelantar el proyecto que tengo entre las manos, una vuelta por la libreríapara saber si llegaron títulos nuevos, tal vez un almuerzo ligero en un sitiodiferente, una sonrisa que se escapa aquí, un “buenos días” por allá, la esperaante el semáforo para cruzar con la luz adecuada, la batería cargada delBlackBerry, notas apresuradas en un papel para escribir esta nota con calma,una ducha de agua fría para espantar la flojera remanente, las llaves delapartamento dentro del bolso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Pasar la mañana del sábado en la camatiene su atractivo, no lo niego; pero la vida allá afuera es como un amigo delliceo que te incita a hacer cosas que no harías por cuenta propia, ese amigoque todas las madres catalogan de “malaconducta” y “rebelde”, y que no puedesdejar de tratar a pesar de todas las prohibiciones maternas. En la calle seoculta la sorpresa de un encuentro fortuito, un rostro atractivo, una forma decaminar, una charla oída subrepticiamente, un aroma al cruzar una esquina, lacascada de una risa ajena, una visión fugaz a través de la acera, el color delpavimento caliente, el azul del cielo que se escurre por los costados, lasideas interesantes que surgen en medio de la caminata, justo cuando menos lasesperas y tienes que arrimarte a un costado para escribirlas con rapidez, antesde que el flujo vehicular se las lleve en su corriente incesante. Todo explota.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-arn8lGWrFUs/TxrwJK4bxSI/AAAAAAAAAKM/MoEucpv1YXk/s1600/145550.1698800289.1.450.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="226" src="http://3.bp.blogspot.com/-arn8lGWrFUs/TxrwJK4bxSI/AAAAAAAAAKM/MoEucpv1YXk/s320/145550.1698800289.1.450.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Es probable que antes del final de latarde quiera regresar a la comodidad del apartamento, añorando un descanso quepasé por alto al despertarme, pero lo que reciba, lo que descubra, lo que huelay saboree compensará cualquier queja vespertina. Además, ¿qué puede ser mejorque la sorpresa de lo desconocido, eso que ignoramos y espera en la otraesquina? Hoy no quiero pensar en la delincuencia, en los desmanes presidenciales,en la economía, en elecciones o en las llamaradas solares que nos alcanzarán enla tarde; hoy prefiero concentrarme en el segundo exacto de mi respiración, enla textura del piso bajo mis pies… en este pueblo, en la vida, en este instantede enero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5218646611293378557?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5218646611293378557/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5218646611293378557' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5218646611293378557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5218646611293378557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2012/01/entropia-de-un-sabado.html' title='Entropía de un sábado.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-arn8lGWrFUs/TxrwJK4bxSI/AAAAAAAAAKM/MoEucpv1YXk/s72-c/145550.1698800289.1.450.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-9165681349950682384</id><published>2011-12-06T22:20:00.001-04:30</published><updated>2011-12-06T22:31:04.779-04:30</updated><title type='text'>Bajo la lluvia.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Llueve todavía cuando salgo del gimnasio,poco antes de las 7 pm. Llueve desde temprano. Abro el paraguas, me coloco los audífonosy me lanzo a caminar. Son pocas cuadras hasta mi nuevo hogar; además, lacaminata ayuda a regularizar mi pulso acelerado. Casi no hay gente en la calle.Mi mente divaga. Pienso en diferentes escenarios nocturnos. Me agrada estacaminata después de la sesión de ejercicios. Poco antes de llegar al edificiodonde vivo, quizás un par de manzanas, tropiezo con una pareja en una esquina. Esdifícil cruzar con ellos en el medio, y el paraguas estorba. Mientras intentohacerles entender que obstaculizan mi paso, alcanzo a oír lo que dice lamuchacha. Tiene el rostro levantado y las gotas rebotan y se deslizan por sucuello; permanece inmóvil, con los ojos cerrados y la mano del chico sujetandola suya. La voz de la muchacha es tenue.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;―Gracias por la mejor tarde de mi vida ―diceella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Me quedo tan inmóvil como ellos. La chicasigue con los ojos cerrados, y él la mira. Yo los miro a ambos, impresionado. Nosmantenemos los tres allí, suspendidos, bajo la lluvia. Es una escena bizarra. Untrío de desconocidos que se detiene en una esquina mojada. Él sigue callado, selimita a observarla, y sonríe, aunque ella no lo sabe. Parece que no lesimporta que yo atestigua su paréntesis nocturno. Están ajenos a mi presencia,al movimiento torpe del paraguas, a los carros que pasan, al estruendo que caedel cielo ennegrecido. Creo que son felices, y siento un aguijonazo de envidia,lo confieso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Todo dura, si acaso, algunos segundos,pero su esencia se diluye con parsimonia. Debo bajar a la calle, maniobrar conel paraguas, y volver a subir para continuar mi camino. Ahora soy yo quiensonríe. De pronto recuerdo una escena de la película &lt;i&gt;Great Expectations&lt;/i&gt;, donde el personaje de Ethan Hawke rescata aGwyneth Paltrow de una sofisticada cena con su prometido y otros amigos, y lasaca a bailar, y después la conduce con calma hasta la calle, donde llueve, yentonces se lanzan a correr bajo la lluvia. Algunos pueden decir que es cursi,todo depende del grado de cinismo que haya anidado en sus vidas. A mí me parecemuy romántico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-D1AUo-rrRoY/Tt7VQz9l8SI/AAAAAAAAAJM/OoBQpZt94Uw/s1600/kissesinrain.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-D1AUo-rrRoY/Tt7VQz9l8SI/AAAAAAAAAJM/OoBQpZt94Uw/s320/kissesinrain.bmp" width="305" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Luego, mientras subo en el ascensor,intento imaginar lo que pudo haber sucedido para que esa muchacha agradezca porla tarde que tuvo. ¿Está enamorada? ¿Se curó de una grave enfermedad? ¿Estabaen coma y volvió a la vida? ¿Hizo el amor durante horas con el muchacho que lesostenía la mano? ¿Por qué el rostro alzado bajo la lluvia? ¿Se sentía bien elcontacto del agua fría sobre su piel? Pensé que no me hubiese costado muchocomprobarlo. Pensé en cuán acostumbrados estamos a la comodidad de la rutina. Penséen cómo sería permanecer bajo la lluvia con la persona que amamos. Pensé quesiendo adultos olvidamos la espontaneidad de la niñez. Pensé que me hubiesegustado seguir allí, con ellos, y saber cómo terminaba el momento. Pensé en muchascosas. Y al final sólo me queda escribir sobre lo sucedido, sobre lo que pudohaber pasado, sobre lo que me gustaría que pasara, sobre lo que quiero quesuceda entre mis páginas. Sólo eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNoSpacing" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Es noche cerrada. Y sigue lloviendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-9165681349950682384?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/9165681349950682384/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=9165681349950682384' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/9165681349950682384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/9165681349950682384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/12/bajo-la-lluvia.html' title='Bajo la lluvia.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-D1AUo-rrRoY/Tt7VQz9l8SI/AAAAAAAAAJM/OoBQpZt94Uw/s72-c/kissesinrain.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-9097658670527561052</id><published>2011-08-26T18:01:00.002-04:30</published><updated>2011-08-26T18:06:57.957-04:30</updated><title type='text'>Toque de queda.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Era a principios de los 90. Atrás quedaba una década llena de derroche y glam rock, y ante nosotros se abría otra época distinta, un decenio que estaría marcado por la llegada de la Internet, los festivales de música en la playa y el alquiler de películas en formato VHS. Éramos adolescentes y por ello felices, noctámbulos, rumberos, irresponsables; sí, éramos felices. Y también representó una temporada de transición, en muchos aspectos; pero eso vino después. Me gusta concentrarme en el comienzo, en las noches de camaradería, guitarras y partidas de dominó, en las cajas de cerveza y las risas, en todo lo que ahora parece tan lejano e inverosímil dadas las circunstancias actuales de mi país.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Me tocó crecer en un pueblo pequeño de provincia. Todo lo que sucedía en las grandes ciudades, a nosotros nos salpicaba con pequeñas gotas. Lo que más recuerdo y añoro eran las reuniones nocturnas en la casa de Felipe Murillo. Esa casa era como el Salón de la Justicia de los Superamigos: allí pasábamos la mayor parte del tiempo, haciendo de todo y haciendo nada, jugando a cambiar el mundo, confesando secretos y conquistas amorosas, lamentando pérdidas y creyendo que cualquier amor frustrado era el fin de la vida conocida (ser adolescente y no ser tormentoso es una pérdida de tiempo); pura cháchara en los muebles del porche, de cara a un jardín amplio y frondoso, pero cada vivencia experimentada con un color atenuado, incluso un tono más lento, porque la vida en los pueblos es así, tiene su propio ritmo, su cadencia particular.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Era tan común, los fines de semana, quedarnos hasta tarde en la casa de Felipe. Sus viejos nos apreciaban como si hubiésemos sido hijos adoptados, agregados a la ya numerosa familia; creo que debe ser muy estimulante vivir en un hogar así, llena de ruidos y risas y chistes a cada momento. A su papá le encantaba colarse en nuestros juegos de dominó cada vez que podía y jamás pudimos ganarle una mano; también hubo póker, truco, cualquier juego que nos permitiera vaciar un par de cajas de cervezas, fumar y trasnochar hasta el cansancio. ¿Ya dije que éramos felices? Lo repito: éramos felices.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Retengo una sucesión de imágenes, como un caleidoscopio. Solía sentarme en la acera, afuera, con cualquiera de los muchachos para compartir confidencias. La luna en lo alto, a través de las ramas del samán, y la calle vacía, inhóspita, tan tarde. Mis amigos hipnotizados ante la pantalla del monitor con los primeros juegos en una computadora. Otras veces terminábamos todos en esa bendita acera rota por las raíces del samán, riendo, hablando paja, intercambiando una botella de ron. O dando vueltas por las calles del pueblo en el Fiat Uno de mi madre, prestado con horario de llegada. Nunca hubo una sensación de temor o inseguridad, eran otros tiempos, claro, y eso es lo que me deja un mal sabor en la boca. Hoy, de vez en cuando, me provoca repetir esas experiencias, revivirlas aunque sea en una fracción de su juvenil intensidad, pero el consenso general es que no se puede. Vivimos en un toque de queda permanente, como si en un parpadeo (a veces creo que fue así) todo hubiese cambiado, un salto cuántico hacia el futuro, y ahora nos tocara vivir en una sociedad irreconocible, dramática, paranoica, gris y pintada de genuino temor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Podría decirse que esa sensación de pánico callejero es mía, una secuela de lo vivido en mi propia casa, cuando mi madre y yo fuimos sometidos por los delincuentes que destrozaron todo lo que nos era más preciado dentro de nuestra intimidad, pero he descubierto que no soy el único. El temor, el miedo, se ha expandido como una enfermedad contagiosa, un virus mortal que no tiene cura ni antídoto. Lo tienes o no lo tienes, y si no lo tienes, tarde o temprano te vas a contagiar, es tan inevitable como la salida del sol cada mañana. Todo el que vive fuera del país, el que nos lea desde afuera, puede creer que se trata de un vulgar caso de alarmismo, de paranoia injustificada, porque «las cosas no pueden estar tan mal», porque «coño, sí eres exagerado», porque «es una impresión generalizada por los titulares de los periódicos»; entonces me gustaría que le dijeran eso, cara a cara, a cualquiera que haya sido víctima de un asalto, de un homicidio sin resolver, un secuestro exprés, una alcabala policial mal puesta en medio de la noche. Pero desvarío…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Es triste sumar con los dedos de las manos y contar cuántos de tus amigos decidió que era mejor irse a vivir al extranjero. Es triste comprender que las nuevas generaciones no pueden ni podrán disfrutar de lo que nosotros gozamos algunos años atrás. Es triste que las conversaciones telefónicas se resuman en comentar lo que le sucedió a fulano, a mengano y al otro que es amigo de otro amigo. Es triste asimilar que ya uno no puede sentarse a conversar afuera, que el porche de los Murillo es un sueño lejano en mitad de la madrugada, una metáfora. Es triste vivir bajo un toque de queda permanente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Los que me conocen bien saben que no me gusta hablar de política. Leo los periódicos y me parece que los Estados Unidos y Europa prefieren enmascararse y bailar una danza macabra en el borde del precipicio, una caída que no tarda en llegar y que arrastrará al resto de las economías del planeta sin distinción de clase ni ideología política, pero prefiero no juzgar; se trata de otras sociedades, con otros problemas, y así como evito lanzar acusaciones (porque hay que estar allá, hay que vivir la vaina en carne propia, porque nadie escarmienta en zapatos ajenos), también preferiría que se nos concediera, al menos, el beneficio de la duda, coño.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;En fin, se trata de pequeños detalles, ínfimas partículas que se van sumando sin que nos demos cuenta, piezas diminutas de un rompecabezas que se arma por sí solo, fragmentos de conversaciones sueltas, opiniones ya generalizadas sobre la delincuencia en Venezuela. Nada me gustaría más, ahora, que poder retroceder en el tiempo y regresar al porche de los Murillo, con los juegos de dominó, la guitarra de Roberto y las risas de todos, pero no es posible, lo sé, tampoco es que me aferro a un pretérito perfecto. Y sé que ya no podemos hacerlo porque ahora todos miramos por encima del hombro, agudizando la vista, sopesando las oquedades del camino, diversificando las rutas para volver a casa y apresurándonos en hacerlo antes de la caída del sol, como si fuésemos vampiros que viven al revés, temerosos de las tinieblas y aullidos delincuenciales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Olivia llegó ayer. Los teléfonos intercambiaron repiques y sonrisas por la sorpresa. Ella vive en el llano, más lejos, encargada de la finca de su padre. Olivia es de una época posterior, menos juvenil, pero nos gustaba alargar las horas del crepúsculo para hablar y tomar café sentados en los escalones de la entrada a su casa. Después de los saludos y las preguntas apresuradas («¿Estás aquí, marica? Qué fino»), rebotó la invitación para tomar café de nuevo en esos viejos escalones y las excusas y párpados templados no se hicieron esperar. Supimos por su madre, una vez reunidos, que todas las casas de la cuadra y la calle habían sido robadas sin contemplación, incluso más de una vez. Olivia nos miró con cara de sorpresa, pero al resto nos pareció algo bastante regular, sin asombro. Al final, el café lo compartimos en la cocina, con los ojos puestos en las ventanas, a pesar de las risas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Lejos quedan ahora el porche de los Murillo y los escalones de la entrada a la casa de Olivia. Ya no podemos ni siquiera hacer un simulacro de recuperar aquellas veladas, el toque de queda nos aplasta puertas adentro. Y uno entonces se acostumbra, cede terreno, se conforma con el insilio, y eso me molesta todavía más. Ya el Salón de la Justicia no existe, ni siquiera en las comiquitas de Cartoon Network. Qué vaina… lo que daría por un buen juego de dominó hasta la madrugada, entre cervezas y risas, sin las manecillas de un reloj, sin las pupilas escudriñando las sombras, tendidos en una acera rota para soltarle risotadas a la noche entre trago y trago.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-9097658670527561052?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/9097658670527561052/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=9097658670527561052' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/9097658670527561052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/9097658670527561052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/08/toque-de-queda.html' title='Toque de queda.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-392272946834658268</id><published>2011-05-02T21:54:00.004-04:30</published><updated>2011-05-02T22:24:37.698-04:30</updated><title type='text'>Granizo, de Dayana Fraile.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; line-height: 17px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Es un teatro de &lt;i&gt;varietés&lt;/i&gt; con funciones continuas. Es un juego de espejos circenses. Es un caleidoscopio que gira sin cesar. También es una conversación que se capta en una mesa cercana, a la que prestamos atención de forma subrepticia. En determinado momento, más adelante, cambiamos de sitio, nos sentamos en esa mesa adyacente y participamos de lo que se nos cuenta, sin rubor, sin vergüenza. La magia verbal de Dayana Fraile funciona como un anestésico de las convenciones sociales y literarias, sugiere, convence, seduce. Corre el velo de la fantasía narrativa y hasta finalizar el libro se las ingeniará para caminar por encima de la cuerda floja sin perder el equilibrio y caer en el aburrimiento. Dayana Fraile parece seguir la corriente de varios autores contemporáneos que prefieren prescindir de efectismos y hablarle al lector de tú a tú, casi abusando de la confianza, echando mano a un lenguaje sencillo y directo que no permite asombros ni falsas verosimilitudes. Lo logra, y muy bien, ofreciendo las imágenes escritas como los elementos de un carrusel que gira y apenas nos permite un vistazo, una mirada, apareciendo y perdiéndose dentro de su propio esquema narrativo sin agregar explicaciones frívolas y poco funcionales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Los personajes descritos en &lt;i&gt;Granizo&lt;/i&gt; (Fundación Editorial El perro y la rana, 2011), ganador del premio de cuento de la I Bienal de Literatura Julián Padrón, conforman una galería simbiótica donde cada uno toma y ofrece al otro, cruzan sus líneas, se vuelven tangenciales, hablan entre sí y apenas nos dejan percibir una energía grupal que sólo es comprensible para ellos. Somos transeúntes de una ciudad reconstruida a través de las experiencias juveniles de la protagonista, de los otros personajes que se relacionan con ella, y discuten, y lloran, y se atreven a soñar o a vomitar sus entrañas existencialistas, todo mediante un lenguaje que funciona acorde a lo que se desea contar y retratar. Es una lectura sencilla, pero no por ello simple o llana. Tiene matices, imperfecciones, arrugas, que confieren una adecuada verosimilitud a lo que se narra. Da gusto leer porque no hay acartonamientos, poses, rimbombancias del lenguaje. Funciona porque la autora parece haberse preocupado por los detalles pequeños, las inconsistencias, tejer bien las costuras que unen los retazos utilizando metáforas que alzan las comisuras de la boca sin darnos cuenta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Las diferentes historias se brindan como si vinieran con la confianza de una mirada amiga, entre copas de vino o tazas de café, lo que mejor convenga. La forma de narrar permite que la atención se sostenga, que uno quiera saber de dónde vienen y hacia dónde van estas mujeres ficticias que de vez en cuando cambian sus roles. Es un libro muy femenino, pero no unidimensional. Los personajes que traza Dayana Fraile están allí, en el borde de la mirada, nombres que nunca se llegan a pronunciar del todo, colores estridentes que atraviesan corriendo la opacidad de la rutina convencional. Son personajes salidos de un cuento de hadas que se ha transformado en una realidad de concreto con sonido de rock nacional. Tangibles. Palpables. Reconocibles detrás de una esquina, una percepción fugaz, inaprensibles. Queda la sensación de haber llegado en medio de la obra, alcanzar un fragmento que da cuenta del resto, de toda la función, así como la jornada descrita en un solo día de &lt;i&gt;La señora Dalloway&lt;/i&gt; permite asimilar la totalidad de su vida, las piezas de cerámica desperdigadas en los relatos de &lt;i&gt;Granizo&lt;/i&gt; permiten reconstruir un universo particular, un espejismo, una sombra detrás del espejo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Sigo pensando en un caleidoscopio en razón de la secuencia de escenas aparentemente inconexas, pero con ligaduras entre sí, como una telaraña de plomo. Una sucesión que se sostiene a través de las mudanzas de la narradora, un intercambio de lugares que funciona como una bisagra, un vehículo de transición, el puente que nos deja ir y venir entre las diferentes partes del libro, literalmente. Hay humor, también. Un tipo de humor rancio, salobre, que arrastra una sonrisa cínica de reconocimiento, porque los personajes están bien delineados, con las características de su humanidad bien distribuidas y dosificadas para concederles el debido peso del drama narrativo. Son, existen, casi llegan a saltar de la página con sus retorcidas maneras literarias y sus neurosis citadinas. Para mí es muy satisfactorio poder recomendar este primer libro de relatos de una escritora que promete más si se lo propone para brindarnos diferentes ficciones poco convencionales. Pueden conseguirlo en cualquiera de las Librerías del Sur a lo largo del territorio nacional. Espero que lo disfruten tanto como yo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-392272946834658268?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/392272946834658268/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=392272946834658268' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/392272946834658268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/392272946834658268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/05/granizo-de-dayana-fraile.html' title='Granizo, de Dayana Fraile.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8136757037253520529</id><published>2011-04-04T18:46:00.002-04:30</published><updated>2011-04-04T18:53:42.422-04:30</updated><title type='text'>El trago amargo.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―¿Qué te pasa? ¿No te gusta?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―No es eso…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―¿Entonces?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―No sé. No me gusta estar aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Claro que sí, vale. Relájate. ¿No confías en mí? Siéntate en la cama.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Me da vaina. ¿Y si lo dejamos para después? Otro día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―No seas pajúo, coño. Vamos. Abre la boca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Ya va. ¿Y si alguien viene?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―No pienses en eso. Anda… agárralo. Tú sabes que sí quieres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Pero… Espérate: así no. A la fuerza, no.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Coño, qué bolas. Me dijeron que te habías puesto mamita, pero no tanto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―No vale. Tampoco así. Lo que pasa es que no me entiendes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Sí, sí entiendo. Dale. Yo lo agarro por ti. Abre la boca. Así… poco a poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―¡Espérate, coño! Lo que pasa es que… De pana, no es que no quiera…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―¿Vas a seguir con eso? ¿Ah? ¿Vas a pelar este boche? Míralo. Tócalo. Abre la mano ¡No seas pendejo! Agárralo duro. ¿Le tienes miedo? ¿A estas alturas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Verga, es que ha pasado mucho tiempo. Entiéndeme. No sé. No tengo ganas. Mejor no.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―¿Sabes qué? Déjalo así, de pinga. Tienes razón. Tú te la pierdes. Tampoco te voy a jalar bolas, para que después salgas hablando paja. Pensé que podíamos estar como antes, compartir las mismas vainas; pero es obvio que no.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―Esto es distinto. Ya no puedo, no debo caer en lo mismo. Ponte en mi lugar, coño. Fue un milagro que sobreviviera al accidente. Lo sabes. Estuve…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:200%;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;―¡Ya! ¡Déjalo así! Si no te lo vas a tomar, mejor me llevo el vaso y alejo al demonio, ¿verdad? Qué bolas. ¡Tú y tus pendejadas de Alcohólicos Anónimos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8136757037253520529?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8136757037253520529/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8136757037253520529' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8136757037253520529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8136757037253520529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/04/el-trago-amargo.html' title='El trago amargo.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-1521325038240765602</id><published>2011-03-31T22:07:00.002-04:30</published><updated>2011-03-31T22:13:37.906-04:30</updated><title type='text'>Historias a media luz.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;El rostro de mi padre se asemeja a una máscara mortuoria donde sobresalen las sombras y oquedades. El de mi madre, tan pálido, pareciera asaltado por diminutas hormigas que se mueven en torno a su boca mientras mastica en silencio. Mi febril imaginación inventa diferentes escenarios. Somos sobrevivientes de una hecatombe mundial y debemos refugiarnos puertas adentro, alumbrándonos con velas, intentando permanecer ajenos al desastre exterior y la ausencia de sonidos que pululan en la oscuridad. Lo más importante es que estamos juntos, que podemos comer algo, aunque sea tan ligero como tortas de casabe, algunas lonjas de queso gouda y el resto de la sopa fría que consumimos al mediodía. Se trata de un manjar principesco comparado con las penurias que sufren otros desplazados, esos rostros sin forma que de vez en cuando se asoman a las ventanas y sueltan palabras incoherentes. Es un mundo catastrófico y deformado allí afuera. La densa oscuridad ayuda a concretar estas imágenes fantásticas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Mientras escribo esto, alumbrándome con un par de velas, llevamos ya dos horas y media sin energía eléctrica. Uno que otro perro se atreve a ladrar en las tinieblas, y pienso que se arriesga bastante; los rostros que se asoman en las ventanas también tienen hambre. Nosotros, encerrados en la cocina, sobrellevamos el asunto con una momentánea calma. Hay una vaga sensación de seguridad al permanecer iluminados con algunas velas y dos linternas de baja intensidad. Ninguno lo menciona, pero los sentidos permanecen alerta, en tensión, escudriñando los rincones en espera de cualquier ruido cercano e invasivo. Papá dice que deberíamos economizar, ahorrar la poca energía que les quede a las linternas, porque todavía faltan muchas noches que parecen estirarse con la falta de distracciones comunes y tecnológicas. Ya nada es ni será lo mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;La historia que me invento sigue por otros derroteros. Sin proponérmelo, ya he llenado cuatro páginas del cuaderno de relatos cortos. Me escoltan dos velas altas que me hacen sentir como uno de aquellos fértiles autores decimonónicos que sabían aprovechar muy bien la penumbra de las horas nocturnas. También pienso en Lord Byron, en Jane Austen, en Balzac, en Victor Hugo, Mary Shelley, y tantos otros. El divino campo del Romanticismo literario. Creo que me dejo influenciar por las lecturas vespertinas, relacionadas con el movimiento narrativo de ese período de la Historia. Cosas de tinta y medias luces, quizás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Existe la posibilidad de que el apagón dure toda la noche. Puede suceder, por el contrario, que la luz regrese en pocos minutos. Todo es posible en este país de incertidumbres. Nadie sabe ofrecer respuestas concretas sobre la implementación de estas medidas tan injustas. Parece que tendremos que acostumbrarnos de nuevo a los horarios, la alteración de la rutina laboral, la gente que masculla sus quejas sin atreverse a pronunciarlas en voz alta. Porque las tenazas se cierran sobre los pueblos y ciudades del interior, a quienes nos toca el sacrificio mientras los habitantes de la Gran Caracas parecen ajenos a estos cortes programados. Para ellos la vida sigue igual, con sus veladas nocturnas, noches de teatro y cenas bien iluminadas. Sé que mis palabras tienen un tufo de resquemor mal disimulado, pero ya desde antes, cuando sucedió la primera vez, pensé que hubiese sido muy distinto si los apagones nos tocaran a todos por igual, democráticamente, revolucionariamente. Los pendejos de la provincia cargando con el temor gubernamental de alterar el equilibrio precario de la capital. Sólo en este país…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Hay quien dice que nuestra nación ya chocó con su iceberg y hace aguas por el frente. Otros mencionan la tirantez de las costuras en los bordes. Se intenta tapar el sol con un dedo mientras el Presidente pasea por Suramérica y recoge premios irónicos. Se pretende tapar el fracaso con el espectáculo de malabaristas y payasos que alargan la necesaria caída del telón. Amanecerá y veremos, es todo lo que se oye decir. Ya quisiera uno estar viviendo en Egipto o en Túnez, carajo. Pero el destino ha querido un desenlace diferente, menos sangriento, quizás con mayor madurez, no lo sé. No me gusta opinar en vainas políticas. Por ahora, supongo que tendré que contentarme con algunas historias de Poe. Me gusta adaptarme a las circunstancias. De nada sirve luchar contra la corriente o arrojar palos de ciegos que no dan en ninguna parte. Me llevaré las velas hasta mi habitación y seguiré jugando a ser otro de los escritores del siglo antepasado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Amanecerá y veremos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-1521325038240765602?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/1521325038240765602/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=1521325038240765602' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1521325038240765602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1521325038240765602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/03/historias-media-luz.html' title='Historias a media luz.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5331848680078798038</id><published>2011-03-19T22:05:00.003-04:30</published><updated>2011-03-19T22:28:49.570-04:30</updated><title type='text'>Obsesiones literarias.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Hay días en que mi sonrisa no cabe entre los labios. Se desparrama por los ojos, se sacude entre los dedos, se camufla entre los comentarios que salen despavoridos y sin control. Entonces me siento como un niño: excitado, inquieto, fastidioso; pero no sucede siempre. He logrado identificar ya que mi sonrisa y la literatura van juntas, la mayoría de las veces. La última vez que sonreí así fue el viernes. Todavía lo hago. No puedo evitarlo. Mi estado de ánimo va unido a los libros. Soy feliz cuando recibo un paquete nuevo, una encomienda distinta cada mes, una sorpresa a pesar de saber de antemano lo que oculta el envoltorio blanco y azul. Suelo abrir el envío con cuidado, con calma, saboreando el instante como si se tratara del último caramelo del envase. Ya dije que me pongo como un niño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Saco los libros con cuidado, acariciando las cubiertas y detallando las letras escritas en la portada. Cualquiera creería que manipulo objetos de cristal, pero mi respeto es grande, mi placer es mayúsculo, íntimo, poco compartido. No me importa. No tengo que rendirle cuentas a nadie sobre las cantidades que gasto ni la frecuencia con que hago las compras. Es lo único en lo que invierto gran parte de mi pequeño sueldo. Alguna vez creí que esta obsesión literaria generaba poca comprensión entre mis amistades; hoy ya no tanto, ellos han aprendido a respetar mis decisiones, mis neurosis, mis devaneos con la letra impresa. Saben que prefiero gastar en un libro antes que en un par de zapatos o en un teléfono celular de última generación. Cada uno tiene sus propios demonios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Evidentemente, ya me queda poco espacio. La biblioteca se nota sobrecargada, pesada, a punto de sucumbir bajo el peso de los libros que se han ido acumulando en sus anaqueles. Tuve que improvisar, claro. Las restantes paredes desaparecieron bajo los lomos que se alinean como soldados de tinta y papel. Los cuadros que antes adornaban las superficies color crema pasaron a mejor vida, en otros hogares donde son tratados con más respeto y atención visual. Aquí estorbaban, ocupaban un sitio valioso que fue suplantado casi de inmediato. Aún así, no fue suficiente. Ahora camino entre pilas ordenadas según un orden específico: los que necesito leer pronto; los que ya fueron leídos pero permanecen cerca; aquellos que representan una lectura especial, a la que siempre se vuelve por una u otra razón; también los que preciso intercambiar, tramas que me han decepcionado o han perdido su interés inicial. Deambulo sobre pequeñas colinas impresas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Si salgo de paseo, mis ojos se fijan primero en las vidrieras de una librería. Es difícil no acceder a la tentación de comprar aunque sea un solo título. Siempre hay algo nuevo, o usado, o a buen precio, o recomendado, o cuyo(a) autor(a) me interesa demasiado. Lo digo, lo confieso: es compulsivo. Es cierto que la velocidad con la que compro supera la velocidad con la que leo, pero lo interpreto como una red de seguridad, una inversión hacia el futuro, un rasgo particular de mi carácter introspectivo. No hablo mucho, pero lo que callo se llena con palabras ajenas, delirantes, ricas, sugerentes. No imagino mi vida sin un libro. Algunas veces he fantaseado sobre un posible exilio, y me entristece la posibilidad de tener que dejar atrás muchas lecturas pendientes. Esa vieja pregunta sobre qué libro se llevaría cualquiera a una isla desierta a mí me deja mudo: imposible escoger sólo uno, no podría decidirme; y luego, todavía fantaseando, estoy seguro de que me recriminaría por haber dejado atrás otros títulos diferentes. Soy inconforme.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Recientemente pasó la fecha de mi cumpleaños. Almorcé con unas amigas un par de semanas antes del evento. Ellas discutían en total confianza sobre los posibles obsequios. Una se atrevió a preguntar qué prefería. Guardé silencio porque supuse que la respuesta era obvia. Otra fue más asertiva y dijo: «Es lógico que lo que quiere son libros». Luego la primera que lo había mencionado se enfurruñó: «Ay, no. Qué fastidio. ¿Un libro? Hay cosas mejores». Me limité a sonreír. Hay comentarios que ameritan apenas una sonrisa de condescendencia. Cada quien juzga de acuerdo a sus propios parámetros, por supuesto. Lo irónico fue descubrir que sin darme cuenta había hecho lo mismo, pero a la inversa. A cada una de mis amigas solía regalarle un libro. Resulta estimulante cuando el placer de la lectura es compartido; pero hay que abrir bien los ojos antes de hacer un presente que puede resultar aburrido o poco acertado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Mientras escribo todo esto, desvío la vista hacia las pilas de distintos tamaños que rodean mi escritorio. Saber que están allí me hace sentir seguro, tibio, protegido del mundo que ruge afuera. Aquí soy feliz. Me conformo con poco. Y ya ni siquiera necesito salir. Esta semana descubrí otro sitio virtual que se encarga de conseguir los títulos que uno quiere y enviarlos por correo. Es un gasto extra, pero bien vale la pena. Esta noche sigo con Iris Murdoch, mientras George Steiner aguarda su turno con exquisita paciencia. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5331848680078798038?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5331848680078798038/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5331848680078798038' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5331848680078798038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5331848680078798038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/03/obsesiones-literarias.html' title='Obsesiones literarias.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3322084138798415654</id><published>2011-03-06T22:37:00.002-04:30</published><updated>2011-03-06T22:38:14.653-04:30</updated><title type='text'>Somos.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Ella cuenta, ella escucha, ella entiende.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Ella rememora, ella sustrae, ella construye.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Las palabras son el vehículo, la fuerza, el reflejo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Él sueña, ella convoca, él proyecta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Ella es cóncava, él es convexo, ellos se invierten.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Yo los veo, los envidio, los endioso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Ella me mira, yo me escondo, ellos suponen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Él la necesita, la protege, la seduce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Ella lo busca, lo rechaza, y lo conduce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;El silencio se ensancha con las letras mudas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Ella soy yo, soy él, somos todos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Somos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3322084138798415654?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3322084138798415654/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3322084138798415654' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3322084138798415654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3322084138798415654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/03/somos.html' title='Somos.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-1498742892208918116</id><published>2011-02-12T19:18:00.002-04:30</published><updated>2011-02-12T19:22:48.836-04:30</updated><title type='text'>Reencuentro estudiantil</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Mi madre tiene una celebración especial cada cierto tiempo. No se trata de una ocasión regular, pero la disfruta cuando sucede. La última vez que asistió a ella fue el pasado mes de enero. Se reunió con sus antiguos compañeros del liceo para conmemorar los 42 años que tienen de graduados. Una sola vez me tocó acompañarla, siendo adolescente, y me quedó la impresión vívida de un grupo heterogéneo, receptivo, donde las risas y las bromas y las remembranzas eran el denominador común. Fue como un pequeño guijarro que se quedó atrapado entre los pliegues de mi memoria. Lo recordé todo de nuevo cuando la vi arreglarse para asistir a la fiesta que organizaron a principios de este año. Salió y regresó contenta, rejuvenecida, con nuevas historias y anécdotas para saborear con la nostalgia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;A la par de su fiesta, otro recuerdo se agitó con insistencia. Quiso la casualidad que también este año se conmemoraran 20 años desde mi propia graduación. Gracias a la valiosa herramienta de las redes sociales (entiéndase Facebook) he podido reencontrarme con algunos de mis antiguos compañeros de salón. No eran muchos, pero a través de ellos podía echar una cuerda hacia espacios pretéritos y volver a reír con algunos eventos que compartiéramos entonces. A raíz de la celebración a la que acudió mi madre, pensé en cómo sería organizar otro reencuentro similar, con mis viejos amigos. La verdad es que nunca imaginé que sería algo tan complejo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Poco a poco, preguntando aquí y allá, comencé a filtrar la idea de arreglar una reunión de ex alumnos con los miembros de mi promoción. Las primeras voces se mostraron entusiastas, alegres, dispuestas a ayudarme en lo posible. Creo que esos gestos terminaron de espantar las dudas iniciales del proyecto. También ayudó comprobar lo eficiente que había sido el reencuentro de mi madre, aunque asimilé que organizar algo semejante requería de mucha logística y horas perdidas. Pero quise ponerme manos a la obra. Abrí un grupo en Facebook con el nombre de nuestra promoción, agregué a los contactos que tenía de esa época, expliqué que deseaba arreglar un reencuentro con los integrantes de mi salón; pero el asunto se escapó de mis manos. La bola de nieve ya corría cuesta abajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;No sé quién lo inició, pero pronto comenzaron a aparecer otros rostros, otros nombres, otras voces del pasado, entusiasmadas con la idea. Descubrí que ya no se trataba sólo de los alumnos de mi sección, sino que la idea original se metamorfoseaba en algo más vasto y ambicioso. Los que iban ingresando al grupo dejaban sus opiniones, recordaban otros nombres, agregaban a sus respectivos compañeros de salón, y así, lentamente, todo se transformó en algo mucho más complejo. Confieso que sentí algo de pánico al ver la magnitud y el tamaño en que se convertía una idea sencilla y espontánea. Pero conforme pasaron los días, entendí que el proyecto se había diversificado casi por cuenta propia, con su dinámica particular, y agradecí que otras personas colaboraran desinteresadamente con el proyecto. Ya no se trataba de 32 ex alumnos, un almuerzo, risas y recuerdos compartidos, una despedida amena y la promesa de no perder el contacto; ahora se había convertido en una reunión que involucraba poco más de 200 personas, un sitio más amplio, una logística diferente, con planes que abarcaran a toda esa gente. Pero ya los planes estaban en marcha.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Gracias a la ventaja de las mismas redes sociales, el boca en boca, los contactos directos e indirectos, el grupo ha ido creciendo exponencialmente. Ya nos acercamos a la centena, y creo que de aquí a julio, fecha propuesta para la reunión, son muchos los rostros y nombres que se anexarán al evento. Lo cierto es que todo esto me emociona bastante: la posibilidad de reencontrarme con gente que no he visto en 20 años, compartir historias comunes de una época ingenua y sencilla, rememorar anécdotas de la etapa adolescente, siempre tan turbulenta y festiva: los primeros amores, la despedida del hogar, los planes para un futuro incierto; todo amalgamado en una tarde veraniega que promete eso y bastante más. También tendremos la oportunidad de recordar a los que ya no están con nosotros, gente que por distintas razones emprendió un viaje distinto al nuestro y donde nos llevan la ventaja espiritual. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Sospecho que será una tarde salpicada de chistes, lágrimas, sorpresas, viejas fotografías, miradas inquisitivas (¿Eres tú? ¡Sí, eres tú!) y nuevas promesas de volver a vernos pronto. Mi madre ha asistido ya a tres reuniones similares, cuando celebraron los 20 años de graduados, luego el trigésimo aniversario y finalmente el de este año (su promoción es del año 1969, y ambos estudiamos en el mismo liceo). Quiero creer que este ansiado reencuentro podría ser el primero de muchos por venir. Si mal no recuerdo, hay quien dice que debemos cuidar esas amistades adolescentes, pues serán las que nos ayuden a llenar los espacios en blanco de nuestra memoria en la madurez. Desde ya me preparo a tomar nota de todo lo que compartamos ese día tan especial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-1498742892208918116?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/1498742892208918116/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=1498742892208918116' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1498742892208918116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1498742892208918116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/02/reencuentro-estudiantil.html' title='Reencuentro estudiantil'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-1829088197037571116</id><published>2011-01-19T14:51:00.004-04:30</published><updated>2011-01-19T15:04:23.707-04:30</updated><title type='text'>Obsequios póstumos de enero.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:11.0pt;line-height:150%;font-family:Georgia"&gt;El mes de enero tiene la capacidad residual de guardarse obsequios bajo la manga. Descubrí esto por casualidad, en medio de una visita, poco antes de un almuerzo suculento. La anfitriona, madre de una de mis amigas, me llevó aparte mientras los otros invitados comenzaban a disfrutar del vino que eligiera para nosotros con tanto esmero. El asunto estaba contenido en tres cajas medianas. Sin rótulos. Sin marcas. Sin nombres. Me dijo que todo pertenecía a su marido, quien falleciera el año pasado después de una larga enfermedad. No supe qué pensar en ese primer momento. Intenté mostrarme agradecido, aunque lo que escondían las cajas eludiera mis pesquisas iniciales. Me arrodillé con media sonrisa y abrí caja por caja con bastante cuidado. Conforme mis dedos se movían a través de las carátulas, ella seguía:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia; font-size: 15px; line-height: 22px; "&gt;―Tú sabes que Pancho leía mucho. Prefiero que pasen a tus manos y no que sigan en la biblioteca acumulando polvo. Da lástima. A ninguno de los muchachos le gusta leer. Hay demasiados libros. No te importa, ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia; font-size: 15px; line-height: 22px; "&gt;No, no me importaba para nada. Sabía que Pancho adoraba la lectura porque en no pocas ocasiones, en otras comidas pretéritas, solíamos conversar sobre autores, temas y producciones literarias nacionales. Pancho era un gran lector. Llegó a comentarme que lo único que lamentaba era el poco gusto que sus hijos tenían hacia los libros, hacia las obras de arte, la historia y la cultura; se caracterizó por ser un hombre sibarita empeñado en reunir piezas para su colección particular, ya fuesen cuadros, esculturas o libros. El dinero se lo permitió, pero la familia prefería otras aficiones menos pasivas. Solíamos conversar sobre vinos, arquitectura, política; temas que desarrollábamos en torno a algunas botellas que se hacía mandar desde el extranjero. Pancho era un hombre muy sabio y reposado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia; font-size: 15px; line-height: 22px; "&gt;Mientras la viuda comentaba que las cajas contenían sólo una parte de la biblioteca, me entretuve en sacar los volúmenes con mucho cuidado. Se trataba de primeras ediciones y textos antiguos. Me sorprendió descubrir los títulos tan bien cuidados: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La guerra del fin del mundo&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La casa verde&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Cuando quiero llorar no lloro&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Casas muertas&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El otoño del patriarca&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ifigenia&lt;/i&gt;; también compilaciones de antiguos autores griegos, modernos escritores europeos, narradores latinoamericanos, tentativas estadounidenses. Me llevó bastante tiempo poder abrir y revisar las tres cajas porque me detenía continuamente en cada uno de los tomos: Vargas Llosa, Benedetti, Borges, Steinbeck, Fallacci, Twain, Bioy Casares, García Márquez, Steiner, Lawrence, Puig, Hesse, Christie, Maugham, Faulkner, Hemingway, Camus, Dinesen. Ni siquiera conté cuántos libros había. Hice un esfuerzo por contener mi excitación, el temblor de mis dedos, las ganas de olvidarme del almuerzo y permanecer allí, entre esas viejas ediciones, sumergido entre las letras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia; font-size: 15px; line-height: 22px; "&gt;Tuve que volver al mundo real para tomar más vino, disfrutar con una comida rica y entretenerme con la charla de mis amistades; pero mi mente regresaba a las cajas, sin decir nada, anticipando el placer que obtendría esa misma noche cuando estuviera de regreso en casa. Alcé mi copa y la mirada, haciendo un brindis silencioso con el difunto, seguro de su sonrisa, allá, dondequiera que estuviese ahora. Se trataba de un regalo inesperado, feliz, un inicio de año literario y fecundo. A mitad del postre, la mamá de mi amiga volvió sobre el tema. Dijo que Pancho alguna vez comentó que sólo yo podría llegar a disfrutar de sus libros tanto como él. Una de mis compañeras de mesa bufó: «Qué aburrido», ante la idea de desviarnos por ese camino. La viuda recordó ese comentario mientras observaba la amplia biblioteca y decidía qué hacer con los libros. Pensó en mí gracias a las palabras de su difunto marido. Volví a alzar mi copa en silencio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia; font-size: 15px; line-height: 22px; "&gt;En medio de las despedidas, conforme esperábamos que uno de los empleados de la casa llevara las cajas hasta mi carro, la viuda mencionó que faltaban muchos libros por clasificar, que pretendía regalarme otras cajas, pero que también pensaba quedarse con otros volúmenes. «Eran los libros de Pancho», me dijo, «yo sé que tú los vas a cuidar y a leer, pero quiero quedarme con algunos. Él estaba muy encariñado con ciertas lecturas». Lo entendí perfectamente. Me ofrecí a ayudarla con lo que necesitara, y ella aceptó. No fijamos fecha, entre los besos y los abrazos, pero sé que en algún momento me llamará y otra sonrisa infantil se colará hasta mis labios. En el intermedio, me conformo con los obsequios póstumos de enero y me preparo para lecturas renovadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-1829088197037571116?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/1829088197037571116/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=1829088197037571116' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1829088197037571116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1829088197037571116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/01/obsequios-postumos-de-enero.html' title='Obsequios póstumos de enero.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5726883633240627279</id><published>2011-01-15T01:27:00.004-04:30</published><updated>2011-01-15T01:38:48.022-04:30</updated><title type='text'>Is that all there is?</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;La música sale de la cocina. Es una melodía contagiosa, vieja, familiar. También se oye el murmullo de una risa compartida. Camino despacio, me acerco sin hacer ruido. Mis padres están juntos, giran con gracia, se mueven según los acordes que emite el pequeño reproductor que Mamá tiene junto a los potes de café, azúcar y sal. Se trata de una visión mágica. Sus cuerpos emiten una cálida sensación de armonía, de confianza, equilibrio por encima de todo; es difícil no sentirse ajeno e invasor. No digo nada. Me limito a contemplarlos, verlos bailar, recorrer la cocina al compás de esa vieja tonada. Ellos ignoran mi cercanía, la impresión que deja el baile en mi cerebro, las líneas que han inspirado sin proponérselo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;Supongo que no debe resultar fácil después de casi 40 años de matrimonio. Pero si luego de tantas discusiones y diferencias, compromisos y lealtades, conservan esa avenencia para bailar, me atrevo a sonreír sin ser visto. Los rostros que observo en silencio convocan ideas, emociones mezcladas. Me hubiese gustado preguntar, acceder a ese secreto que permitía un baile tan acompasado, ligero, fluido. Ya quisiera uno eso en la propia vida. Ver sus sonrisas y pasos de baile después de un año tan traumático me deja con la idea insistente de ver el vaso siempre medio lleno, nunca medio vacío. Allí puede estar el secreto, la fórmula mágica, el ingrediente faltante. Hacer el esfuerzo, ni más ni menos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;2010 no fue un año amable. No sólo para mí, para nosotros, sino para todos los que estaban a mi alrededor. Uno se fija en esos detalles. Un robo aquí, un llanto allá, un fallecimiento inesperado; frustraciones e impotencias difíciles de canalizar. Pero, según la máxima del vaso, seguimos aquí. Vapuleados, magullados, con menos fuerza y determinación, pero aún en pie. Eso cuenta para algo. Lo importante es concentrarse en lo positivo, aunque suene a receta de autoayuda, aunque resulte ridículo después de un trágico desenlace, a pesar de lo difícil que parezca a través de las lágrimas y rencores. Además, no he dicho que resulte fácil. Lo digo por la experiencia acumulada de los últimos doce meses. Difícil, pero no imposible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;Todavía con esas impresiones en mente, una de esas noches de insomnio, mientras me entretenía con videos en YouTube, tropecé con un viejo tema de Peggy Lee: “Is that all there is?”. La voz de Peggy era inconfundible, como una caricia en plena noche cuando menos se la espera. Es una lástima que se fuera tan pronto, pero la tecnología actual se las ingenia para preservar esos tesoros musicales. Agradezco eso, aunque no me lleve bien con la modernidad. Así, Peggy me habló desde el otro lado, me hizo algunas sugerencias, me indicó el camino menos truculento. Tan hermosa con su cabello platinado, sus rasgos tristes y la voz siempre pausada, tan particular en su registro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;Desde entonces tarareo esa canción sin vergüenza, sin ofrecer explicaciones. Algo hay allí que me llena de inspiración, que me permite avanzar sin ver lo que dejo atrás, a caminar por el lado soleado de la calle (otra canción memorable). Quizás se trate de una febril predisposición a no dejarme abatir por las circunstancias, a esperar por lo mejor, a no conformarme con menos de lo que espero; tal vez pueda ser la conclusión a la que han llegado mis padres por cuenta propia, sin videos de YouTube y cabezas platinadas que entonan canciones inmortales. Ellos bailan en la cocina, ajenos al mundo, desprendidos de lo que sucedió el año pasado, sonríen. Intento imitarlos de la mejor manera posible, así que me atrevo a cantar, miro el día a día con calma (no resignación), respiro. Y entono:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Is that all there is?, is that all there is?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;If that's all there is my friends, then let's keep dancing&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;Let's break out the booze and have a ball&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;If that's all there is&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5726883633240627279?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5726883633240627279/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5726883633240627279' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5726883633240627279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5726883633240627279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/01/is-that-all-there-is.html' title='Is that all there is?'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8582610307113276701</id><published>2011-01-09T09:56:00.003-04:30</published><updated>2011-01-09T10:01:16.515-04:30</updated><title type='text'>Instrucciones para una carrera de 365 días.</title><content type='html'>&lt;ol style="margin-top:0cm" start="1" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;No      olvide hidratarse. Beba mucha agua. Recuerde que más del 60% de nuestro      cuerpo está compuesto de líquidos. Piense en un vehículo: se corre el      riesgo de recalentamiento y usted no querrá verse en el hombrillo,      envuelto en una nube de vapor. Reponga todo lo que pierde a través del      sudor y otras expulsiones. Hay que ser enfático aquí: beba mucha agua. No      lo olvide.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="2" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Lleve      un calzado adecuado para el camino. Es importante decidir lo que mejor le      conviene antes de comenzar la carrera. Confíe en mí: usted querrá escapar      a las torceduras, las ampollas, las molestias imprevistas y todo lo que      pueda aminorar la marcha. Piense bien, escoja con cuidado, analice las      ventajas y desventajas de un zapato hermoso o un zapato cómodo. Está bien      concentrarse en el paisaje, pero no olvide pisar con firmeza, calzando      bien, cómodamente. Y no olvide: lo barato sale caro, así que no se      conforme con lo primero que vea.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="3" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Evite      el peso innecesario. No se sobrecargue con cosas inútiles. La mayoría de      las veces no sabrá qué hacer con ellas y terminarán siendo un estorbo.      Cargue encima sólo aquello que intuya imprescindible, valioso, práctico.      Deshágase de lo superfluo. Sea honesto. Piense en todo lo que tiene por      delante. Deje atrás lo que pueda representar un futuro obstáculo. Lo valorará      cuando llegue el momento adecuado y sonreirá al saberse libre y ligero.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="4" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;No      se distraiga con los demás corredores. Véalos, evalúe sus fortalezas y      debilidades, pero no se concentre en ellos. Mire al frente. Sus pasos son      únicos, así como el estilo para correr, el ritmo, la secuencia de pasos;      cada camino es particular. Las ventajas que tiene el que corre junto a      usted no necesariamente tienen que ser las suyas; el rendimiento tampoco,      ni la fuerza que imprime en las rodillas. Respire hondo y visualice la      meta. Vea el paisaje, si se le antoja, pero evite distracciones vanas. No      se compare con los demás. Algunos tienen más experiencia que usted, otros      apenas comienzan. Lo interesante es que todos avanzan en la misma      dirección.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="5" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Haga      inspiraciones profundas cada cierto tiempo. La respiración es vital. No      pierda aire en asuntos inútiles y pequeños. Llene sus pulmones con el gozo      de cada tramo superado, cada recodo dejado a su espalda, cada esguince curado      con decisión y prudencia. Oxigénese hasta el cansancio. No hay nada que      una buena exhalación no solucione. Alcanzará un punto, si logra prestar      atención, cuando sabrá qué vale la pena una buena inspiración. Lo otro es      vulgar resuello.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="6" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Fije      la vista en la línea de llegada. Visualícese allí. Cierre los ojos durante      un par de segundos y disfrute con la sensación de saberse ganador sin      importar si es el primero o el último. Recuerde que lo importante es      concursar, salir, atreverse a ir más allá de donde está ahora. Evite la      inercia. Póngase en movimiento ya. Flexione los músculos. Deje la pereza. Salga      de la cama. Párese de la mesa. Alce los brazos. Acuclíllese (porque el      culillo aquí no cuenta para nada) para entonar.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="7" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Si      lo desea, puede hacer paradas programadas. Usted se conoce mejor que      nadie; identifique sus límites, sepa hasta dónde puede llegar sin      descanso, utilice la reserva. Cuando se detenga, no se pare de inmediato;      camine un poco, flexione los tobillos, beba más agua, piense en lo que ha      logrado y si quiere compárelo con la distancia que le queda. Haga balance      de sus fuerzas y no pierda de vista la dirección propuesta. Digo esto      porque es corriente la distracción, tirarse en el piso, seguir      lateralmente, ponerse a conversar con otros que prefieren abandonar. Lo      repito: hidrátese, respire profundo, pero no olvide que se corre hacia      delante, nunca de lado ni en retroceso.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="8" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Alcanzará      un punto en el que pueda reconocer su ritmo ideal. Utilícelo. Válgase de      él. Úselo en su favor. Es su propio paso. Ninguno de los demás se le      parece. Esto también es muy importante. Si va muy rápido, desbocado, es      probable que no se fije en algunos atajos valiosos que el camino ofrece de      regalo detrás de alguna curva. No se trata de hacer trampas, sólo de saber      manipular una ventaja antes de llegar a ella. Al contrario, si va muy      despacio, corre el riesgo de terminar caminando; y seamos honestos: no      tiene gracia competir así.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="9" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Si      quiere, lleve música con usted. Aprenda a seleccionar la banda sonora que      se ajuste a sus escenas vitales. Improvise. Haga mezclas. Fusione      elementos interesantes. Todo es válido en este campo. Cada quien puede      adicionar ese acompañamiento, el asunto es descifrar las canciones que lo      representen de la mejor forma. Incluso, según el caso, el ritmo se puede      incrementar si logra una selección de temas adecuados. ¿Recuerda la tonada      de “Chariots of fire”? Bueno, por ahí va el asunto.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;ol style="margin-top:0cm" start="10" type="1"&gt;  &lt;li class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;      tab-stops:list 36.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;¿Ya      mencioné que debe hidratarse? Hay que se enfático en esto. Pero le sugiero      también ser constante. Más allá de la música, las paradas para tomar aire,      mirar al frente, valerse de los atajos, es imprescindible que alcance su      propia línea de llegada. No desista. Puede ser que crea no poder más, que      la idea de abandonar resulte atractiva, pero de una u otra forma lo      lamentará. Créame en esto. Póngale empeño. Usted puede lograrlo. Tenga      confianza en sus propios músculos. La sensación de haber alcanzado lo      propuesto está llena de adrenalina y endorfinas y otras hormonas      estimulantes. Arriésguese, deje la flojera, ¿qué puede perder?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8582610307113276701?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8582610307113276701/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8582610307113276701' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8582610307113276701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8582610307113276701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/01/instrucciones-para-una-carrera-de-365.html' title='Instrucciones para una carrera de 365 días.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5568876280680376970</id><published>2011-01-03T19:40:00.004-04:30</published><updated>2011-01-03T19:48:42.811-04:30</updated><title type='text'>Conos anaranjados.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Reza un dicho popular del llano venezolano: “Picado de culebra le tiene miedo a bejuco”. Viene a significar, de manera coloquial, ese temor residual que permanece luego de un tropiezo amargo o una experiencia desagradable. Algo parecido me sucedió ayer con una de esos puntos de seguridad en plena vía nacional. Uno ya está acostumbrado a leer sobre grupos de secuestro que se camuflan bajo un uniforme policial, extorsionadores, agentes que buscan redondear su quincena a través de la vulgarmente llamada matraca de carretera. Cuando observé la línea de conos anaranjados me concentré en apartar la vista y pensar en cosas bonitas. Pero no iba a resultar tan fácil. El coro de miradas hostiles pareció oler el miedo desde lejos; supongo que algo hay en ellos de esos salvajes depredadores que reconocen a su víctima apenas les ponen el ojo. Yo no corrí mejor suerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;―A la derecha ―alzó la voz el último de los agentes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Reconozco que creí haber escuchado mal, aunque temía lo peor. ¿Dijo “A la derecha”? ¿O mi paranoia acostumbrada malinterpretaba un sencillo “Siga derecho”? Vacilé durante un par de segundos. El agente volteó a verme cuando grité: “¿Perdón?”. Me miró con mayor hostilidad, si eso era posible, y movió la mano para indicarme el hombrillo de la vía. Hice una profunda inspiración y me preparé mentalmente para lo peor. No fui el único que vio trastocado su camino. A través del retrovisor pude ver que la hilera de vehículos se alargaba detrás del mío. Estiré la mano para buscar dentro de mi bolso y tener los documentos listos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Mientras el agente caminaba hacia mí con paso lento (juraría que casi todos gozan con ese momentáneo poder sobre nosotros), sopesé la posibilidad de discutir con él. La mayoría (no es la primera vez que me sucede, de allí la renuencia a tropezar con “bejucos”) suele buscar pequeños detalles para justificar una multa. Una multa que no es más que su forma de negociar un acuerdo monetario bajo cuerda. Se trata de una danza verbal que tiene su coreografía específica. Él te increpa por tu falta de deber ciudadano, dice que no tiene otra opción más que sancionar la infracción, hace pausas significativas en el proceso, hasta que tú intuyes que es el momento ideal para preguntar si no existe otra opción, otra forma alternativa para evitar todo ese proceso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;El agente moverá la cabeza de un lado al otro, apretará los labios, comenzará a mirar hacia donde están sus compañeros, como si sopesara una respuesta que le muerde los labios; tú también hueles el amago de inseguridad, el “no sé… puede ser” que batalla dientes adentro. Entonces te zumbas, te lanzas en caída libre; digo esto porque se corre el riesgo de haber malinterpretado todas las señales, pero de diez casos, en nueve ocurre lo mismo: el policía, guardia nacional, soldado o fiscal de tránsito realizará un elaborado acto de prestidigitación para quitarte el dinero de las manos y separarse del vehículo con el ceño fruncido y elevando la voz para decir: “Está bien, puede continuar, ciudadano”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Se trata de una práctica común del gentilicio venezolano. Todo tiene un precio, el asunto es calibrar el monto adecuado. El agente vacilará en algunos casos, pero casi todos terminan cayendo por el peso de su propia avaricia. En el fondo, hago el intento de no censurarlos: los pobres están muy mal pagados, deben pasar allí erguidos gran parte del día, bajo el sol, escudriñando la sabana para cazar a sus potenciales víctimas. Pero lo que calienta mi sangre es ese temor residual que permanece después del hecho. ¿Por qué existe ese ligero pánico ante un uniforme? ¿Por qué no podemos ser como en otros países donde estos agentes son servidores públicos y están allí sólo para ayudarte? ¿Por qué el debilitamiento en los tobillos ante una mirada marcial? Eso me molesta bastante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Bueno, el asunto fue que el soldado (porque era un soldado) se acercó con calma hasta la ventana de mi carro. No quise verle la cara. Me limité a hurgar dentro del bolso para buscar los documentos necesarios y seguir mi camino lo más rápido posible. Tampoco quise mirarlo porque temí que descubriera lo molesto que me sentía. Me provocaba soltarle: “¿Cuál es el sentido de pararme a mí? ¿Por qué no se reúnen y allanan un barrio, coño? ¿Por qué no implementan medidas de seguridad ante la ingente ola de asaltos y secuestros en la frontera? ¿Por qué tenemos que pagar los pendejos mientras los delincuentes se salen con la suya? ¿Dónde estabas tú cuando los tres malvivientes se metieron en mi casa para robar? ¿Aquí, pidiendo cédulas y carnets de circulación? No me jodas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;―Buenas tardes, hermano ―dijo el soldado―. ¿Todo bien? Tienes tus papeles en regla, ¿verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Asentí. Todavía mis manos se movían en una dirección y mis ojos en la otra, dentro del bolso; pero el tono de su voz consiguió abrirse camino entre las capas de ira que se iban acumulando. Me atreví a levantar la cara. Observé a un muchacho joven, curtido por el sol, sudado, con la mirada turbia de los que han pasado mucha necesidad. La molestia interna comenzó a deshacerse como la espuma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;―¿De dónde viene? ―dijo, sin alzar la voz. El tono era afable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Le respondí de la misma forma, pero él no me dejó terminar:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;―Mire, si no le importa colaborar con nosotros, con lo que pueda, si puede…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;La reacción se tomó sus buenos dos segundos en hallar el camino hasta mi cara. Lo miré sin entender muy bien lo que decía, sin asimilarlo por completo. El soldado leyó bien mi expresión facial, incluso bajó más la voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;―Sólo si puede, con algún sencillo. Es que, mire, a esta hora todavía no nos han traído el almuerzo. Usted disculpe… De verdad, sólo si no le importa. No es a juro…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Para ese momento, el resto de mi indignación se había evaporado junto al calor de la tarde. Comprobé en el reloj del tablero que faltaba un cuarto para las cuatro. No supe qué contestarle. Dejé el bolso a un lado y me agaché para recoger todo el sencillo que hubiera, todos los billetes sueltos, el cambio a mano para equis eventualidad. Prácticamente, le ofrecí todo el dinero en baja denominación que cargaba en el carro. Sé que todo esto suena ilógico después de haber escrito antes que me opongo a estas prácticas delincuenciales encubiertas, pero desearía poder transcribir aquí la expresión de aquel muchacho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Pensé en su presidente, en las arengas televisadas, en el proyecto de combatir la corrupción, el hambre, la desidia; pero pudo más la mirada de hambre del soldado de turno. Una cosa es que me detengan con la idea de sacarme dinero a través de una jerga estúpida, con altanería, valiéndose de un uniforme; otra cosa muy distinta es comprobar la necesidad ajena, la humildad de atreverse a pedir sin nada que perder, la solidaridad bajo un sol que no da tregua. Todavía no sé si me contradigo al final de esta historia. El muchacho tomó el dinero con pulso inseguro y dejando caer un par de monedas dentro del carro. Él se permitió una sonrisa y yo lo imité. Agradecí en silencio por todo lo que tengo en casa, con mi familia, con la precaria paz mental que me deja un año turbulento y poco amable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;―Vaya, pues ―dijo el soldado―. Buen viaje. Gracias, hermano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Me puse en marcha creyendo que había hecho mi acción de fin de año, una forma de devolver todo lo que el universo me ofrecía. Sigo sintiéndome incómodo ante la visión de unos conos anaranjados, pero ahora sé que la oveja no es tan mansa como se ve ni el león tan fiero como lo pintan. Hay gradaciones. Y eso es lo que cuenta en definitiva. No hay que juzgar al agente por su uniforme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5568876280680376970?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5568876280680376970/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5568876280680376970' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5568876280680376970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5568876280680376970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2011/01/conos-anaranjados.html' title='Conos anaranjados.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8594375412035122080</id><published>2010-12-27T14:28:00.008-04:30</published><updated>2010-12-27T14:41:42.986-04:30</updated><title type='text'>Virginia Woolf: "Horas en una biblioteca".</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Después de la lectura, me queda la vaga sensación de haber pasado, en consonancia con el título, múltiples horas en una biblioteca. Anotarlo así le confiere a las frases un aroma de ligero aburrimiento, de pesadez, de silencio respetuoso; algo hay de eso, es cierto. El conjunto de ensayos literarios de Virginia Woolf entreabre una puerta hacia un pasado señorial donde el estudio de la literatura tenía un profundo efecto académico y retórico. Los ensayos poseen el tono de una alocución, de un discurso elaborado para ser leído ante una audiencia hambrienta de referencias literarias; pero se puede entresacar un timbre afable entre los párrafos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;Uno se embarca en la lectura de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Horas en una biblioteca&lt;/i&gt; como si se tratara de un extenso viaje hacia una isla remota llamada Virginia Woolf, y desde allí se tuviera la oportunidad de echar un vistazo a otros islotes no menos lejanos de la literatura inglesa: Hardy, Meredith, Shelley, Coleridge, Thoreau, Melville y tantos otros. Llegar hasta Woolf no es fácil, pero lo interesante es que a través de ella, como si se tratara de un catalejo, podemos repasar las características literarias de otros autores que se consideraban valiosos e imprescindibles. En este conjunto de ensayos se recogen sus impresiones sobre las lecturas realizadas, sus opiniones sinceras sobre los escritores eminentes del siglo XIX. Por supuesto, se trata de apreciaciones subjetivas, amenas, tal y como si las hubiese plasmado en su diario o como justo lo estoy haciendo yo ahora aquí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;Los ensayos reúnen diferentes épocas, diferentes tiempos, distintos autores y tendencias narrativas. Pienso que me hubiese resultado mucho más fácil reconocer estos parajes que ella describe si fuese un estudiante de Letras, debido a la consonancia de estilos y menciones que logra agrupar con total sencillez; pero valoro mi ignorancia, el atrevimiento de haberme lanzado sin brújula ni compás, sólo el bagaje que me ofrecen mis propias lecturas. A pesar de que algunas páginas resultan tediosas, hay excepciones que salvan el conjunto. Por ejemplo, su repaso y admiración por ciertos autores rusos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;Virginia Woolf reconoce el valor y aporte de algunos de sus compatriotas, pero eso no le impide al mismo tiempo asumir que hasta ese momento ninguno ha escrito algo comparable a &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Guerra y paz&lt;/i&gt; o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/i&gt;. Es probable que la posterior realización de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La señora Dalloway&lt;/i&gt; equilibrara las cosas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;Disfruté mucho con sus apreciaciones sobre Dostoievski, sobre Conrad, sobre Jane Austen y Turgéniev y Chéjov; fue como si pudiera acercarme a esos narradores con otra visión más fresca, a pesar del tiempo transcurrido. Lo interesante de los ensayos es que uno tiene la oportunidad de debatir en solitario, refutar o plegarse a lo que esta mujer propone. Acercarse a Woolf no es una tarea sencilla, pero si se cuenta con un poco de paciencia y lucidez, la ganancia es muy amplia. Es una de mis autoras favoritas en cuanto a narrativa; sus ensayos literarios ofrecen una visión más redondeada, un complemento que nunca pasa desapercibido ni resulta innecesario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;Al final se detiene en aproximaciones ajenas al arte de la ficción, sobrescribiendo encima de las notas de E. M. Forster para &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Aspectos de la novela&lt;/i&gt;; también con el texto de Clayton Hamilton sobre el mismo tema. Son notas bastante ricas y esclarecedoras. El trabajo de la biografía tampoco queda por fuera y se extiende sobre los aportes de su buen amigo Lytton Strachey. Quizás un pequeño preámbulo antes de que ella misma intentara la elaboración de su ambiciosa obra &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Orlando&lt;/i&gt; o la pieza que escribió sobre la vida de Roger Fry. Cierra el libro con dos notas interesantes; una sobre el valor del cine en el registro literario y otra sobre la muerte de una polilla, que así se titula. Lo que llamó más mi atención es que centrara su visión microscópica sobre los últimos momentos del animal, sus implicaciones, sus turbios significados, un simbolismo paralelo al que utiliza Marguerite Duras en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Escribir&lt;/i&gt; para referirse al mismo episodio con una mosca. Dos escritoras tan distintas prestando atención a un evento peculiar y aparentemente anodino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;En fin, se trata de las opiniones de una mujer comprometida con la literatura y consagrada a ella, mimetizada con ella, entregada por entero a ella. Una mente fértil diseccionando otras mentes brillantes, porque Virginia fue, ante todo, una lectora voraz. En todo momento se preocupó por leer a sus predecesores, nutrirse de ellos, calibrar sus aportes narrativos y poéticos. Prefiero dejar aquí algunas de sus propias anotaciones. En el comienzo, en el ensayo que da título al libo, escribe:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Comencemos por aclarar la antigua confusión que se da entre el hombre que ama la erudición y el hombre que ama la lectura, y señalemos cuanto antes que no existe conexión de ninguna especie entre los dos. El erudito es un entusiasta sedentario, concentrado, solitario, que busca en los libros en su afán de descubrir una determinada pizca de verdad, en la cual ha puesto todo su empeño y todo su corazón. Si la pasión de la lectura lo conquista, sus ganancias menguan y se le escurren entre los dedos. Por otra parte, un lector ha de poner coto al deseo de aprender ya desde el comienzo; si el saber se le pega, excelente, pero ir en busca del saber, leer de acuerdo con un sistema, convertirse en especialista, o en una autoridad, es algo que tiene todas las trazas de acabar con lo que preferimos considerar como una pasión más humana, una pasión por la lectura pura y desinteresada.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Book Antiqua'; "&gt;Más adelante, refiriéndose a la lectura de clásicos y contemporáneos, dice:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Así pues, hallarse en una gran librería repleta de libros tan nuevos que las páginas casi se pegan entre sí, con el sobredorado en los lomos todavía fresco, reviste una emoción no menos deliciosa que aquella vieja emoción de las librerías de lance. Tal vez no sea tan exaltada. Pero el hambre antigua por saber qué pensaban los inmortales ha dado paso a una curiosidad mucho más tolerante, por saber qué es lo que piensa nuestra propia generación. ¿Qué sienten los hombres y mujeres vivos? ¿Cómo son las casas en que viven? ¿Cómo visten? ¿Qué dinero tienen, con qué se alimentan, qué aman, qué detestan, qué es lo que ven en el mundo que los rodea, cuáles son los sueños que llenan los espacios de sus vidas y actividades? Todo esto nos lo cuentan en sus libros. En ellos vemos mucho tanto de la mente como del cuerpo de nuestro tiempo, en la medida en que tengamos ojos para ver.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Cuando tal espíritu de curiosidad se apodera plenamente de nosotros, una espesa capa de polvo pronto cubrirá a los clásicos, a no ser que alguna necesidad nos lleve a releerlos. Y es que las voces de los vivos son, a fin de cuentas, las que mejor entendemos. Podemos tratarlos en pie de igualdad: dan solución a nuestras adivinanzas y, lo que tal vez sea más importante, entendemos sus bromas. Y así se nos desarrolla pronto un nuevo gusto que no satisfacen los grandes; tal vez no sea un gusto valioso, pero es desde luego una posesión que procura gran placer: el gusto por los libros de calidad más que dudosa.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8594375412035122080?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8594375412035122080/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8594375412035122080' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8594375412035122080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8594375412035122080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/12/virginia-woolf-horas-en-una-biblioteca.html' title='Virginia Woolf: &quot;Horas en una biblioteca&quot;.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-6633767512478005231</id><published>2010-12-25T12:37:00.001-04:30</published><updated>2010-12-25T12:38:42.257-04:30</updated><title type='text'>Resoluciones de Año Nuevo.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Escribir más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Leer más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Perdonar más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Recordar menos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Compartir mejor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Comer todo lo que se me antoje, con moderación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Enviar más cartas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Conocer nuevas personas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Bajar menos la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Aprender a compartir mis lecturas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Actualizar el blog con mayor asiduidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Estar más pendiente de mis amistades.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Ser menos egoísta con mis libros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Besar a mis padres todos los días.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Abrazar a mis amigos todos los días.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Dormir menos (ya lo haré cuando muera).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Hablar menos por teléfono y más en persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Buscar encuentros interesantes y nutritivos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Amar con todas mis fuerzas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Abrirme a las posibilidades del universo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Permitir que otros me encuentren.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Dejar ir todo lo que me resta velocidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Concentrarme más en el paseo que en el destino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Ponerme en el lugar del otro cuando esté molesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Concentrarme en lo que me dicen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Elevar mi voz cuando las circunstancias me parezcan injustas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Ser amable con los que no lo son.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Sonreír cada vez que pueda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Agradecer por cada mañana, pues es otra página en blanco para ser escrita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-6633767512478005231?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/6633767512478005231/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=6633767512478005231' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6633767512478005231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6633767512478005231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/12/resoluciones-de-ano-nuevo.html' title='Resoluciones de Año Nuevo.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5247646605544324116</id><published>2010-12-19T13:43:00.003-04:30</published><updated>2010-12-19T13:48:35.255-04:30</updated><title type='text'>Tropiezos poéticos.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right;line-height:150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt; line-height:150%;font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;La luz pasa a través de los seres desgarrados.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;line-height: 150%;font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Jacques Audiard.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Mis ojos tropiezan con los suyos en medio de títulos y autores. Ninguno de los dos dice nada, apenas un parpadeo, con la certeza de reconocernos colgada entre las pestañas. Ella sonríe primero. Yo igualo su gesto sin dificultad. Nos abrazamos. Por primera vez descubro que todo su cuerpo puede transformarse en una mirada intensa, atenta, una visión que arropa por completo. Pocas veces antes tropecé con una sensación similar: saberse escuchado por completo, intuirse el centro de un universo particular, momentáneo. Imagino que estoy junto a una mujer especial, particular. Antes de que finalice nuestro encuentro lograré confirmar mis sospechas a través de una sonrisa secreta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Ella escribe poemas cortos. Me gusta leer sus versos. Ella se ha convertido en la puerta que conduce hacia otras dimensiones literarias. Allí están Pavese, Bukowski y Eliot; Pizarnik no, porque ambos creemos que es muy densa, muy trágica. También está el espejo de nuestros escritos; ella quiere amplificar, lograr un eco de las primeras líneas, mientras a mí me toca jugar con la contención, suprimir para alcanzar la esencia, el golpe certero de una sola frase. Nos reflejamos sin distorsión, reconociéndonos, alargando las sombras de las palabras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Más adelante, esta mujer singular se escapa para atender una llamada. Fuma un cigarrillo mientras suelta comentarios rápidos, ligeros. Lleva colores tostados, tonalidades terrosas, pinceladas cálidas que envuelven un cuerpo flexible y vigoroso. Me uno a su placer taciturno, intercambiamos otras ideas, un vicio dual de nicotina y literatura. A medida que la charla avanza queda la sensación de que hay mucho todavía por descubrir, similitudes, paralelismos, vivencias tangenciales en estos destinos cruzados. Presiento que existe la posibilidad de un laberinto, una isla en medio del desierto, un oasis de arena y versos espontáneos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;La presentación a la que hemos asistido se acerca a su fin. Las tazas vacías del café reposan sobre la mesa, con palabras sin pronunciar, con el borde manchado de algunas certezas inexploradas, y los ojos siempre fijos, escrutadores, mirando más allá, reconociendo un encuentro fortuito que no lo es tanto como creíamos. De vez en cuando sucede así, el tropiezo con otra alma intuitiva, una puerta que se abre hacia otras dimensiones, hojas escritas que se comparten sin tinta ni papel. Al final, ella parte rápido, escabulléndose entre otros asistentes y otras miradas esquivas. Me deja un sabor agridulce en la boca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Hubiese querido seguir conversando. Habría preferido que la mañana se transformara en tarde detrás de sus párpados. Pero la misma seguridad que me atrajo hacia ella se encarga de susurrar sobre otros tropiezos inesperados, traspasar las páginas iniciales para alcanzar el meollo del asunto, el nudo de la trama. Sólo queda esperar por el momento oportuno. Mientras tanto, nos queda la poesía y las lecturas sugeridas. Es un buen comienzo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5247646605544324116?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5247646605544324116/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5247646605544324116' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5247646605544324116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5247646605544324116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/12/tropiezos-poeticos.html' title='Tropiezos poéticos.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-4136316181652853712</id><published>2010-11-28T19:51:00.002-04:30</published><updated>2010-11-28T19:55:46.420-04:30</updated><title type='text'>Decoración de Navidad</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Las primeras cajas salen con renuencia. Hay que quitar los sellos, leer las etiquetas, organizar su contenido para no confundirse. El árbol viene después. Es un trabajo lento porque el que tenemos en casa mide más de dos metros. Eso significa mucha paciencia, mucha coordinación, pero me conformo con el ánimo reinante. Luego de las experiencias desagradables de este año, es un gesto positivo que mi familia vea con buenos ojos las intenciones de sacudirse los últimos meses y prepararse para la llegada de &lt;st1:personname productid="la Navidad. No" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Navidad." st="on"&gt;la Navidad.&lt;/st1:personname&gt; No&lt;/st1:personname&gt; es que comulgue mucho con estas fechas comerciales, pero confieso que me entusiasma la música, los colores encendidos, ver a mamá escogiendo los adornos sin recordar los traumas del asalto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Toda la sala se inunda de papel multicolor, cascanueces, campanas doradas, cestas con bolas de distintos tamaños; es como si un aire festivo se colara por las ventanas que antes permanecían herméticamente cerradas, o un rayo de luz después de una tormenta quejumbrosa. Los aguinaldos que suenan en el reproductor ayudan en la faena. Veo que mamá sonríe, se entusiasma, define la tonalidad de la decoración. Eso es suficiente para mí. Mamá piensa en los regalos que debe comprar, los enumera en voz alta, dice que debemos ir un día hasta Valencia para visitar una tienda especializada en objetos de Navidad. Yo digo que sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Papá fluye detrás de ella. Asiente. Sonríe. Me gusta esta sensación de renovar el ambiente, despejar las telarañas del suspenso, abandonar por un día el luto y los recuerdos desagradables. Escribo sobre ello porque es la forma que he escogido para enfrentar mis vivencias. Celebro que mamá no rememore el asalto. Es bueno que papá asimile mejor la muerte del abuelo. La decoración y los villancicos y la presencia formal del árbol gigante nos empujan hacia delante, porque la vida sigue su curso, otras escenas, otras sensaciones, otros momentos de equilibrio precario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Mis amigas de Valencia han definido este año como un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;annus horribilis&lt;/i&gt;. Coincido con ellas. Todas ansían despedir estos doce meses con fanfarrias y canciones. Ellas esperan que el año próximo sea diferente, con menos sobresaltos, menos robos, más armonía y sosiego. De una u otra forma, cada uno de nosotros entiende que el vaivén político está allí, agazapado detrás de la puerta; que la economía no mejora; que el clima se ensaña con algunas regiones sin conmiseración; no hay que evadirlo. Pero, hoy, me limito a contemplar el bazar navideño en que se ha transformado mi casa, escuchar las gaitas, sonreír por encima de todo, esperar que el año entrante sea distinto, gozar con esta pequeña burbuja de intemporalidad que nos contiene. Me aferro a eso. Todo lo demás tendrá que esperar hasta mañana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-4136316181652853712?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/4136316181652853712/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=4136316181652853712' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4136316181652853712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4136316181652853712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/11/decoracion-de-navidad.html' title='Decoración de Navidad'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5337983230041650311</id><published>2010-11-19T00:30:00.003-04:30</published><updated>2010-11-19T00:35:19.082-04:30</updated><title type='text'>¿Por qué escribo?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Por qué escribo? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para permanecer, recuperar el tiempo perdido, para tomar fotografías literarias y transformar esas imágenes en palabras, para visitar otros lugares que no conozco, para revisitar los que sí, para comunicarme con los demás sin confundirme con la voz, porque soy torpe para expresar mis ideas verbalmente, para construir realidades paralelas donde cualquier cosa puede suceder, porque ciertos autores me han influenciado, porque sueño mucho despierto, porque añoro el tiempo que vendrá, para enumerar mis amores, para enterrar a mis muertos, para seducir a los extraños, porque no puedo hacer otra cosa, para matizar mi presente, porque leo mucho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Escribo por el deseo de dejar algo detrás de mi nombre, cuando ya no esté. Escribo para intentar curar mi neurosis, porque soy varios en uno solo, porque mis ojos ven a través de las letras, porque soy un curioso empedernido de las vidas ajenas, para escuchar el sonido del bolígrafo sobre el papel, porque me tranquiliza cuando estoy intenso, para darle vida a las voces dentro de mi cabeza, porque me gusta, porque aprendí que a través de la escritura conozco más sobre los demás, para no estar tan solo dentro de mi crisálida particular, porque algunas veces me incomoda la presencia de otras personas, porque amo la soledad de mi oficio, porque leer me empuja a experimentar con las palabras, porque algunos recuerdos pesan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que me gusta escribir debido al placer que me deja una página corregida múltiples veces, hasta suponer que está lista y pasar a la siguiente; porque idolatro el lenguaje, porque la imaginación es una bestia rebelde que desobedece mis mandatos, para contagiar a otros con este placer silencioso, porque ya casi no creo en nada, porque todavía me animo a ser idealista, porque terminar un cuento o una novela se parece bastante a un orgasmo físico, porque las historias anónimas me lo piden, para acallar los susurros del mediodía, para atreverme a ir más allá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5337983230041650311?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5337983230041650311/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5337983230041650311' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5337983230041650311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5337983230041650311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/11/por-que-escribo.html' title='¿Por qué escribo?'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8265565048892733943</id><published>2010-10-27T21:11:00.001-04:30</published><updated>2010-10-27T21:13:42.718-04:30</updated><title type='text'>In Memoriam.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El sol del mediodía se hace insoportable. Pienso que los entierros deberían hacerse muy temprano por la mañana o quizás al final de la tarde. La gente vestida de negro se acumula alrededor de la fosa. El silencio es la consigna. Murmullos aquí y allá, como si existiese el temor de alterar la ceremonia de despedida del difunto. Mamá se ha apartado del grupo casi desde el principio, la tenacidad del sol invita un dolor de cabeza que no será bienvenido después del trasnocho. Creo que alguien reza, pero no estoy seguro. Yo también permanezco separado, oculto bajo la sombra de un arbusto con flores amarillas. La prima Ysabel está conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La abuela no quiso venir. Prefiere mantenerse alejada de un momento tan doloroso y definitivo. Compartir 60 años con alguien y de pronto no hacerlo más tiene que resultar una experiencia muy difícil. Mis tías se mezclan con las amistades que nos acompañan desde un par de días atrás. Papá deambula entre los asistentes; intuyo que prefiere mantenerse activo, evasivo, ocupado, antes que detenerse frente al foso y quedarse allí con las manos cruzadas, inerme, enfrentándose al fin con la verdad pospuesta. Para ninguno de nosotros es fácil, pero cada uno decide encarar el funeral como mejor puede. Yo rememoro, evoco su rostro, la charla inteligente y literaria que siempre compartimos, la sonrisa cómplice y la mirada sabia, el legado de libros que me deja y que ha dispuesto antes de partir. Su vasta biblioteca pasa a mis manos: un regalo póstumo que me deja con un sabor agridulce en la boca del estómago.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De pronto siento ganas de tomar café, de fumar un cigarrillo, de hacer cualquier cosa que espante la humedad que invade mis ojos. La presión es grande. Quisiera saber de dónde proviene esta urgencia de apartarme, de estar en otra parte, de arrancar a correr para no llorar. Me concentro en los demás, detallo sus expresiones, intento imaginar lo que cruza por sus cabezas. ¿Cómo lo recuerdan ellos? ¿Qué imagen surge de inmediato al pronunciar su nombre? ¿Qué prevalecerá para siempre entre nosotros? Fue amigo, padre, abuelo, profesional, lector voraz, esposo, viajero incansable, cuñado, hermano, niño, adulto, tío, bisabuelo; hombre de pocas pero contundentes palabras. Supongo que el tiempo y once hijos permiten ese tipo de fortalezas emocionales. El sol me molesta de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ysabel enciende un cigarrillo. Dice algo sobre su padre, tiene que ver con una cremación. Sus palabras me incitan a observar las tumbas que nos rodean, con sus flores artificiales y descoloridas, las losas desgastadas. Un jardín sin vida, pétreo, hermético. Pienso en la futilidad de estos múltiples gestos de reconciliación con lo vivido. Le comento a Ysa mi decisión de ser cremado, mis cenizas al viento, volviendo a ser uno con todo lo que nos rodea; ella asiente. Ser enterrado es una tradición casi prehistórica, religiosa, pero considero que también puede ser masoquista. Uno tiene que saber hacer las paces con sus muertos: vivos o enterrados. Enciendo un cigarrillo y fumamos en silencio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alguien rompe a llorar entre los congregados. El gemido se camufla entre las figuras vestidas de blanco y negro, no identifico quién es. Envidio su repentino desahogo. La mezcla de emociones en mi pecho impide cualquier gesto similar. Mi cuerpo está allí, junto a Ysabel, cerca del cortejo fúnebre, pero mi mente recorre vertiginosa el universo. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué viene luego? ¿De qué forma se avanza con el dolor a cuestas? ¿Por qué tiene que ser todo tan triste? He leído sobre culturas que hacen fiestas para despedir al familiar fallecido, celebran la vida que tuvo, el conocimiento que dejó atrás, entre sus seres amados; quisiera estar entre ellos, ser como ellos, alejar el luto y sonreír con su recuerdo. No es fácil estar aquí, así, ahora. Arrojo lejos el cigarrillo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Papá ya no está. Se ha difuminado entre mis tías. Los hombres del cementerio hacen descender el féretro con escasa pericia. Otro descarga las coronas multicolores de la carroza. Flores hermosas que pronto buscarán la manera de equipararse con el difunto, desprenderse de su vitalidad, drenar su savia; parece una ofensa silenciosa perpetuarse sobre la fosa con tonalidades tan vivas. Ellas también se marchitarán, como el abuelo, como cada uno de nosotros llegado su momento. Pienso en el rostro enjuto detrás del vidrio, con su sueño eterno. No quiero permanecer como él; no quiero lágrimas, ni luto, ni plegarias farfulladas. El sol es insoportable. Toda la escena es una proyección en cámara lenta. Supongo que algunos fragmentos sobresaldrán con el tiempo transcurrido. Siempre es igual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los hombres del cementerio comienzan su labor para cubrir la fosa. Es un trabajo lento. Algunas personas se apartan, se alejan, regresan a la vida en suspenso. Veo que Mamá se aproxima con cautela. Papá me busca con la mirada. Ysabel y yo nos hemos transformado en un par de figuras de yeso, como los ángeles petrificados que adornan otras tumbas, otras ausencias. Imagino que llegaremos a la casa con el mismo silencio, algunas lágrimas retrasadas, gestos de resignación entre uno y otro, hasta que alguien haga un comentario fortuito que nos permita recordar al abuelo con cariño y no con tanto abatimiento. Los niños se encargarán de devolver el bullicio, ajenos a la ceremonia recién compartida. En ellos está el futuro. Y, así, con sus risas y juegos, nos veremos arrastrados hacia delante, apartándonos día a día de esta jornada fúnebre, permitiendo que el recuerdo y las emociones cruzadas busquen un equilibrio saludable para avanzar de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Adiós, abuelo. Te recordaré en cada lectura, en cada página prestada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En memoria de Guillermo Fránquiz: 1928 – 2010.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8265565048892733943?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8265565048892733943/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8265565048892733943' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8265565048892733943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8265565048892733943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/10/in-memoriam.html' title='In Memoriam.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3644460869786144090</id><published>2010-09-20T15:11:00.002-04:30</published><updated>2010-09-20T15:17:22.186-04:30</updated><title type='text'>"Ciudades que ya no existen", de Fedosy Santaella.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Algunas veces resulta agradable volver a los recuerdos de la adolescencia, esa época convulsa de transición entre la niñez y el adulto que se asoma en los bordes de la ingenuidad. Se trata de fragmentos inconexos, risas sueltas, viajes, amores y amistades que significaron mucho debido a su primigenia intensidad. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Estoy de acuerdo con ello. Quizás se deba a todo lo que almacena mi memoria, un rompecabezas informe de mucho gozo, conversaciones hasta tarde en la madrugada, juegos de dominó y cervezas de fin de semana. Tuve la suerte de acoplarme a un grupo heterogéneo junto al cual compartí experiencias enriquecedoras y muy estimulantes. Nunca fue aburrido. Y aprendí lo necesario para seguir adelante con lo que prometía el futuro. Pero una que otra vez vuelvo atrás, pienso en aquellas vivencias, las rememoro con placer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Fue por eso que adentrarme en la lectura de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ciudades que ya no existen&lt;/i&gt; significó abrir la puerta de un pasado ajeno y al mismo tiempo propio. Mucho de lo expuesto en las historias de Fedosy Santaella suena familiar, conocido, un viaje a través de un territorio simbólico que hace guiños con un pasado idílico y casi colectivo. Todo el que vivió su adolescencia a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado, podrá reconocerse en estas lúdicas experiencias que el autor plasma con exquisita familiaridad. Cada uno de los cuentos es un rápido fogonazo, una instantánea que detiene el tiempo, una visión de lo que fue y ya no será. Y uno sonríe porque se sabe partícipe mediante ese mágico enlace que representa la buena literatura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;Conforme las historias se despliegan y los personajes se mueven dentro de un abanico de vivencias juveniles, el lector no puede evitar las sonrisas de reconocimiento al verse obligado a recordar sus propias experiencias. En mi caso particular ese ejercicio de regresión se torna vívido porque también crecí en la provincia, llenándome de madrugadas en el borde de una acera, estrechando lazos con amistades ajenas a la dinámica capitalina; fuera de Caracas todo es más lento, matizado, carente de la inmediatez que caracteriza las actividades de la gran ciudad. En el presente, con todo lo que acontece ahora mezclado con la política, la delincuencia, los trastornos sociales, uno lee y añora con placer ese tiempo apenas recuperado mediante la lectura. También existe la mutación entre el pueblo y Caracas, un estudiante del interior que llega para estudiar y todo lo que eso representa: conseguir un sitio dónde vivir, los nuevos amigos, la universidad, familiarizarse con las calles y avenidas, los encuentros fortuitos con otros seres que prolongaran el viaje hacia otros derroteros. Todo eso sale a la superficie en estas &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ciudades que ya no existen&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD;mso-fareast-language:ES-TRAD;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ayuda bastante el tono empleado por el autor, la sencillez del lenguaje, un ejercicio literario que torna asequible el cúmulo de experiencias vertidas en el papel. La lectura se hace cómoda, placentera, relajada; y tiene mucho que ver con el estilo para contar, porque se intuye el trabajo progresivo para alcanzar el tono adecuado, la entonación necesaria, la secuencia precisa y así ofrecer las piezas sueltas de un rompecabezas pretérito. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Ciudades que ya no existen&lt;/i&gt; se puede leer como una novela corta, directa, donde cada historia conforma un capítulo de la misma trama; también existe la facilidad de separar sus partes, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;pues los relatos poseen la sincronización precisa para existir de forma independiente. He preferido no mencionar el contenido porque creo que cada lectura es única, subjetiva; sólo me arriesgo a decir que el juego con actividades aduanales, burdeles, música francesa, techos de vinilo y cabrones de altura es sugestivo y memorable.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3644460869786144090?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3644460869786144090/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3644460869786144090' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3644460869786144090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3644460869786144090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/09/ciudades-que-ya-no-existen-de-fedosy.html' title='&quot;Ciudades que ya no existen&quot;, de Fedosy Santaella.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5859999268993230701</id><published>2010-08-15T23:04:00.002-04:30</published><updated>2010-08-15T23:34:52.512-04:30</updated><title type='text'>Reír para no llorar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno lee las noticias en los periódicos e intenta asimilar la pena ajena. En la superficie se trata de datos estadísticos, como ya lo mencioné, pero debajo esconden una realidad trágica para casi todos los venezolanos. Secuestros, robos, homicidios; las razones para sentirse abatido son múltiples y variadas. Algo muy diferente sucede cuando se pasa a formar parte de esos números sin rostros. Luego de la desagradable experiencia vivida con mi madre, solemos leer lo que le sucede a otros con una mirada que no teníamos antes. Se entiende, se asimila, se sabe por lo que les tocó pasar. No es una empatía agradable. Para nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Poco después de aquellos sucesos, supe que una de mis mejores amigas de Valencia padeció un encuentro similar: tres hombres armados que la sometieron junto a su madre y su hija pequeña, dentro de su casa, esta vez en pleno mediodía. Todo ocurrió muy rápido, pero la sensación amarga todavía le queda en la boca. Su madre se rehúsa ahora a quedarse sola en la casa. “Todo salió bien”, así, entre comillas, porque los delincuentes no las violaron, ni las mataron, ni dejaron un trauma indeleble después de la huida. “Créeme que ahora sí te entiendo”, me dijo cuando pudimos comunicarnos. A los pocos días, mi madre se encontró con un viejo amigo del liceo en el banco. Él le preguntó por lo que nos había pasado. Ella le contó todo. Su antiguo compañero de clases se lamentó, soltó algunos improperios, pero todo quedó allí, justo antes de pasar a la taquilla.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa misma noche, en una trágica coincidencia, le tocó a él vivir en carne propia lo que nosotros pasamos en aquella madrugada. Lo golpearon, lo amarraron, dejaron su casa como un campo de batalla. Luego, lo único que pudo agradecer fue que su esposa estaba de viaje al momento del asalto. Las palabras que le dijo a mi madre después, cuando se volvieron a ver, fueron muy parecidas a las de mi amiga de Valencia. Lo triste es que asumimos que estábamos cayendo como moscas. Una pregunta quedó colgando mientras almorzábamos en casa, hace pocos días: “Y ahora, ¿a quién le tocará?”. No es que deseemos que los demás pasen por esto, pero resulta asombroso que siga sucediendo, que se regularice esta tendencia delictiva, y entonces, poco a poco, se haga costumbre y parte de nuestro día a día. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue cuando choqué de frente con las risitas maliciosas de Andrés Izarra en la televisión. Mi sorpresa fue genuina, casi infantil. Mi cerebro tenía problemas para procesar cuál era la causa de su hilaridad tan rampante. Pero no quise precipitarme en juzgarlo. Comprendí que era su reacción a las conjeturas de otro entrevistado, que todo lo que este señor decía produjo esta respuesta de su parte, pero poco a poco se fue filtrando la idea de que las cifras y situaciones que el otro mencionaba, para él, para Izarra, eran causa de mucha risa. Me pregunté en silencio, sin apartar la vista de la pantalla, ¿lo que pasamos mamá y yo era risible? ¿Y mi amiga en Valencia? ¿Y el antiguo compañero de clases de mi madre? ¿Y los familiares de cada uno de los venezolanos que caían bajo el fuego cruzado del hampa? ¿Por qué reía? ¿No pudo haber rebatido los argumentos del otro a través de una respuesta menos cínica y detestable? ¿Dónde vive Andrés Izarra? ¿No tiene a su alrededor a nadie que haya pasado por una experiencia similar? ¡¿Por qué reía, coño?!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchas amistades me han comentado que el Gobierno sabe bien lo que sucede, pero juegan a mirar el traje nuevo del emperador. Quiero decir, prefieren no mencionarlo y creen que de esa forma, no diciéndolo, le restan importancia, le quitan valor; porque asumirlo sería reconocer el fracaso y darle municiones a la oposición oligarca y escuálida de este país. Cuando me dicen eso, suelo responder con una inquietud: ¿cuántos oligarcas y escuálidos viven en los cerros de Caracas y en los barrios del resto del país? ¿No saben acaso que la mayoría de las víctimas suelen ser personas de bajos recursos, inermes ante la ola de delincuencia que los revuelca contra la orilla cada día? ¿Será que desconocen lo que significa tener que viajar en transporte público sin saber si será ese el día en que un grupo de asaltantes escogieron para quitarles sus pocas pertenencias a los pasajeros de un autobús? ¿Será porque esos mismos pasajeros no saben lo que es desplazarse con chofer y escoltas como los altos jerarcas del Gobierno? ¿Será porque ninguno de ellos tiene que enfrentarse a la escena espantosa de reconocer a sus seres queridos entre un revoltijo de cadáveres como lo mostró &lt;i&gt;El Nacional&lt;/i&gt; en primera plana?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La guinda de la torta fue la trágica experiencia de los niños que creían ir en un viaje de placer y que se transformó en una inesperada pesadilla; para ellos y todos los representantes que los acompañaban. ¿Con qué ganas se llega a la playa luego de una escena tan pavorosa? Supongo que todo esto también le resultará gracioso a Izarra. Aunque, después de mucho pensarlo, tiendo a creer que tanto él como todos los demás encumbrados sólo ríen para no llorar. La vergüenza y el descalabro obligan a montar esta farsa, esta respuesta bufa por parte de cada uno. Nada es eterno. Todo cumple un ciclo en la vida. Pareciera que la cercanía del mes de septiembre los tiene tan enajenados, que lo único que les queda es reír para no llorar. Así, me encontré hoy con las palabras de Rodolfo Izaguirre en una entrevista sobre cinematografía nacional: “Este país es una tragicomedia permanente. Hay situaciones muy dramáticas y terribles, pero de pronto hay unos personajes ahí que lo que inspiran es risa. En el cine, la gente se ríe cuando está pasando una cosa espantosa porque es un arma de defensa. Te ríes para que eso no te toque, no te pase”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo entiendo perfectamente. Es probable que para muchos miembros del Gobierno la realidad nacional se haya convertido en un asunto tragicómico, cinematográfico, chistoso, virtual, qué sé yo; pero desde mi rincón prefiero otra frase que me ayuda a pasar el mal trago televisivo: “El que ríe de último ríe mejor”. No digo más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5859999268993230701?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5859999268993230701/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5859999268993230701' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5859999268993230701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5859999268993230701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/08/reir-para-no-llorar.html' title='Reír para no llorar'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-337625082461306094</id><published>2010-08-01T23:21:00.002-04:30</published><updated>2010-08-01T23:23:38.703-04:30</updated><title type='text'>Dígitos en las estadísticas (II)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de pasar toda la noche con múltiples descargas de adrenalina, el color del día trajo consigo una relativa calma. La luminosidad espantó las sombras que se escondían en los rincones y la mente dejó de jugar con los contornos. Ya no había la posibilidad de reconocer un rostro oculto mirándote a través de la ventana, el pie de alguien apenas camuflado en una esquina, la sensación ambigua de que en cualquier momento ellos regresarían. Nos quedamos mucho tiempo en medio de la sala descompuesta, detallando los fragmentos, como si nuestra casa se hubiese convertido en un gigantesco rompecabezas que tuviéramos que ensamblar de nuevo. Creo que sentíamos una mezcla imprecisa de temor, cansancio acumulado, desesperanza, nerviosismo y algunas dosis de agradecimiento por estar vivos, aunque ninguno de los dos lo mencionó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En medio del desorden, debajo de algunas cosas, el teléfono comenzó a repicar. Mi madre y yo nos vimos sin saber muy bien qué hacer. Luego de una experiencia tan desagradable, estoy seguro de que no nos hubiese extrañado que los vándalos se ocuparan de llamar para verificar que siguiéramos sus instrucciones. Pero no eran ellos. La voz de mi abuela materna sonaba acuciosa, como si instintivamente sintiera la obligación de llamar tan temprano. No pude hablar. Pasé el auricular a mamá y dejé que le explicara. La conversación duró poco, muy poco. A partir de allí nos separamos, nos atrevimos a hacerlo por primera vez. Ella a lo que quedaba de su habitación, yo a la cocina: necesitaba una urgente taza de café, un cigarrillo, abrir los ojos y descubrir que todo había sido una pesadilla incolora. Nos movimos en silencio, pronunciando algunas frases retóricas, nunca esperando respuesta del otro. Cada vez que mi mente evocaba la sensación de ahogo y vejación y furia, trataba de concentrarme en lo más importante: estábamos vivos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Allí, junto a la cafetera, de cara al fregadero, me pareció reconocer de nuevo las figuras informes de los tres hombres saltando sobre nosotros, el sabor metálico en la boca, la respiración entrecortada, las voces toscas demandando y pidiendo todo lo que teníamos. Fue una impresión que se repitió varias veces, hasta que el café estuvo listo; pero aún no nos atrevíamos a abrir la puerta principal, un gesto de precaución que llegaba con retraso, aunque firme. A través de una de las ventanas pude observar el exterior, el corredor principal salpicado de sol, el portón eléctrico abierto por completo, incluso la cara de ligero asombro de algunos vecinos que pasaron temprano de salida a sus trabajos y que reconocieron como inusual esa escena matutina. ¿Descuido involuntario?, ¿desperfecto nocturno? Bueno, ya se enterarían.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El par de horas posteriores al amanecer se transformaron en un intento por reconocer las pertenencias revueltas. Me quedé un poco más tranquilo cuando noté que mamá se entretenía en intentar poner orden dentro de sus cuatro paredes particulares: su closet, su baño, los alrededores de la cama y los muebles en su habitación. Supuse que lo hacía mecánicamente, pero al menos se entretenía en algo concreto. Mi abuela la encontró allí. Lloraron juntas por un rato. No sería el único desahogo a lo largo del día, pero aún no lo sospechaba. Me concentré en el café, en deambular sobre los destrozos de mi cuarto, recoger algunas hojas escritas, fumar y volver a tomar café. Con la llegada de papá sentí que nos acercábamos un poco más a un sentido de normalidad, de realidad recuperada, de salvación; los tres nos abrazamos en una unión que me cuesta describir. Fue un momento intenso y prolongado. Pero la mañana seguía su curso y había mucho por hacer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Posteriormente llegó lo que defino como la nebulosa. Fue un espacio de tiempo que se caracterizó por los detalles inciertos, imágenes sueltas, frases a medias que logré captar sin proponérmelo. Me sentí cansado, con ganas de dormir un poco, casi seguro porque contemplaba la casa llena de rostros conocidos, gente a nuestro alrededor, ojos que estarían pendientes mientras mis párpados se cerraban, pero la duermevela fue fugaz, momentánea, porque pronto llegó la abogada de la familia para encargarse de las cuestiones legales y judiciales. Trajo consigo a algunos agentes del CICPC para que nos tomaran las declaraciones preliminares e hicieran una revisión del lugar. Mi mirada se tornó atenta de nuevo. Como fiel seguidor de algunas series detectivescas, quise prestar atención a los métodos, las preguntas, sintiéndome bizarramente dentro de uno de esos capítulos que tanto había disfrutado de &lt;i&gt;CSI&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Law&amp;amp;Order&lt;/i&gt;, o quizás esperando que en cualquier momento ingresara un Maigret, un Poirot, tal vez una versión latina del personaje de &lt;i&gt;The Mentalist&lt;/i&gt;, pero no. Estábamos en Venezuela, pasando a formar parte de una larga lista de víctimas, apenas meros dígitos en unas estadísticas, sólo eso, sin luces, ni cámaras, ni directores gritando: “¡Corten!”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La decepción fue mayúscula. Encontré que los agentes hacían preguntas banales, con respuestas que podían obtenerse a través del sentido común, interrogantes prefabricadas con las cuales rellenar un papel; parecían actores que ejecutaran una escena fastidiosa, ya repetida hasta el cansancio, como autómatas cumpliendo un rol repetitivo. Los papeles se invirtieron cuando sentí lástima por ellos. ¿Qué número pasábamos a ser nosotros? ¿Cuántos casos más tendrían que atender a lo largo de la semana? ¿A cuántos de esos delincuentes les echarían la mano encima? Por supuesto que aún quedaban remanentes de esa peculiar indefensión de la noche anterior pero, ¿qué nos hacía especiales a nosotros? ¿En qué sobresalíamos dentro de una larga lista de quejas, asesinatos, secuestros, homicidios, violencia callejera y corrupción gubernamental? ¿En qué? ¿Cómo? Me volví a sentir molesto, aunque me obligué a canalizar la frustración en algún objeto inanimado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los miembros del CICPC partieron poco antes del mediodía, sin respuestas claras, con algunas huellas parciales, y una declaración somera de lo sucedido. Mientras eso duró, papá se encargó del cuerpo de Agatha. No supe lo que hizo y preferí no preguntárselo. Pensé que era mejor así. En otro momento él regresó con un par de paquetes, comida de la calle, se improvisó todo sobre la mesa, pero ninguno quiso comer, nos quedamos allí empujando los cubiertos, haciendo un esfuerzo por no pensar y analizar las imágenes insistentes dentro de la cabeza. Acordamos con los agentes policiales que iríamos en la tarde a realizar la denuncia formal, llenar otros formularios, ser interrogados una vez más; así que me encerré dentro del baño, me desnudé y permití que el agua tibia lavara parte de los recuerdos tumescentes que se negaban a desaparecer. Nunca cerré los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El paso del mediodía a la tarde y las siguientes horas fue bastante lento, incómodo. Presentí que el cansancio y la falta de sueño se marcaban con amplitud en nuestras caras. Hubo un desfile de rostros anónimos en la sede del CICPC, hombres y mujeres haciendo su trabajo rutinario, ajenos por completo a nuestra pesadilla de la noche anterior, quizás indiferentes a la experiencia porque debían enfrentarse a múltiples víctimas de semana en semana. Nos pidieron esperar un poco, tomar asiento en unas sillas oscuras y aguardar por nuestro turno. Supongo que nos veíamos extraños allí sentados, sin hablar entre nosotros, sin querer mencionar la razón de nuestra permanencia en ese sitio. Eventualmente, un hombre se acercó. Dijo que tomaría las declaraciones y que debíamos seguirlo, con uno sería suficiente. Mamá volteó a verme y preferí hacerlo yo; no quería que mi vieja tuviera que avanzar y retroceder varias veces sobre un mismo tema tan desagradable. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una oficina estrecha. Una computadora que había visto mejores tiempos. Nada de modernidad dentro de esas paredes con cortinas baratas. Ni siquiera ofrecieron café. El agente me obligó a repetir todo de nuevo, fragmentos aleatorios, visiones fugaces de lo acontecido en la madrugada; pero en verdad encontré que ninguna de sus interrogantes aportaba mucho al caso. Miré la pantalla frente a él, adiviné que no hacía sino repetir las preguntas hechas ya mil veces, nada que delimitara nuestro caso, nada que lo etiquetara aparte de las otras carpetas que se apilaban en una esquina del escritorio. En determinado momento, lo confieso, llegué a temer por lo que estaba contando. Habiendo leído tantas cosas en los periódicos, ¿quién me garantizaba que los delincuentes de la noche anterior no fueran agentes de la policía o cualquier otro cuerpo gubernamental? ¿Quién podía asegurarme que mi denuncia no se convertiría en un disparo que sale por la culata? ¿De verdad hacíamos bien en seguir los canales burocráticos y formalizar una delación que podía regresarse en contra nuestra? ¿O sencillamente estaba siendo paranoico? Con tanto que sucede en nuestro país, ¿dónde se dibuja la línea que separa el bien del mal? ¿Dónde comienzan mis derechos y dónde se difumina el delito?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya en casa no nos quedó otra que armarnos de paciencia y caer de rodillas para recoger todo. Comenzar desde cero. Llorar las pérdidas materiales y enjugarse la frustración de pagar cara la ingenuidad. Pensar en otras mañanas y tardes mejores, noches diferentes sin la vacilación de una duda. Al menos tuvimos la oportunidad de hacer una limpieza general y terminar de deshacernos de todo lo que quisimos, esos objetos que suelen almacenarse por flojera de inventariar y sacar lo que no se usa. Sí, pagamos caro el descuido, pero en mi interior creo mucho en las cuentas del Universo, y el Universo siempre ajusta sus cuentas. Mamá insiste en creer, todavía hoy, que los malandros necesitaban dinero para alguna operación urgente, algo desconocido que justificara sus acciones; lo cierto es que admiro su potencial de mirar lo bueno y despegar los ojos de lo feo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hizo falta medicamento y algo de terapia, pero hemos recuperado parte de la antigua normalidad. Por supuesto, mi madre aún tiene reservas de permanecer sola en la casa, verifica las cerraduras cada par de horas, a veces llora un poco si hay bastante silencio y piensa en lo sucedido; pero me alegra que su mente haya bloqueado la mayor parte de la noche. Una que otra vez se acerca y me pregunta sobre ciertos momentos que permanecen en blanco para ella. Me esfuerzo y miento, invento una versión edulcorada, matizo los diálogos y las escenas, sustituyo los gritos por silencios. Creo que es una de las ventajas de ser escritor: puedo alterar los sucesos a mi conveniencia, y a la de ella, hacerle creer en mi visión. Algunas veces descubro un brillo de inseguridad en su mirada, como si sospechara que cambio pequeños pedazos, pero creo que en el fondo prefiere conformarse con mi ficción antes de volver a su realidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-337625082461306094?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/337625082461306094/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=337625082461306094' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/337625082461306094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/337625082461306094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/08/digitos-en-las-estadisticas-ii.html' title='Dígitos en las estadísticas (II)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-81696130406419635</id><published>2010-06-29T22:36:00.000-04:30</published><updated>2010-06-29T22:52:49.566-04:30</updated><title type='text'>Dígitos en las estadísticas (I)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sonrío involuntariamente antes de comenzar a escribir estas líneas. Heme aquí, de nuevo al principio, sin las comodidades de la tecnología moderna: sin laptop, sin DVD, sin la computadora, sin celular o BlackBerry, sin posibilidades de agilizar u organizar mi trabajo pendiente; eso sin mencionar todo lo que necesito contar acerca de lo sucedido en la madrugada del terror. Sólo hojas en blanco y un bolígrafo. Me siento como un astronauta que es devuelto a la edad de piedra, o como un universitario a punto de graduarse que debe comenzar desde cero, en el primer grado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero toda esta variación tiene su atractivo; quizás me acostumbré a la tecnología, a la exquisita facilidad de disparar mis dedos sobre el teclado, a la certeza de saber que todo mi material estaba al alcance de un clic del ratón. Ahora de nuevo me enfrento a la escritura manuscrita, esa caligrafía casi ilegible que me caracteriza tan bien. Esta vez debo recurrir a la paciencia, a la lectura rápida (descifrada) sobre las tachaduras, la idea central que deseo exponer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy desperté con menos tensión en los músculos. Tuve que dormir poco más de doce horas continuas para que las imágenes insistentes se aplacaran, se alejaran lo suficiente para permitirme una oscuridad que me equilibrara. Conforme escribo esto, mi vista escapa una que otra vez hacia la cama, un fogonazo vertiginoso que comprime lo sucedido, pero estoy decidido a poner todo aquí, no quiero nada adentro, necesito vomitar la experiencia y el miedo y la locura para el veneno que se cuece en mi interior. Creo que es la solución más adecuada y terapéutica. Antes he leído que la gente que sufre traumas y escribe sobre ello se recupera más pronto. Hoy quiero llenar estas páginas, alcanzar el final y poder pasarlas, dejarlas atrás. Aunque el sentimiento de indefensión se niega aún a desaparecer. Me voy, entonces, al principio, al grito que resquebrajó la noche:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;―Hijo, a la perra le pasa algo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Salté de la cama con rapidez. Recién acababa de acostarme. Leía un libro que quedó a medio camino. Lo que le pudiera estar pasando a Agatha era más importante. En efecto, la perra venía hacia mí con paso errático. Mi madre permanecía junto a la puerta del corredor principal. El animal deambuló por la sala sin coordinación, tropezando con muebles cuya disposición conocía muy bien. No respondía coherentemente a nuestras llamadas y reaccionaba con torpeza; parecía que llegaba borracha de una fiesta y buscaba evitar un regaño innecesario. Mi primera idea fue hacerla caminar, incluso inducirle un vómito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi madre y yo la sacamos al jardín; caminó un poco, con lentitud. Mientras mi enfermera improvisada iba en busca de una botella de aceite, pensé en diferentes explicaciones: había llovido todo el día y eso pudo propiciar la salida de muchas cosas indeseables en el exterior, quizás se trataba de un sapo venenoso, tal vez una serpiente, cualquier animalejo nocturno que se defendiera de la usual curiosidad canina. Mamá llegó con el aceite. Entre los dos abrimos las fauces y vertimos una dosis generosa. Agatha se ahogó y tragó. Me incorporé para obligarla a caminar; la perra obedeció, a su manera. Caminó con paso inseguro, tosía, hacía arcadas, daba otros pasos. Mamá la animaba mientras yo enviaba mensajes mentales con la velocidad de una ametralladora: “Tienes que mejorarte, por favor. Vomita. Vomita. Saca eso de tu sistema. Reponte. Tú puedes, anda, tú puedes”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Agatha hizo su esfuerzo, no lo puedo negar. Comenzó a defecar; al principio, montículos oscuros, consistentes, después una masa amarillenta y pastosa. Supuse que era una buena señal. Vomitó un par de veces. Luego su boca se llenó de mucha baba. Del hocico colgaban hilos como telarañas. Pero caminaba, se esforzaba. Volvió a defecar. Durante algunos minutos pareció recobrarse, reconocernos, escuchar lo que le decíamos. Los tropiezos consecutivos vinieron casi enseguida. Se quedaba tendida o procuraba levantarse con dificultad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi parte racional identificaba los síntomas evidentes de un envenenamiento, pero mi lado pasional se resistía a creer que era el principio del fin. Mi perra languidecía sentenciada sin haber cometido ningún crimen. Mi madre ayudó en lo posible, aunque prefirió mantenerse aparte. Supongo que nos veíamos patéticos allí arrodillados, junto al cuerpo moribundo, esperando cualquier desenlace definitivo. Agatha alcanzó pronto la imposibilidad de levantarse. Sus ojos se concentraban en el movimiento de mis manos, reaccionaba al sonido de mi voz, pero se alejaba cada vez más.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A través de un esfuerzo final intuí que me buscaba. Dejé que se arrastrara hasta mí y la tomé entre mis brazos. En silencio supliqué por una rápida solución. Levanté los ojos al cielo oscuro y pedí: “Si la vas a mejorar, hazlo ya; no quiero que sufra más. Si te la vas a llevar, también. Haz que su sufrimiento termine rápido. No es justo para ella”. La última fase fue la más dolorosa. Se puso tensa y babeaba mucho. Su lengua me buscaba y hacía caricias húmedas de reconocimiento, como una despedida particular. Pensé que su renuencia a partir era una señal de que prefería esperar por mi padre ausente, con quien estaba más apegada. Escogí vestirla con características humanas, como un corazón reacio a sucumbir hasta no despedirse de sus seres amados. Pero la espera sería agónica, pues mi padre no volvía sino hasta la mañana siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Poco después de la medianoche, la lucha cesó. Cada bocanada de aire representaba un esfuerzo monumental. Todos sus miembros parecían luchar por el oxígeno. Tuve que aferrar sus patas delanteras para evitar los espasmos. Su mirada se perdió. Ya no me escuchaba. La reconocí lejos de mi ayuda. Todo lo que restaba era esperar por el estertor definitivo. Su muerte se produjo casi media hora después. Deduje que mi perra había sido envenenada, pero no reconocí los motivos implícitos en el asesinato del animal. Todo lo que sentí fue una inmensa mezcla de incomprensión y resentimiento. Al mismo tiempo que mi madre buscaba una toalla vieja, me ocupé de limpiarla y adecentar su tránsito a la otra vida. La dejamos cubierta en un rincón del estacionamiento. Papá sabría lo que se debía hacer al día siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le pedí a mamá que me acompañara hasta la cocina para lavarme las manos. Había pensado en darme un baño para limpiar la saliva de Agatha que quedaba en mis brazos. Mamá abrió el grifo y vertió parte del líquido lavaplatos. Todo fue muy rápido. Ella giró por alguna razón desconocida y yo comencé a imitarla para buscar algo con qué secar mis manos. Mamá hizo una alterada exclamación de sorpresa y en un fugaz segundo, aún sin voltear del todo, pensé que mi padre había adelantado su regreso y la sorprendía llegando en la madrugada. Pero no era él. Tres hombres encapuchados se abalanzaron con actitud amenazadora. Nos tomaron por sorpresa y pidieron que hiciéramos silencio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo primero que pensé fue en bajar la cabeza. Atraje a mi madre pasándole un brazo por encima de los hombros y abrí la boca para pedirle que no los viera, que bajara la vista. Escuché a uno de ellos repitiendo mis palabras. Otro se quitó la camisa y nos la arrojó encima. Sentí que mi madre temblaba y comenzaba a balbucear frases sin sentido. La apreté más y le pedí que se callara. Los hombres nos obligaron a avanzar. Todo lo que veíamos era nuestros pies avanzando a tientas. Ellos hablaban, preguntaban, decían palabras que hoy he olvidado. Así nos empujaron hasta llegar a la primera puerta a la derecha: mi habitación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como los tres hablaban al mismo tiempo se hacía difícil comprender lo que decían y seguir sus instrucciones. Uno de ellos nos empujó hasta la cama y nos ordenó silencio. Otro quería saber dónde estaba el efectivo que guardábamos en la casa, las prendas de mi madre, la caja fuerte. Recuerdo que pensé en el anacronismo de que alguien conservara semejante artilugio en la actualidad; ciertamente, nosotros no. pero eran pensamientos incongruentes que aparecían sin ser invitados. Lo siguiente que hicieron fue quitarle las fundas a las almohadas para sustituir la camisa maloliente que nos cubría. Primero mi madre, después yo. Sabía que mamá le tenía fobia a la oscuridad y al encierro. Vi que sus dos mayores temores se materializaban en uno solo. Mas tengo que reconocer que mi vieja fue valiente. Todo lo que pude hacer fue acentuar la presión de mi brazo sobre sus hombros y colocar la otra mano sobre su antebrazo. El temblor de su cuerpo iba y venía conforme la voz de uno de los tipos se acercaba y alejaba alternativamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde diferentes sitios nos llegaba el sonido del destrozo que estaban haciendo. Nunca nos dejaron solos. Cada cierto tiempo aparecía otro para reemplazar al que estaba junto a nosotros; o, algunas veces, los dos a la vez. A través de la tela alcancé a ver cómo sacaban las gavetas y arrojaban el contenido al suelo. Lo mismo hicieron con mi escritorio. Todo el piso se fue llenando con papeles, ropa, libros, frascos de perfume, fotografías y cualquier cosa que hubiese estado guardada. Se mostraron desorganizados y apremiantes. Luego se acercó uno de los delincuentes y comenzó a pasar el cañón de su arma por mi piel desnuda. El estremecimiento súbito de mamá me indicó que era sometida a la misma tortura. El hombre exigía saber dónde estaba mi padre, luego el lugar secreto de las cosas de valor; después era un simple juego, el placer de observar nuestras reacciones a sus palabras y gestos y contactos físicos. Se sentían poderosos, eso lo intuí de inmediato.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que hasta cierto punto gozaban con nuestra sensación de vulnerabilidad e indefensión. No podíamos ocultarlo. Mamá comenzó a temblar con mayor vehemencia y dijo que tenía ganas de vomitar. Sentí mucha furia en ese momento. Le dije a la voz que nos cuidaba que necesitaba llevarla al baño. Agradecí en silencio que el hombre se dejara convencer. Nos incorporamos y dimos varios pasos hasta la puerta de mi baño. Él le indicó a mamá que se podía quitar la funda, a mí me retuvo por un brazo. Escuché a mamá sollozar mientras vomitaba. En ese instante me entró una urgencia por quitarme la funda y enfrentarlo, repartir puñetazos para eludir aquella grotesca situación; pero otra voz interna me advirtió en contra, sugirió prudencia, colaboración. Me arriesgaba (nos arriesgaba) a salir más lastimado de lo que ya estaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Regresamos a la punta de la cama, al desasosiego, al temblor involuntario. El saqueo continuó durante mucho tiempo, no sabría precisar cuánto. Uno de los hombres amenazó con llevarme con ellos, ir hasta el banco y retirar más efectivo por el cajero automático. Mamá gimió; supuso que pretendían también secuestrarme para pedir rescate, eso me lo diría luego. El tono de las voces era hostil, desagradable. Uno se empecinó en acrecentar el contacto físico, pedir información sobre más objetos valiosos. Fue un pensamiento neutro, rápido, secreto; lo único importante para mí eran los libros, las ediciones que tanto me costara conseguir y juntar; pero creí que eso no era relevante para ninguno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Percibí que el temblor de mi madre disminuía cuando escuchamos que los hombres se preparaban para partir. Estábamos tan cerca del final, aunque era posible otro giro turbio del destino; sé que ambos lo pensamos. Todo lo que mi madre quería era deshacerse de ellos, que se fueran; a mí me provocaba abrir un paréntesis y preguntar por qué, por qué la necesidad de irrumpir en una casa ajena, someter a los ocupantes y apropiarte de algo que no es tuyo. ¿Por qué? ¿Qué crianza empujó ese comportamiento? ¿Qué conjunto de experiencias pueden borrar así cualquier rasgo de decencia, de sentido común? ¿Qué tuvo que pasar para que esos hombres ignoraran el remordimiento y el respeto para agredir a otros seres humanos? ¿Dónde estaba la familia de cada uno de ellos? ¿No se imaginaban que lo mismo podía sucederle a sus madres e hijos? Me pregunté cómo se sentirían en el papel de víctimas. ¿Cómo reaccionarían?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Preguntas vanas, lo sé. Pero no pude evitar que se formularan en el fondo de mi mente conforme el silencio se alargaba por la casa. Hubo un amedrentamiento final, advertencias, acentos crueles para enfatizar la retirada. Después nos quedamos callados, inmóviles, reacios a cualquier gesto que fracturara aquella frágil calma que nos contenía. Mamá habló primero, quiso saber si ya todo había terminado. Tragué saliva antes de responder. Sentí miedo. Temí que la pesadilla no hubiese finalizado, que se tratara de alguna broma macabra antes del contraataque. Estuvimos así hasta que el silencio se hizo incómodo, exasperante. Me quité la funda de la cabeza y observé todo a mi alrededor. Mamá me imitó. Todo, todo estaba esparcido a nuestros pies. Parecíamos personajes dentro de una de esas películas de desastre que sobreviven a una catástrofe natural. Todo se mezclaba en una masa heterogénea: libros, gavetas, ropa, cuadernos, hojas sueltas, fotografías, zapatos, CD, lapiceros, artículos del baño, cajas; nunca había visto tanto desorden.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos quedamos paseando la vista por los montículos donde se reconocían algunos fragmentos. Ninguno habló. Luego mamá rompió a llorar. Vi que las puertas de mi habitación estaban cerradas, la llave había desaparecido, pero estábamos solos. Caminé evitando pisar mis cosas. Las puertas estaban cerradas con llave. Regresé a la cama, a mi madre, al sollozo débil que desahogaba su presión. Permanecimos allí como por otra media hora, hasta que los cristales de la ventana comenzaron a colorearse con la aurora. Me acerqué de nuevo a la puerta y comencé a forcejear con las manillas. Las puertas cedieron pronto porque uno de los pestillos inferiores estaba flojo. A pesar del destrozo, sentí que el espacio confinado de mi cuarto se tornaba más seguro ante la posibilidad de enfrentar el resto de la casa. Mamá suplicó que no saliera, pero tarde o temprano teníamos que enfrentarnos con la realidad exterior. El vandalismo dentro de mi cuarto era sólo una pequeña muestra de lo sucedido en el resto de la casa. Definitivamente, la sensación de supervivencia era mayúscula.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mamá me siguió con cuidado. Nos entendíamos a través de señas, como si estuviéramos ejecutando el asalto nosotros y no los delincuentes. Revisamos habitación por habitación, sorteando el desorden y el caos de cosas rotas. Caminábamos por una improvisada zona de guerra. Sólo después de verificar que no quedaba nadie, nos atrevimos a hablar, pero lo hicimos en susurros, como con temor de despertar dentro de otra pesadilla. Entonces llamé a papá. Me quebré cuando escuché su voz, pero me obligué a hablar. Él supo leer entre líneas, más allá de las incoherencias; nada más le interesaba saber si estábamos bien, luego dijo que saldría de inmediato. En el tiempo que pasó hasta su llegada terminó de amanecer. La claridad reflejó la magnitud del destrozo. Mamá volvió a llorar. No supe si lo hacía para desahogar el trauma o porque su esencia metódica se veía insultada ante tal desorganización.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Continuará…&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-81696130406419635?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/81696130406419635/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=81696130406419635' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/81696130406419635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/81696130406419635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/06/digitos-en-las-estadisticas-i.html' title='Dígitos en las estadísticas (I)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8527938769409660549</id><published>2010-05-16T18:08:00.002-04:30</published><updated>2010-05-16T18:16:16.036-04:30</updated><title type='text'>AMIGAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis amigas de Valencia forman un grupo heterogéneo de mujeres que siempre están a la moda, comen en los mejores sitios, viajan constantemente al exterior, organizan comidas en sus casas y nunca están rezagadas en cuanto a la tecnología. Algunas veces las percibo como amigas de última generación, debido a sus recurrentes actualizaciones. Es muy poco lo que escapa a sus miradas atentas, la preponderancia de una marca sobre otra, los beneficios de un vino consagrado, el spa de turno, las cotizaciones en los mercados bursátiles; son detalles que pueden parecen superficiales, poco trascendentes, pero adquieren un significado específico dentro de las relaciones sociales que ellas cultivan. Es por eso que necesitan estar en contacto permanente, actualizadas, informadas de todo lo que acontece dentro y fuera de sus privilegiadas esferas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi amistad con estas mujeres sofisticadas viene de muchos años atrás; hemos compartido infinidad de viajes, fiestas, risas, cenas, cumpleaños infantiles, jornadas de compras compulsivas, meriendas, bautizos, matrimonios y funerales; logramos establecer un vínculo muy profundo que se ha mantenido y fortalecido con el tiempo. Pero sucedió que nada permanece inalterable y algunos tenemos una naturaleza inquisitiva, curiosa, permeable; así que mi etapa burguesa se vio sustituida por otra muy diferente: la bohemia. Me interesé más en la literatura, los autores, las técnicas narrativas, los talleres de creación literaria, y así, poco a poco, mi universo interior se transformó sin pedirme permiso. Dejé de preocuparme por asuntos mundanos y mi atención se trasladó a las tertulias intelectuales, las vanguardias poéticas, los escritores que compartían mi propio placer, y la moda y las fiestas y las reglas convencionales perdieron su antiguo valor social.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por un tiempo, la relación con estas amigas sufrió el peso de mis escogencias artísticas. Cada vez se hizo más y más difícil coincidir para una celebración o una comida, por lo que nos limitamos a los contactos telefónicos prolongados para suplir la ausencia. Valoré mucho que ellas entendieran mis decisiones y no juzgaran con demasiada intransigencia mi deseo de experimentar y explorar otras latitudes geográficas y humanas; así que me dejaron ir apoyándome lo mejor que pudieron sin parecer condescendientes. Una que otra vez me escapaba y regresaba para alguna reunión o cumpleaños, pero lo preponderante en mi vida eran las páginas que producía y los proyectos en los que me embarcaba. Nunca supe lo que mis amigas opinaban o cómo se sentían con respecto a mis intereses literarios, hasta ahora. Y la sorpresa resultó hermosa, inesperada, casi tierna.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En algún momento, en ciertas conversaciones, con unas y otras, se dejó filtrar la impresión de que se intuían rezagadas, ajenas, poco interesantes dentro de mis aventuras intelectuales. Quizás, al principio, supusieron que se trataba de algún capricho pasajero, un pasatiempo poco comprensible, pero albergaron la certeza de que me tendrían de vuelta bastante pronto. No imaginaron lo equivocadas que llegarían a estar. Les costó un poco, pero aprendieron rápido que sus motivaciones chocaban directamente con las mías. No les quedó otra que asimilar mi necesidad de espacio, de silencio, de soledad, para poder escribir y leer como quería; pero en sus cerebros bullía la idea de superar estos inusitados obstáculos sin consultarme.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Conversaron, planificaron, se pusieron de acuerdo y organizaron un regalo de cumpleaños para cubrir la brecha que nos separaba. No me lo dijeron, esperaron hasta que pudimos reunirnos en una de estas tardes y me entregaron un BlackBerry adornado con un enorme lazo color naranja. Confieso que al principio me sentí renuente, incómodo, incluso me puse a la defensiva; pero lentamente he ido asimilando las implicaciones de este inesperado obsequio. Creo que se trata de la manera particular que tienes mis amigas de mantenerse en contacto, de no perder del todo las vivencias que alguna vez compartimos, de acercarme a su mundo particular sin involucrarme del todo. Es su forma peculiar de indicarme que están pendientes, que desean seguir junto a mí, que valoran mi amistad y no quieren que nos alejemos más de lo que ya estamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una de ellas mencionó que se trataba de algo simple, una manera de demostrar su interés, porque sabían que no podían competir con mis amistades literarias, con las efervescentes charlas literarias que tanto me estimulaban, así que decidieron hacer un puente virtual y mantenerse cerca, atentas, incondicionales como siempre. Sólo ahora puedo entenderlo bien y agradezco profundamente el gesto que han tenido. Para mí no ha sido fácil sumarme a la corriente instantánea de la virtualidad y los mensajes en directo, quizás porque una parte de mi naturaleza todavía disfruta con lo rudimentario: escribir a mano, leer los libros en físico, hablar de tú a tú; pero sé también que no puedo quedarme atrás porque la rueda del tiempo terminaría por aplastarme y minimizar mis intentos. En una época digital y tecnológica no queda otra que adaptarse o perecer, así que fluyo y pongo mi mejor sonrisa. Ahora ya no se trata tanto de memorizar el número de la cédula o del teléfono celular, sino de agregar el consabido PIN; entonces lo escribo y escribo hasta sentir que está almacenado con todos los demás datos: &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;244669E5…   244669E5…   244669E5…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8527938769409660549?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8527938769409660549/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8527938769409660549' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8527938769409660549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8527938769409660549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/05/mis-amigas-de-valencia-forman-un-grupo.html' title='AMIGAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3027397030051606841</id><published>2010-04-21T00:20:00.001-04:30</published><updated>2010-04-21T00:24:55.113-04:30</updated><title type='text'>V SEMANA DE LA NUEVA NARRATIVA URBANA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noticia sobre la escogencia de los participantes para la V Semana de la Nueva Narrativa Urbana provocó cierto entusiasmo en mi piel. Me permitió recordar las sensaciones que me asaltaron un año atrás, cuando supe que también había quedado entre los escogidos para participar de ese evento significativo. Rememoro ahora la mezcla ambivalente de nerviosismo y excitación, de gozo mal disimulado, de temor absoluto ante lo desconocido y la certeza de que se abrían nuevas puertas para mi desarrollo literario. Representó una oportunidad única para entrar en contacto con otros escritores y narradores en franca proyección; aunque la experiencia en sí fue mucho más estimulante de lo que yo esperaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Leer el material propio ante una gran audiencia es y será siempre, para algunos, una experiencia memorable. Uno siente la adrenalina golpeando en cada palabra, entre los párrafos, conforme se pasan las páginas de una historia donde se desconoce el final, porque la lectura no finaliza con el último punto, sino con las opiniones e interpretaciones que el público pueda ofrecer. Creo que es allí cuando comienza la verdadera prueba, el susto íntimo, la sorpresa ante lo desconocido. Puede suceder que a los aplausos siga un prolongado silencio, con los asistentes reacios a compartir sus observaciones; también es probable que de pronto la sala se anime con múltiples visiones sobre un mismo tema. Pero cualquiera que sea el resultado, la experiencia es la misma: intensa, vívida, emocionante, memorable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuesta un poco describir la sensación que provoca un extraño al acercarse y comentar sus apreciaciones, ese rostro anónimo que habla sobre lo que uno ha leído y ofrecido como si se tratara de un sacrificio pagano en un templo literario; porque es muy distinto cuando un autor publica su obra y los lectores la gozan o critican en la intimidad de su mente, sin contacto directo, sin la proximidad de unas pupilas taladrando las respuestas. En la inmediatez que concede la Semana de la Nueva Narrativa Urbana hay mucho de ese acercamiento verbal que no permite la lectura en soledad, posterior, ya publicada de un material escrito. Parte de eso se debe a la excepcional tarea que realizan Ana Teresa Torres y Héctor Torres cada año, leyendo cientos de historias, decantando las anécdotas, filtrando los temas, hasta delimitar todo en 15 participantes que leerán sus trabajos cada noche, acompañados por un autor experimentado que comentará las distintas propuestas narrativas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me complace entonces descubrir estas nuevas voces, nuevas aproximaciones al arte de contar, distintos nombres que abordarán escenarios disímiles con cada intervención: Alexis Pablo, Carlos Patiño, Dulce Penélope, Graciela Yánez Vicentini, Harold Mota, Hernán Lameda, Jesús Ernesto Parra, John Manuel Silva, Marcel Ventura, María Eugenia Mayobre, María Ignacia Alcalá, Maryorie Landaeta, Michelle Roche Rodríguez, Noelia Depaoli y Ricardo Ramírez Requena. Cada uno aportando lo mejor de su esfuerzo literario, su forma de contar, su visión particular del mundo que nos rodea. Cada uno ganándose su puesto en una lista especial de autores que han recorrido caminos disímiles dentro de su trayectoria narrativa: Fedosy Santaella, Carlos Villarino, Marianne Díaz Hernández, Gabriel Payares, Adriana Villanueva, Roberto Martínez Bachrich, Jesús Nieves Montero, Rodrigo Blanco Calderón, Dayana Fraile, Gabriel Torrelles, Salvador Fleján, Gisela Kozak, Leo Felipe Campos, Vicente Ulive-Schnell, Pedro Enrique Rodríguez, Keila Vall DelaVille y Rafael Osío Cabrices, entre muchos otros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para todos, mis sinceras felicitaciones, deseando que cada una de sus lecturas e intervenciones sea tan significativa como lo fue para mí. Éxitos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3027397030051606841?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3027397030051606841/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3027397030051606841' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3027397030051606841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3027397030051606841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/04/v-semana-de-la-nueva-narrativa-urbana.html' title='V SEMANA DE LA NUEVA NARRATIVA URBANA'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-2380656618357210241</id><published>2010-04-03T15:30:00.002-04:30</published><updated>2010-04-03T15:40:45.350-04:30</updated><title type='text'>Uganda en Ricky Martin</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Apenas el comunicado se hizo público, la noticia le dio la vuelta al mundo como si se tratara de un reguero de pólvora. Hasta cierto punto, daba lástima verificar la enfermiza curiosidad de la raza humana. Mucha gente se sintió con derecho a emitir su opinión con respecto a la sexualidad de un hombre que finalmente se decidía a asumir su rol homosexual. Pero qué significado tiene todo esto en el fondo, por qué la necesidad de crear tanto alboroto alrededor de un tema que debería ser íntimo y privado. Con quién te acuestas y cómo lo haces no debería ser de la incumbencia general. Algunos aducen que tienen derecho porque el cantante en cuestión es una figura pública; me pregunto entonces cómo se sentirían esos miles de curiosos si uno se propusiera hurgar en sus propias manías sexuales, en sus escogencias, en sus posibles fracasos eyaculatorios o en los orgasmos fingidos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Qué es lo interesante de Ricky Martin? ¿Por qué la necesidad de crear tanto alboroto sobre un hombre que no tiene necesidad de ofrecer explicaciones? Entonces me pregunto sobre las razones que impulsan este comportamiento, esta manía de involucrarse con las estrellas y sus vidas privadas, como si se tratara de un vecino atractivo o de una prima licenciosa. En cambio, la noticia de que Uganda planea sancionar una ley que justificaría el encarcelamiento y la pena de muerte para los homosexuales apenas si tuvo publicidad. Pareciera que lo importante sea la banalidad, la frivolidad del espectáculo, en vez de la preocupación por ciertos derechos que se vulneran en otras partes del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizás mi punto de vista sea bastante ingenuo, estoy consciente de ello, porque me siento como un Quijote moderno enfrentando diferentes molinos de viento; pero creo que es necesario alzar la voz y llamar las cosas por su nombre. Así como la prensa mundial comenta e invierte tinta en escudriñar la vida privada de un artista homosexual, también debería abrir el compás y mencionar las violaciones de los derechos humanos en Uganda; porque lo que incluye el proyecto legislativo no augura nada bueno para ese pequeño país de África. La mencionada ley incluye la posibilidad de denunciar comportamientos que sugieran la posibilidad homosexual, la extradición si han huido al extranjero para ser procesados dentro del país, la creación de un sistema de denuncias donde incluso los miembros de la familia se vean obligados a acusar a sus propios hijos, hermanos, sobrinos o parientes directos. Y la pena capital como la guinda de la torta judicial. Nada menos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quise investigar un poco más al respecto, pero me deprimió un poco descubrir la poca relevancia internacional que esta denuncia tuvo. Los miembros GLBT del país se preocuparon de movilizar a la prensa mundial para que recogieran la denuncia, pero la cosa no pasó de presentarse en una página interna, al fondo, escuetamente reseñado; entonces uno entiende la indignación de estos colectivos cuando la nota de Ricky Martin golpeó todas las portadas periodísticas del planeta. ¿Importa más la sexualidad de un solo hombre por encima de medio millón que corre el riesgo de ser asesinados (porque no existe otra palabra) sencillamente porque piensan y disfrutan del sexo de forma no convencional? ¿En qué nos hemos convertido como sociedad? ¿Dónde quedan los siglos de evolución en contra del oscurantismo? Lo que da es pena, no otra cosa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy quise hablar de eso, aportar mi voz, a pesar de que estoy consciente de que otros temas más superficiales acallarán cualquier intento mío o ajeno; pero sé que estoy haciendo lo correcto. Cada uno de nosotros tiene el derecho incuestionable de hacer y disfrutar del sexo como mejor le parezca, de forma consensuada, sin herir ni maltratar al otro, en la privacidad de su hogar. Cualquier sanción que pretenda regular esto, penalizarlo, juzgarlo, es una muestra de abuso y falta de madurez social. En este caso particular son los homosexuales; mañana podrían ser los negros, los judíos, los asiáticos, las personas con discapacidades, las mujeres; no lo sé. Lo que sí sé es que aparentemente nada aprendimos como sociedad luego de descubierto el genocidio que practicaron los nazis. Pareciera que somos los únicos condenados a tropezar con la misma piedra más de una vez. Y resulta patético decirlo siempre. Pero qué importa: mientras Ricky Martin siga cantando, Uganda puede continuar encarcelando y matando homosexuales como mejor le parezca. El silencio es la ley. Sigamos &lt;i&gt;Living la vida loca&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-2380656618357210241?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/2380656618357210241/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=2380656618357210241' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2380656618357210241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2380656618357210241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/04/uganda-en-ricky-martin.html' title='Uganda en Ricky Martin'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5566458071957526338</id><published>2010-03-28T20:13:00.003-04:30</published><updated>2010-03-28T20:20:06.046-04:30</updated><title type='text'>Ensayo de anarquía</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La primera impresión que tengo, justo después de leer lo que escribo, es que se trata de una imaginativa ficción, un bosquejo para otra de las historias que suelo redactar tarde en la noche, un fragmento olvidado de una imagen mucho más amplia; pero no es así. Lo curioso es la veracidad implícita, sin adornos, ajena a los usuales giros narrativos que acostumbro emplear. Esta vez logro entender aquella vieja máxima de que la verdad supera la ficción. Por ahora. Y entonces me pregunto cómo llegamos a esto, cuál fue el inicio subrepticio que nos trajo a este ensayo de anarquía, porque es eso, no otra cosa: un ensayo de anarquía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que fue a finales de noviembre cuando tuvimos agua en las tuberías por última vez. Ya antes el servicio era irregular, pero nos acostumbramos de alguna forma a la precariedad porque vivimos en un país donde la incertidumbre es la única regla fija. También influyó el hecho de no vivir en la capital, donde rara vez se observan este tipo de carencias; nos ha tocado coexistir en la provincia, donde antes se agradecía estar lejos del usual congestionamiento vehicular, la falta de educación de los transeúntes, el estrés citadino; pero eso representó que se nos sacrificara primero, privilegiando a los habitantes de la Gran Caracas. Ignoro a qué Estado le tocaría al inicio, cuáles pueblos del interior, lo cierto es que a principios de diciembre ya el servicio de agua era muy escaso; fue evidente que algo anormal estaba pasando, aunque prestamos poca atención debido a otros conflictos políticos que ocupaban las primeras planas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi familia supuso que podía tratarse de una eventualidad pasajera, por lo que nos importó muy poco tener que contratar varios camiones-cisternas para poder pasar una Navidad sin preocupaciones. Hicimos lo mismo para la reunión de Año Nuevo. Enero nos alcanzó con la misma delicadeza de un viento suave, con clima fresco todavía, incluso sin apagones. Todo eso vendría después, pero no lo sabíamos aún; quedaban remanentes del temperamento embriagado de diciembre. Pero conforme se acercaba febrero, la situación cambió. El ser humano es un ser de hábitos, de costumbres; así que nos la ingeniamos para sacar el mejor provecho de la situación y adaptarnos. Recordé algunos documentales del History Channel: el que no evoluciona y se adapta al cambio está condenado a perecer. Hicimos lo mismo: pusimos nuestra mejor cara y nos concentramos en buscar alternativas. Supe que había sectores, ciudades y personas en circunstancias peores que la nuestra; además, quejarse no serviría de nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante el almuerzo comentábamos algunas incidencias. Hubo rumores sobre ciertos conflictos en la planta de tratamiento de aguas residuales. Después nos enteramos sobre las huelgas, las manifestaciones que eran reprimidas sin contemplación, como si los agentes de seguridad fueran los únicos con el servicio de agua corriente y electricidad perpetua. Pero con todo y eso, nos esforzamos por no agregar negatividad al conflicto que se olía en el aire. Nos ocupamos en buscar cada uno la forma de conseguir a través de ciertos contactos la recurrencia de uno u otro camión para que nos abasteciera de agua. No sabíamos cómo estarían los demás, sólo llegamos a saber que la situación no era buena; en las tomas para llenar los tanques se formaron colas gigantescas, con mucha gente discutiendo, con algunos conatos de violencia, porque se emitió la orden de que las quejas serían canalizadas a través de los representantes de los consejos comunales. Recuerdo que le dije a Papá que debíamos prepararnos para horas más secas; él me miró con algo de incredulidad: lo sé, sonaba a frase hecha, eventos ficticios que sonaban traídos por los pelos. La realidad es así. Y todavía la gente se asombra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cierta alegría corrió por el pueblo cuando se materializó el rumor sobre una tubería que había sido descubierta y se podría traer agua desde un embalse vecino. Supongo que todo el mundo esperó con la misma emoción. Algunas familias, los días iniciales de marzo, agradecieron al cielo por ser beneficiadas primero; pero el líquido que llenó sus tanques era oscuro, con sedimentos y un olor desagradable. Un amigo tomó una muestra para mandarla a analizar. Los resultados arrojaron que su tanque estaba lleno con ciertas bacterias, incluso con residuos de heces fecales. Y la alarma se regó como el agua de un chorro abierto. Las protestas se agudizaron y nosotros volvimos a comer en silencio, intentando ahorrar lo más posible sin malgastar en trivialidades. Mamá dejó de preocuparse por las flores del jardín y la grama adquirió un tono pardo, quebradizo. La mayoría de las plantas simplemente perecieron, se secaron, dejando el frente de la casa manchado con tonos terrosos y polvorientos. Las prioridades se alzaron como si estuviéramos en medio de un desastre repentino. No tuvimos otra opción.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Papá se las ingenió por aquí, Mamá habló con el esposo de una conocida, contraté al suegro de mi jefe; hicimos cada uno ciertas maniobras para que un camión nos trajera agua aunque fuera una vez a la semana. Estuvimos relativamente tranquilos hasta hace una semana atrás. Esa mañana esperábamos la cisterna con cierta inquietud, porque los disturbios se habían tornado muy violentos y ya no existía la seguridad de antaño. Nuestros temores se vieron confirmados cuando el camión intentó llegar hasta la casa: varios vecinos se colgaron del vehículo, pidiendo que se les llevara agua a ellos primero, porque tenían niños, porque la necesitaban, porque cada uno inventa y aduce las razones que sean a la hora de querer lo que no se tiene. La pequeña poblada rodeó el camión y el chofer se vio obligado a repartir el agua que traía en diferentes tanques. Ni siquiera protestamos. De alguna forma entendí que a eso habíamos llegado: los instintos primitivos estaban allí, agazapados bajo una tenue capa de civilidad, pero los tiempos que vivíamos los obligaban a salir, a despojarse de máscaras sociales y luchar cada uno por el bienestar propio y de su familia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro camión pudo llegar hasta nosotros un par de días después, pero la esencia de lo ocurrido quedó suspendida en el ambiente como una nube oscura reacia a desaparecer. Supimos que estábamos cerca del final de la cuerda. Nos tocó ver el otro lado, un breve ensayo de anarquía, el fósforo que permanece muy cerca del polvorín. Todavía ningún ente gubernamental asegura la pronta solución del problema, sólo se aseguran de que el servicio no falte en la Gran Caracas, mientras nosotros nos ahogamos con el polvo seco en la garganta. No se trata de culpar a los habitantes de la capital, sino de entender que a nadie conviene contemplar estos despliegues irracionales en las barriadas populosas que sólo esperan una débil señal de conflicto. Entonces uno se pregunta adónde hemos llegado, qué nos espera cuando abril golpeé con toda el peso de su temperatura. Porque el problema de la electricidad está lejos de solucionarse, y sin energía eléctrica, las bombas no tienen fuerza para enviar agua por las tuberías. ¿Qué vendrá primero? ¿Hacia qué escenario nos conduce la desidia gubernamental? ¿Dónde se queja uno? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y seguimos esperando por el siguiente camión-cisterna. No podemos hacer otra cosa. El almuerzo se enfría. No tengo hambre.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5566458071957526338?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5566458071957526338/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5566458071957526338' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5566458071957526338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5566458071957526338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/03/ensayo-de-anarquia.html' title='Ensayo de anarquía'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5203615704033848367</id><published>2010-03-13T23:22:00.001-04:30</published><updated>2010-03-13T23:26:58.777-04:30</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La catedral estaba repleta de miradas curiosas, rostros sudorosos y mucha más gente de la que usualmente ocupaba los pulidos bancos de madera. La plaza, frente a la iglesia, mostraba una concentración similar, poco corriente bajo el sol del mediodía. El calor era intenso, vivo, como una entidad que se multiplicaba entre las escasas sombras aglutinadas frente a los altos portones del templo. Pude captar estos detalles en un nivel subconsciente, ajeno a mi voluntad, porque lo que de verdad importaba era no perdernos unos con otros, respetar la fila que habíamos organizado antes de entrar, porque se nos dijo que teníamos puestos asignados para la misa fúnebre.&lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La concentración apiñada de la gente exacerbaba el calor, la sensación de ahogo, y la escasa ventilación del santuario hizo que los aromas se intensificaran: el incienso, el sudor corporal, uno que otro perfume dulce, femenino, exagerado, tan temprano, o tan tarde, como prefiera verse. En medio del laberinto de carne humana pudimos percatarnos de que el protocolo no se había respetado y que todo era un desorden de caras y figuras incongruentes: damas aristocráticas en un mismo banco con señoras humildes y malolientes; tuvo que haber sido un golpe duro para las narices respingonas de la alta sociedad. Ligeramente por encima del espeso aroma se deslizaba un sostenido murmullo lineal, nada estridente, casi con respeto al recinto, al difunto, a la ceremonia misma.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Intentamos conseguir una ubicación idónea cerca del altar, pero la atención generada por la familia del fallecido concentraba allí la muchedumbre. A pesar de todo, pudimos quedar cerca, apretados, casi inmovilizados entre la marea que muy poco se desplazaba, a escasos pasos de nuestras amistades en duelo. A nadie extrañó que la ceremonia se retrasara; que los minutos pesados se alargaran conforme más y más gente se las ingeniaba para abrirse paso y echar una mirada al ataúd ubicado frente al altar. Estuvimos allí lo suficiente como para exasperarnos y cabecear en busca de un mejor espacio, un sitio donde el calor no se pegara de la ropa y colgara del cuello. Una de las muchachas señaló algunos puestos al otro lado del altar que permanecían extrañamente vacíos. Ella le pidió a su guardaespaldas que verificara primero y nos avisara si podíamos sentarnos allí. Al mismo tiempo que el hombre se movía con agilidad entre la masa compacta de pieles húmedas, nosotros hicimos el intento de seguirlo, pidiendo permiso, moviendo los codos, teniendo paciencia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El desplazamiento se asemejó a una de esas tardes en la playa, cuando uno quiere acceder al mar y las olas consecutivas impiden el avance, retroceden los pasos y se termina forcejeando con la marea hasta encontrar un punto neutro, sin resaca. Del otro lado del templo había un pequeño resquicio junto a una efigie de la Virgen María, alta, descolorida, triste. Un par de bancos permanecían desiertos, como si hubiesen estado esperando por nosotros. Me pareció un dato bastante curioso, sobre todo debido a la multitud que llenaba la nave central. Ocupamos los puestos en silencio, justo al lado del altar, en una peculiar posición de primacía, de primera fila, antes de comenzar la misa; pero nada sucedió. El sacerdote iba y venía, indeciso, lanzando miradas por encima de los lentes a la apretada congregación. Entonces tuve la impresión de estar ante un espectáculo organizado de antemano, un show mediático, cualquier cosa menos una ceremonia eclesiástica para conmemorar al difunto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde la entrada nos alcanzaban los reflejos de los flashes, cazando a los rostros prominentes que se atrevían más allá de las fauces ominosas de la catedral, adentrándose en la penumbra, entre los asistentes y curiosos. Uno que otro reportero se aventuró cerca del féretro, lanzó miradas al rostro firme de la viuda, los hijos, los familiares obligados a compartir una despedida pública y colectiva. Se trataba de un funeral poco corriente. Pensé en todo esto antes de que el excesivo calor de marzo distrajera mis pensamientos y me obligara a subir la mirada, prestar atención a la bóveda sobre nuestras cabezas, como si así pudiera escapar de la pegajosa temperatura. Me concentré en los arcos superiores, las tonalidades de los vitrales multicolores, la forma en que los rayos del sol se filtraban en estrechas líneas luminosas para dar sobre la pared posterior del altar.&lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis amigas, precavidas, ya habían sacado sus abanicos y los agitaban para ahuyentar el vapor circundante. El cura dijo algunas palabras, algo referente a una despedida general, abrir un espacio para aquellos que deseaban despedirse del difunto, tocar el féretro, expresar sus condolencias a la familia. De inmediato pensé en la viuda, en cómo detestaba estos despliegues melodramáticos y hubiese jurado que habría preferido algo más sencillo, íntimo, menos protocolario. Quizás una ceremonia familiar, con algunos amigos cercanos, en vez de este circo que pronto amenazaba con adelgazarnos a todos por igual. Fue entonces cuando reparé en los diferentes sacerdotes, el arzobispo, los trajes largos con hilos dorados, los adornos eclesiásticos, los monaguillos bajo la mirada atenta y severa del cura principal, los muchachos dispuestos en el coro, la parafernalia implícita en el funeral. ¿Era en verdad necesario todo aquello?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Evoqué mis lecturas, la antigüedad de la Iglesia católica, los ritos ancestrales que llevaban poco más de dos mil años. ¿Cómo había podido sobrevivir la Iglesia a tantos siglos de cambios, revoluciones, guerras, genocidios? Y ella impertérrita. Por encima del bien y del mal. Una historia que se convirtió en leyenda, que sufrió metamorfosis, adulteraciones, páginas depuradas, concilios; todo hasta alcanzar esa tarde de marzo, en plena sequía, a mitad de un caluroso funeral. El sacerdote atrajo mi vista, desplazándose con parsimonia a través del altar, queriendo darle inicio a la misa. Observé sus cargados ropajes, el peso de los accesorios; también pensé en Jesús, las enseñanzas que dejara a sus seguidores. Me pregunté si entre todo lo que proclamó estuvo el discurso recargado, la burocracia religiosa, el juego de capitales, su Iglesia como una empresa multinacional con sucursales alrededor del mundo. ¿Le habría gustado esta imagen? ¿Se habría sentido satisfecho con lo que sus acólitos predicaban? Recordé que se trataba de un hombre sencillo, simple y humilde, con pocas posesiones. De pronto lo contrasté con la visión del Papa, sus zapatos de rica gamuza, las joyas eclesiásticas. ¿Dónde se efectuó el cambio?&lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una de mis compañeras tosió. Alguien dijo que necesitaba beber agua. El calor subía y bajaba, como si se tratara de una marea invisible que intentara ahogarnos en silencio. Me pregunté cuánto tiempo más nos llevaría toda la misa. Recordé que había ciertas culturas para quienes la muerte resultaba una fiesta, una celebración sobre la trascendencia de la materia. Podía entender el dolor, la tristeza del alma, la nostalgia, pero no la ceremonia ampulosa y burocrática. Eso no. Una vez más pensé en la viuda, en los hijos, obligados a saludar, colgarse una sonrisa de resignación, estrechar las manos de múltiples desconocidos, la mirada atenta del sacerdote, casi como un maestro de ceremonias diligente y perspicaz, lúcido ante cada detalle, cada gesto, cada parte del tinglado religioso. ¿Dónde quedaba Jesús y todo lo que predicó? ¿Por qué nadie mencionaba eso?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La religión era algo muy complejo, eso lo concedí. Quise concentrarme en la arquitectura, las sombras góticas que pendían del techo, las figuras de yeso sobre las esquinas, el tintineo de las velas, la opresión del incienso de nuevo. Un efecto curioso fue la ausencia de ventiladores o de un aire acondicionado central; parecía que el templo se hubiese quedado en el pasado, en el siglo anterior, a través de una serie de arañas de bronce que colgaban con infinitas cuentas de cristal ahumado. Me pareció escuchar la breve melodía de sus cantos fúnebres, solitarios, ajenos a lo que sucedía quince metros más abajo. La llegada del gobernador agitó las masas y los murmullos. El cardenal se preparó para ocupar su puesto. Uno de los monaguillos agitó la campana y los que estaban sentados se pusieron de pie. La figura del Crucificado captó todo con una mirada benévola, condescendiente, casi con lástima. La misa comenzaba y la temperatura no daba señales de bajar. La gente comenzó a persignarse. Yo quise estar en otra parte.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5203615704033848367?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5203615704033848367/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5203615704033848367' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5203615704033848367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5203615704033848367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/03/la-catedral-estaba-repleta-de-miradas.html' title=''/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-4967964874556176162</id><published>2010-02-16T14:54:00.002-04:30</published><updated>2010-02-16T14:58:29.237-04:30</updated><title type='text'>Páginas suicidas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Qué tan suicida hay que sentirse para escribir bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta era una pregunta recurrente entre algunas de mis amistades literarias, cuando mencionábamos el inspirador trabajo de Hemingway, de Alejandra Pizarnik o de Virginia Woolf; porque ciertos escritores que nos interesaban habían tomado la drástica decisión de dejar sus obras a medio camino, entre la posteridad y la ambivalente posibilidad de haber desarrollado, quizás, otras obras ejemplares. El debate incluía la razonable apostilla de que en las mentes perturbadas que mencionábamos, el desequilibrio y la depresión se filtraban como pasajes seguros hacia territorios desconocidos y maravillosos, como ingredientes necesarios para construir realidades ficticias memorables, compactas, sugestivas; un andamiaje narrativo muy bien elaborado desde la esquizofrenia, la neurosis aguda o la tristeza absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos escritores sobresalía la disciplina, a pesar del mencionado desequilibrio, porque existió un compromiso ineludible con la hoja en blanco para producir, engendrar y transformar la realidad que los aquejaba en ficciones verosímiles y sugestivas. Para ellos el proceso narrativo era una comunión inexcusable con algo más, con un estado mental que eludía a los demás, para asir y plasmar en sus páginas suicidas la traducción de lo que captaban sus sentidos enajenados, visionarios, sensibles. Este compromiso al que me refiero les permitía rasgar la delicada membrana de lo cotidiano para acceder a otras realidades alternas y allí empaparse de sonidos, aromas y circunstancias que luego se esforzarían por reflejar en sus escritos. Cada uno de ellos en su peculiar manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria Ocampo desarrolló un interesante ensayo sobre la labor diarística de Virginia Woolf, donde logró capturar parte de esta inquietud. Ella se preguntaba: “¿Cuál habrá sido la realidad de Virginia Woolf?”. Más adelante, Ocampo cita fragmentos del diario de la escritora inglesa donde ésta consigna parte de sus visiones, porque alcanzó: “una conciencia de lo que yo llamo realidad: una cosa que veo ante mí: algo abstracto, pero que reside […] en el cielo; junto a la cual nada importa; en la que yo descansaré y seguiré existiendo. Realidad la llamo. Y se me ocurre a veces que ésta es la cosa más necesaria para mí. Lo que busco”. En otra parte del ensayo, la misma autora refiere la dificultad para poder traducir estas imágenes, estas sensaciones cabalmente, porque resultan intransferibles al papel, debido a la singularidad de su contenido: cada descubrimiento es íntimo, característico de cada autor, de cada artista. Y es eso lo que Virginia Woolf intentó esbozar en sus novelas, construir mundos ficticios para evidenciar parte de estas visiones que la alcanzaban de vez en cuando. La locura al servicio del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del mismo ensayo, Victoria Ocampo cita el trabajo de Aldous Huxley: &lt;em&gt;The doors of perception&lt;/em&gt;: “La mente es su propia morada, y las moradas habitadas por los dementes y los superdotados son tan diferentes de las moradas donde los hombres y las mujeres comunes viven que hay poco o ningún terreno común en la memoria que sirva de base al entendimiento o fellow feeling. Las palabras se pronuncian, pero no consiguen aclarar las cosas y acontecimientos a que se refieren. Los símbolos pertenecen a esferas de experiencia que mutuamente se excluyen”. Volví entonces a mis amigas para preguntar de nuevo: ¿Qué tan desequilibrado hay que estar para poder escribir bien? ¿Cómo podemos alcanzar estas íntimas visiones y traducirlas al papel? ¿Ayuda la neurosis a escribir mejor?; porque descubrí los muchos nombres que enlazan suicidio con literatura (buena o mala, depende del lector): Horacio Quiroga, Alfonsina Storni, Yukio Mishima, Sylvia Plath, Gerad de Nerval, Heinrich von Kleist, Virginia Woolf, Jack London, Cesare Pavese, Stefan Zweig, Guy de Maupassant, Paul Celan y muchos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí entonces que uno como escritor debe escoger la lucidez de aprovecharse de estos estados neuróticos, del melodrama, de la hipersensibilidad, y convertirlos en herramientas propicias para la creación, la traducción del más allá ineludible que nos cerca y susurra a través del claroscuro y la momentánea tristeza. Creo que ese es el pacto íntimo que ellos lograron con sus páginas. Ignoro si es lo más razonable, pero ciertamente es lo más inspirador. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-4967964874556176162?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/4967964874556176162/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=4967964874556176162' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4967964874556176162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4967964874556176162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/02/paginas-suicidas.html' title='Páginas suicidas.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7036107661146289029</id><published>2010-02-07T21:48:00.001-04:30</published><updated>2010-02-07T21:53:38.535-04:30</updated><title type='text'>Proyecto literario.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay ideas que llegan cuando uno menos las espera, tal vez a mitad de una lectura, mientras se conversa con alguien, al mismo tiempo que se observa una fotografía, al principio o final de una canción; lo importante es tener la seguridad de aferrar sus contornos, verla a los ojos, atreverse a masticar sus bordes, porque existe la posibilidad de que allí esté escondido un buen tema, una trama incierta que se puede desarrollar en múltiples formas. Escribo esto bajo la premisa de que se trata de un mal común, que a casi todos nos pasa, pero reconozco que la mayoría de las veces lo he adjudicado a un filón poco explorado de mi neurosis regular, un rasgo enfermizo del que a veces me valgo para crear historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego suele suceder, en un breve momento de calma, una vez que he descubierto la idea, que me pregunte de dónde vienen esas imágenes, esas palabras que buscan rápido acomodo una detrás de la otra, hasta formar una oración coherente y sugestiva, una línea que nace preñada por otros renglones subordinados, como si un ente superior e intangible se inclinara para susurrarlas al oído. Suele acontecer justo antes de quedarme dormido, en ese impreciso espacio que va de la vigilia a la inconciencia, entonces me disciplino para estirar los dedos, buscar la hoja de papel, garabatear algunos fragmentos que me permitan recuperar parte de su significado una vez que haya vuelto de mi travesía onírica; pero también ha sido frecuente que la indolencia pueda más, y no pocas ideas se me han escapado al sucumbir a la flojera, a la pesadez de los párpados, al “mañana lo anoto, no lo voy a olvidar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más triste es asumir al despertar que la inspiración estuvo ahí, literalmente al alcance de los dedos, pero el recuerdo no es completo, uno sólo recuerda que tuvo &lt;em&gt;una idea&lt;/em&gt;, pero no &lt;em&gt;el contenido&lt;/em&gt; de la idea; eso es muy frustrante. He leído que hay quien soluciona estas cosas a través del sueño, que el subconsciente le ofrece respuestas para solucionar un bloqueo creativo; a mí nunca me ha sucedido. Pero lo que me produce mucha curiosidad es la génesis literaria, la raíz narrativa que luego se extiende con vida propia, ensanchando sus partes, multiplicando los frutos y descargando con generosidad su savia nutritiva. Soy de la impresión que uno como escritor se alimenta de todo, hasta de los más mínimos detalles, porque incluso las minúsculas partículas tienen su esencia e historia particular; entonces me aprovecho de todo: aromas, sonidos, colores, frases, líneas en un libro, trazos en una pintura, la mirada de un desconocido, el compás de una tonada, porque la inspiración reside fragmentada, matizada, y sólo hay que prestar atención para juntar las piezas precisas y ensamblar el rompecabezas literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me he desviado de la cuestión inicial: ¿qué es lo que exactamente propicia la historia? ¿De dónde proviene la necesidad de juntar letras para formar palabras y ordenar frases aleatorias que den vida a una historia específica? ¿Por qué la urgencia de volcar esas imágenes y sensaciones en una hoja en blanco? ¿Qué persigue el autor con cada alumbramiento diario, progresivo? Creo que la magia reside en el misterio, en el enigma, como uno de esos actos de prestidigitación que se observan en un mago; pero el encanto se desvanece si nos enteramos de la explicación, de la solución racional a un efecto visual que nos permite evadir la realidad por algunos minutos. Sólo que algunos somos muy curiosos, queremos ir tras bastidores y adentrarnos en el laberinto creativo de cada autor, sus motivos íntimos, el gatillo que acciona un proceso peculiar en cada uno. Porque la magia sigue allí, nada más quisiéramos ampliar sus contornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, me he propuesto organizar una compilación que intente responder a mis interrogantes, y de esa forma abarcar otras preguntas, otras inquietudes creativas; pero se trata de un proyecto ambicioso, titánico, porque implica ponerme de acuerdo con muchas mentes luminosas, sagaces, intuitivas. De cualquier forma, tengo la impresión de que el resultado final será interesante, sugerente, atractivo desde el punto de vista narrativo. Cada uno de esos escritores cuyo trabajo hemos admirado, cuyas tramas nos han inspirado, ¿en qué se fundamentan? ¿Cómo inician sus trabajos? ¿Qué los motiva a perseverar una y otra vez, para regalarnos historias verosímiles y fantásticas? ¿Cuál es la semilla común que engendra palacios, mendigos, romances, traiciones, esquizofrenias, asesinatos y obras de arte? Poco a poco lo voy descubriendo, y estimo que la solución final será tan heterogénea como es homogénea la necesidad de plasmar todo eso en un papel. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7036107661146289029?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7036107661146289029/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7036107661146289029' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7036107661146289029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7036107661146289029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/02/proyecto-literario.html' title='Proyecto literario.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-652897670603258262</id><published>2010-01-31T23:43:00.001-04:30</published><updated>2010-02-01T00:01:13.488-04:30</updated><title type='text'>Plegarias matutinas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Creo que fue el sonido del agua cayendo lo que la despertó. Se trataba de un ruido acuático, distante, pero persistente; se preguntó al principio si no sería parte de un sueño, un residuo auditivo de la experiencia onírica que pocas veces recordaba; pero no, distinguía claramente el gorgoteo del líquido que hacía eco dentro de las paredes de su habitación. Mi abuela se levantó con paso lento, creyendo que podía tratarse de una lluvia repentina, en mitad de la madrugada; la razón que la motivó a incorporarse ha quedado poco clara, porque lo lógico era que se volteara para seguir durmiendo, pero ella optó por sacar las piernas de la cama y buscar la fuente de aquel rumor hídrico. En el camino hacia la ventana echó una mirada a las agujas del reloj, que en la penumbra interpretó como un cuarto para las cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió quedarse levantada porque ya pronto amanecería y tenía diligencias que hacer; antes, aún curiosa, atisbó por las ventanas de la casa hasta que descubrió la procedencia del ruido que la había despertado. Supo que no era lluvia, sino el excedente de agua que se rebosaba en el tanque de su vecina; así supo que habían restablecido un servicio que se suponía debe ser regular, constante. De inmediato prendió las luces del corredor posterior y se decidió a salir, a pesar de que todavía estaba oscuro. Le importó más aprovechar la llegada del agua que enfrentarse a la posibilidad de ser asaltada antes del amanecer. Se dijo a sí misma que clarearía en apenas media hora y salió a ocuparse con la ropa sucia y los envases para almacenar el vital líquido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a la escasez y los irregulares planes gubernamentales, se hizo costumbre la necesidad de estar pendientes a cualquier signo en el grifo, cualquier gota que anticipara el borbotón que duraría pocas horas y debía ser aprovechado al máximo. Mi abuela es una mujer que detesta las quejas; ella prefiere fluir, ser dinámica, resolver, buscarle la vuelta al problema hasta encontrar una solución, así que se puso manos a la obra sin pensarlo mucho: llenó la lavadora al mismo tiempo que ponía unos trapos de la cocina a remojar en detergente, también sacó las ollas que tenía de la noche anterior y las fregó con entusiasmo, con la certeza de que podría sacar el sucio y el jabón con abundante rapidez. Aprovechó una pausa para regar los helechos del corredor, ya casi mustios debido al calor y a no ser regados con la constancia de antaño. “A donde hemos llegado”, se dijo en un murmullo, un poco incrédula, a la vez que alzaba el codo para dejar caer el agua entre las hojas secas y encogidas. Y fue el eco de esta frase lo que la acompañó mientras hacía otra ronda entre las matas y se decía que había sobrevivido a una dictadura para sentir el temor de que probablemente moriría en otra muy distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún momento pensó si debía llamar a mi madre, pues ya pronto amanecería y no le importaba despertarla; se trataba de aprovechar la llegada del agua para que mi madre se fuera hasta su casa, lavara algo de ropa, llenara algunos envases y la acompañara un rato. Supongo que al mismo tiempo pensó que nos tocaba vivir tiempos irregulares: cuando no eran los cortes de luz, era la ausencia de agua, o sino las infalibles colas: para pagar (cada vez más), para cobrar (cada vez menos), para conseguir algunos productos (no siempre todos) y para cualquier cosa que ameritara un trámite en este país. Todo eso había pasado a formar parte de la realidad cotidiana que todos enfrentábamos; pero mi abuela no es amante de las quejas, ya lo he dicho. Ella prefiere levantarse antes del alba y aprovechar el poco tiempo que dure la restitución del servicio. Decidió al fin no llamar a mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante se valió de una tregua entre sus quehaceres para darse un baño. Se sentía un poco cansada por correr de un lado al otro y no perder un solo minuto. Dejó que la regadera la salpicara con una llovizna tibia, porque la inclemencia del sol calentaba tanto las tuberías que el agua no salía tan fría; cerró los ojos y pidió en voz baja para que no cortaran el agua tan rápido y pudiera restituir en el tanque todo lo que estaba utilizando. Después del baño, aún sin señales del alba, se robó un espacio de tiempo para hacer sus plegarias matutinas, incluyendo este inesperado regalo entre ellas. Sólo cuando terminó de rezar fue que sintió una gran curiosidad por el retraso del amanecer, cosa poco usual en el llano. Se puso los lentes y de nuevo buscó el reloj. Esta vez las diáfanas agujas le dijeron que eran apenas las 2:35 am. Se quitó los lentes con un movimiento pausado antes de hacer una profunda exhalación; entonces repitió lo que antes se había dicho: “Dios mío: a lo que hemos llegado”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-652897670603258262?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/652897670603258262/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=652897670603258262' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/652897670603258262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/652897670603258262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/01/plegarias-matutinas.html' title='Plegarias matutinas.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-367576449219323967</id><published>2010-01-12T22:08:00.001-04:30</published><updated>2010-01-12T22:11:09.221-04:30</updated><title type='text'>¿Dónde me bajo?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La primera pregunta: ¿estoy siendo alarmista?&lt;br /&gt;Siempre me he considerado idealista, pero los tiempos recientes me obligan a experimentar con el realismo, y no estoy hablando del realismo mágico empleado por los autores latinoamericanos; me refiero al planeta en el que vivimos, la situación climática que nos afecta a todos por igual, porque aún no existe un transporte maravilloso en el cual podamos evacuar continentes y repoblar otro mundo menos caótico. Esa sí sería una fantasía literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el periódico de hoy leí una noticia que se quedó colgando en las comisuras de mi mente a lo largo de la tarde. Entendí que el temporal de frío que azota a los países del norte tiene una explicación científica: Omar Baddur, de la Organización Meteorológica Mundial, la definía como &lt;em&gt;una situación de bloqueo&lt;/em&gt;, así, tan sencillo como eso. La nota expresa que en invierno la circulación del aire se produce habitualmente de este a oeste, pero el fenómeno actual ha cambiado esos parámetros y resulta que el aire se desplaza de norte a sur; además, “cuando esa ondulación es muy vasta, a escala planetaria y persiste varias semanas, se habla de bloqueo”, finalizó Baddur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intervención del meteorólogo fue más allá: “Actualmente hay tres ondulaciones, con aire muy frío que desciende del Polo Norte, en tres zonas distintas. Una en Estados Unidos y México, otra en un eje que cubre toda Europa del oeste (desde los países escandinavos hasta el oeste del Mediterráneo, pasando por Gran Bretaña, Francia, Alemania y España) y una tercera en Rusia oriental y China. Un bloqueo a tal escala no se produce muy seguido, se puede decir que cada 30 o 50 años”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto es que me quedé pensativo porque la imagen que convocaba la información del periódico me recordaba a otra cosa, algo adicional visto en otra parte. Sólo cuando llegué a casa pude ponerle el dedo encima. Revisé entre las películas que tengo y encontré la que buscaba: &lt;em&gt;The day after tomorrow&lt;/em&gt;. Adelanté las escenas hasta que di con lo que necesitaba: allí estaba, en colores térmicos, como si fuese una reproducción exacta de la nota en el periódico. ¿Qué era aquello? ¿La vida imitando al arte? ¿O un cineasta que se adelantaba a las catástrofes climáticas? Confieso que la similitud me dejó pensativo por un buen rato, hasta que alcancé la pregunta inicial: ¿estaba siendo alarmista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sé. Quisiera creer que no. Pero ¿es todo esto natural? ¿Es algo que sucede cada cierto tiempo o se trata de nuestro planeta convulsionado que grita su desespero? Los detalles de la nota me mostraron una visión amplia: la temperatura en Miami alcanzó 1,6 grados centígrados, obligando al zoológico a cerrar, mientras algunas iguanas se desplomaban adormecidas debido a las bajas temperaturas; esperan nevadas en Sevilla después de 50 años; China ha sufrido congelamiento del mar en sus costas del norte, varando a muchos transportes marítimos; México permanece en estado de alerta, provocando la suspensión de actividades escolares. Sin mencionar el cierre de aeropuertos y carreteras en muchos países europeos. Creo que Baddur no se equivocaba: ciertamente se puede definir como un bloqueo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda pregunta: ¿estoy siendo realista?&lt;br /&gt;A la luz de estas revelaciones se ilumina una interrogante: la reciente Conferencia de Copenhague sobre el Cambio Climático, ¿para qué sirvió? Los países más contaminantes, Estados Unidos y China, rehusaron comprometerse bajo ninguna condición. Si uno lee entre líneas, todo lo que se logró fue un consenso para evitar que las temperaturas se eleven más de 2 grados centígrados; pero las reglas para alcanzar ese punto concreto se desdibujan entre el papeleo burocrático, la discusión entre algunas naciones emergentes y la visión general de que lo único logrado fue consensuar una realidad científica que se venía gritando desde algunos años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más llamativo fue la dicotomía del discurso. Se reconoció la necesidad de fijar metas a largo plazo, pero al final se dejó a criterio de cada país las fórmulas para reducir las emisiones contaminantes. Por otra parte, se firmó el acuerdo para establecer un fondo de ayuda monetaria para auxiliar a las naciones pobres a paliar la crisis del cambio climático, sólo que la discrecionalidad de este aporte, a quién se beneficiaría y de qué forma, quedó en suspenso. Me pregunto: ¿tuvo sentido? ¿Valió la pena que los dirigentes mundiales intervinieran con sus discursos preparados que nada solucionan? ¿De verdad hablaron en nombre de sus naciones? Quiero decir, ¿expresaron la verdadera voluntad de toda esa gente que sufre las calamidades o sólo toman en cuenta la contabilidad y los flujos de caja? Valga reconocer que dentro de los pocos acuerdos alcanzados, Venezuela y Bolivia se pronunciaron en contra. ¡Encima!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera pregunta: ¿dónde me bajo?&lt;br /&gt;Pensar en todas estas cosas me hizo recordar las caricaturas de Mafalda que leía estando pequeño, una en particular, donde la precoz niña pedía que pararan el mundo porque ella se quería bajar. ¿No provoca hacer lo mismo? Yo no digo que nos armemos con carteles de esos que rezan: “El fin se acerca. Arrepiéntanse”; pero a la vista de todo lo sucedido, los inviernos polares, la amplitud planetaria del bloqueo, toda la gente que ha muerto, ¿no sería justo pedir mayores acciones por parte de la gente interesada? Exactamente, ¿qué estamos esperando? Porque el informe actualizado del Comité IPCC de las Naciones Unidas reveló que los cálculos hechos se quedan cortos al ritmo que llevamos hacia el abismo. Incluso se atrevieron a reconocer que la propuesta de impedir un aumento de 2 grados centígrados se queda corta. La alarma se disparó debido al descubrimiento de la creciente aceleración del derretimiento de las capas de hielo sobre amplias masas terrestres, entiéndase Groenlandia y la Antártica, a un ritmo de 10 metros por año. Adivinen cuánto le queda a nuestro insigne Pico Bolívar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿dónde me bajo? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-367576449219323967?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/367576449219323967/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=367576449219323967' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/367576449219323967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/367576449219323967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/01/donde-me-bajo.html' title='¿Dónde me bajo?'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7830235901273690077</id><published>2010-01-09T07:24:00.003-04:30</published><updated>2010-01-09T07:27:15.882-04:30</updated><title type='text'>Analogías literarias.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay ciertas lecturas que dejan una huella particular. Parece que el autor quisiera dejarnos un mensaje cifrado, específico para cada quien; porque algunos fragmentos quedan colgando, reacios a desaparecer dentro de la misma historia. Es algo que me sucede con regularidad; entonces echo mano al resaltador y procuro hacer más visible la cita, destacarla dentro del párrafo que la contiene, para volver a ella después o para desarrollar temas como lo hago ahora. Es lo que me ha sucedido mientras leía &lt;em&gt;La insoportable levedad del ser&lt;/em&gt;, de Milan Kundera, y tropecé con unas líneas bastante significativas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La evaluación y el examen de los ciudadanos es una actividad permanente, la principal de las actividades sociales en los países comunistas. Si a un pintor se le ha de autorizar una exposición, si un ciudadano debe obtener un visado para poder ir durante las vacaciones al mar, si un futbolista debe formar parte de la selección nacional, primero hay que reunir todos los dictámenes e informes sobre él (de la portera, de los compañeros de trabajo, de la policía, de la organización del partido, de los sindicatos), luego éstos son analizados, sopesados y resumidos por funcionarios especiales designados para esos fines. Pero aquello de lo que hablan esos dictámenes no se refiere a la capacidad del ciudadano para pintar, jugar al fútbol o a si su salud necesita que pase las vacaciones junto al mar. Se refiere única y exclusivamente a lo que se dio en llamar ‘perfil político del ciudadano’ (o sea, a lo que el ciudadano dice, a lo que piensa, al modo en que se comporta, a si participa en reuniones y en manifestaciones del primero de mayo). Dado que todos (la vida cotidiana, la carrera profesional y hasta las vacaciones) dependen de la evaluación que se haga del ciudadano, todo el mundo (si quiere jugar al fútbol en el equipo nacional, exponer sus cuadros o pasar las vacaciones junto al mar) tiene que comportarse de modo que la evaluación sea positiva&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo curioso es que justo hoy, al leer la revista &lt;em&gt;Zeta&lt;/em&gt;, encontré un artículo de la periodista Jurate Rosales que profundizaba en el mismo tema, pero extrapolándolo a nuestra realidad nacional. Tuve mis dudas en cuanto a realizar un somero resumen del artículo, pero he preferido copiarlo en su totalidad para que cada uno saque las conclusiones que prefiera, ya que si me limitara a presentar una versión comprimida de la información, correría el riesgo de hacer una selección subjetiva. Dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La Ley Orgánica de los Consejos Comunales salió publicada en la Gaceta Oficial del 28 de diciembre, día de los inocentes, pero no es ninguna travesura de ese día. Es posiblemente la ley con la que se cuenta para garantizar a Hugo Chávez una ganancia rotunda en las elecciones de septiembre de 2010. De allí el apremio en proclamarla y la escogencia de una de las más sigilosas fechas del año, cuando los venezolanos estaban más pendientes de las hallacas y la broma del día, que de política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elecciones al estilo Chávez&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Chávez pudo haber resultado un pésimo gobernante, pero nadie le puede quitar su toque de Midas cuando se trata de reunir votos… verdaderos o falsos, que eso aparentemente poco importa. La oposición suele concentrarse en la denuncia de maromas en el Registro Electoral, presunta aparición de votos virtuales, el misterio en el uso de la electrónica y la parcialidad del árbitro, oficialmente llamado Consejo Supremo Electoral como si realmente fuese supremo y soberano. Inmersa en la denuncia de los detalles, la oposición nunca se ha plantado con firmeza para rechazar las medidas administrativas que obligan a la gente a votar por el gobierno. Lo curioso es que Chávez siempre echó mano a ese tipo de medidas sin jamás encontrar resistencia. Si los opositores hicieran memoria, recordarían que para el primer referendo revocatorio, Chávez dio largo a la fecha de los comicios, cuando supo que las encuestas lo daban perdedor. El CNE inventó las mil y una excusas para negarse a aceptar las firmas que solicitaban el referendo, brindándole a Chávez el tiempo necesario para colocar a gran parte de la población en las listas de las Misiones. No fue sino cuando estaba seguro de que el número de los ‘misioneros asalariados’ le garantizaba la victoria, es que se celebró el referendo del 15 de agosto 2004. Pareciera que estamos nuevamente ante una situación similar. De la misma manera como se contó con las Misiones para controlar a la población en 2004, hoy se aprueba la Ley Orgánica de los Consejos Comunales, creada para controlar a cada uno de los habitantes, principalmente a quienes viven en los barrios y las zonas rurales. Estamos ante un instrumento de control de la gente, visiblemente elaborado con asistencia cubana para instaurar en Venezuela el modelo de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una Ley de control&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los CDR y su clon, los Consejos Comunales previstos en la nueva ley, son un invento exclusivamente cubano. Los países comunistas del Este no los conocieron, porque utilizaron un sistema más amplio y sofisticado, en el que cada ciudadano se veía obligado a espiar a todos los demás y nadie sabía cuántos oídos lo escuchaban, incluso en su propio hogar. El sistema ruso fue afinado a través de años y décadas; su principal fuerza consistió en infundir el miedo y forzar las denuncias de todos contra todos, pero ante la dificultad de llegar a la perfección soviética, Fidel Castro inventó en 1960 a los CDR y definió su tarea: ‘Que todo el mundo sepa qué es y qué hace el que vive en la cuadra y qué relaciones tuvo con la tiranía, a qué se dedica, con quién se junta, en qué actividades anda’. Si examinamos punto por punto la ley aprobada en Venezuela, veremos que igual como los CDR se apoyan en los hombres armados de la ‘Seguridad’ cuando denuncian ‘a los lacayos del imperio’, según la nueva ley, los Consejos Comunales deberán coordinar con la Milicia Bolivariana lo referente a la defensa integral de la nación. Además, deberán Promover, participar y contribuir conjuntamente con la Milicia Bolivariana en la seguridad y defensa integral de la nación. Entre sus actividades, los Consejos Comunales deberán conocer las solicitudes y emitir las constancias de residencia de los habitantes de la comunidad. Funcionarán con comités, entre los que debe estar el: ´2. Comité de tierras urbanas. 3. Comité de vivienda y hábitat. 4. Comité de economía integral. (…) 8. Comité de alimentación de defensa del consumidor. (…) y 10. Comité de mesa técnica de energía y gas. Por cierto, también prevé la ley la existencia de un comité de suministro de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las llaves del poder&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En Cuba, país que inventó ese sistema, el atractivo para pertenecer a un grupo del CDR consiste en la sed de poder sobre los vecinos. No hay recompensa económica salvo que en un sistema donde la propiedad privada no existe y la clave para sobrevivir consiste en robar al Estado, los presidentes de esta organización de barrio roban igual o más que los demás, ellos tienen la misma miseria y hambre, sólo que a ellos se les permite robar en premio de chivatear a los demás, relata una cubana en el blog correspondiente. En cambio los Consejos Comunales venezolanos, por lo menos antes de las elecciones, tendrán el poderoso incentivo del dinero proveniente del gobierno central. La nueva Ley establece que los Consejos Comunales ‘recibirán de manera directa los recursos (…) transferidos por la República, los Estados y los Municipios. (…) y los que provengan de la administración de los servicios públicos que les sean transferidos por el Estado’. Por lo tanto, no se trata de conchas de ajo. Con ese dinero, los Consejos Comunales podrán manejar ‘los recursos financieros que son los expresados en unidades monetarias propios o asignados’, para ‘desarrollar los programas, políticas y proyectos comunitarios contemplados en el Plan Comunitario de Desarrollo Integral (…) para lograr la transformación integral de la comunidad’. La Ley explica que el ‘Plan Comunitario de Desarrollo Integral’ debe ser ‘articulado con los planes de desarrollo municipal y estadal de conformidad con las líneas generales del Proyecto Nacional Simón Bolívar’. De paso, bajo la excusa de estar organizando la votación para miembros de los Consejos Comunales, una de sus obligaciones prevista en la Ley consiste en ‘elaborar y mantener actualizado el registro electoral de la comunidad’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Realidad y vidriera&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La Ley otorga a los directivos de los Consejos Comunales un poder casi ilimitado sobre un vecindario agobiado por las necesidades, y permite al presidente del CC ejercer ese poder a través de: 1. el dinero cuya distribución dependerá del CC; 2. la amenaza de la colaboración con la Milicia y 3. la aplicación con criterio personal de dos leyes que tocan directamente a la propiedad privada, como lo serían la de tierras y la de espacios urbanos. Sin embargo, la mayor palanca de poder consiste en la posibilidad de encarcelar a un ciudadano que de pronto podría encontrarse objeto de una ‘denuncia’ de tipo penal. Los cubanos conocen el procedimiento y acusan a los CDR de ‘chivatear’. Dado que los venezolanos son profundamente reacios al ‘acuseta’ y desprecian al ‘sapo’, es de prever que la conformación de los Consejos Comunales pasará por una etapa de difícil adaptación psicológica. Para la vidriera, se exhibirán Consejos Comunales como los del Municipio Chacao, donde una población relativamente libre de pobreza, escoge de buena fe a sus representantes y estos se hacen eco de la voluntad de los ciudadanos (sin embargo, la decisión unánime de los Consejos Comunales de Chacao para que les devuelvan el espacio del antiguo mercado recibió como única respuesta, la ocupación de ese mercado por la Guardia Nacional). En los barrios y en las zonas rurales, donde las necesidades son apremiantes, se calcula que los Consejos Comunales serán el instrumento oficial para controlar a la gente, dinero y amenaza mediante. Estos encumbrarían en la dirección de los Consejos Comunales a los ciudadanos de menor resistencia moral, a los que no teman aparecer como los ‘sapos’, igual como ya ocurrió en Cuba con los ‘chivatos’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jamás los olvidarán&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El incentivo económico permite prever que la implementación de la Ley de los Consejos Comunales no ofrecerá mayores dificultades. Si esto se logra y se mantiene, Chávez habrá cavado con esa Ley el más profundo abismo de odio jamás visto en su patria. Dado que nadie es eterno y tampoco lo será Chávez, de todas las leyes aprobadas en la era chapista, la de los Consejos Comunales será la que más recordarán los venezolanos. Dentro de una o dos generaciones, ya nadie hablará del rosario de leyes aprobadas bajo la batuta de la presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, pero la de los Consejos Comunales será la que los abuelos todavía relatarán a sus nietos, al contarles como el vecino de enfrente ha sido el mayor y principal enemigo de la familia. Ojalá el relato no incluya un desenlace de venganza contra aquel vecino. Es esa Ley que más obligará a temer un cambio brusco de sistema de gobierno, porque es la que propicia las retaliaciones personales. El mayoritariamente incruento derrumbe del comunismo soviético en Europa oriental, se debió a lo difuso y universal que había sido el sistema de control policial de toda la gente por toda la gente. En cambio uno de los problemas cubanos, es actualmente la carga de rencores acumulados en cada cuadra contra el vecino miembro del CDR. Al igual como hoy los diputados de la Asamblea Nacional viven en un permanente temor de lo que les pueda advenir si hay un cambio de gobierno, la Ley de los Consejos Comunales extenderá ese temor a un segmento de la población en el país entero, mientras que los demás pobladores aprenderán a acumular los deseos de venganza, pero entretanto, para salvarse, muchos serán quienes prefieran esperar en silencio”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7830235901273690077?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7830235901273690077/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7830235901273690077' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7830235901273690077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7830235901273690077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/01/analogias-literarias.html' title='Analogías literarias.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-4200269209805174002</id><published>2010-01-04T21:14:00.002-04:30</published><updated>2010-01-04T21:15:53.017-04:30</updated><title type='text'>El país de las luciérnagas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde la hamaca en que me encuentro, apenas separando la vista del cuaderno, me impresiona la tonalidad celeste del cielo, sin nubes, como un manto luminoso que, irónicamente, no desprende el calor habitual. Es como si el fresco de diciembre se hubiese colado entre las gradaciones, haciéndose espacio al lado del calor recurrente del prolongado verano. Tengo muchas anotaciones pendientes, ideas convulsas que necesito consignar, pero una y otra vez mis ojos buscan el firmamento ancho y limpio, haciéndome pensar en un abismo vertiginoso, sublime, que está a punto de engullirnos. Hoy pienso que el azul del cielo resulta voraz y en cualquier momento querrá echarnos una dentellada inesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si es posible que semejantes pensamientos puedan coincidir en un mismo sitio; lo que pasa es que esta mañana tan diáfana me parece un poco sediciosa, como un pajarraco diabólicamente bello que está a punto de zurcir la piel con picotazos; también me hace pensar en el ángel de las &lt;em&gt;Elegías&lt;/em&gt; de Rilke, tan hermoso, tan nefasto, tan singular. Pero los minutos avanzan, y pierdo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás tenga algo que ver con esta exquisita luminosidad, pero me quedé un rato pensando en mi reciente visita al país de las luciérnagas, esa ciudad que se desborda en puntos titilantes; un escape voluntario para interactuar con mentes fogosas, progresistas, tan estimulantes; y entonces decidí que debo deambular más a menudo, permitirme el placer de una sorpresa, un sitio desconocido, una emoción novedosa; es como atreverme a salir de la línea a mitad del dibujo, sonreír, vagar, redescubrir otras sensaciones postergadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio descendimos una escalera, pasos breves hacia las profundidades de un estudio de pintura lleno de lienzos, pinceles, matices y claroscuros; allí estaban las luciérnagas esperando para iniciar la danza de luces que me dejó entusiasmado, hambriento y siempre queriendo más. En el fondo, sutil, las notas de un jazz intemporal, sugerente; en las paredes pálidas, la intermitencia del trabajo pictórico, la obra en progreso, el reducto privado y lleno de inspiración. Observé a la Luciérnaga Rebelde con su discurso radical, polisémico, lleno de imágenes; la Luciérnaga Intelectual dejando migajas conceptuales, conocimientos, contrapesos; también la Luciérnaga Fotógrafa desplegando armonía, detalles tibios, evocaciones y fantasías; luego la Luciérnaga Cronista abriendo posibilidades, cruzando informaciones, saboreando los secretos no revelados y sin publicar. Y yo allí, moviéndome en dos planos superpuestos, queriendo anotar todo, asir las inferencias, participar del debate; pero al mismo tiempo con el deseo a flor de piel de tomar distancia, alejarme, contemplar la escena desde una distancia privilegiada para descubrir los pliegues, el lenguaje sensorial, las implicaciones de la historia. Se trataba de una danza lumínica y vibrante, memorable y fugaz. Única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después la madrugada, la iridiscencia de colores, la temperatura, los planes para nuevas batallas fosforescentes; un trayecto evocativo que se desgranaba en visiones lejanas a pesar del poco tiempo transcurrido. Todo tan hermoso, tan luminoso como este cielo de enero que se deshace en posibilidades. Entonces trato de plasmar en mis hojas el recuerdo de ese fulgor nocturno, el brillo incandescente que me inspira de la misma forma en que el azul de enero sugiere otras tramas diferentes, esquivas. Así que sigo escribiendo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-4200269209805174002?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/4200269209805174002/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=4200269209805174002' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4200269209805174002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4200269209805174002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/01/el-pais-de-las-luciernagas.html' title='El país de las luciérnagas.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8108692490767428875</id><published>2010-01-02T15:23:00.001-04:30</published><updated>2010-01-02T15:24:27.825-04:30</updated><title type='text'>Las medidas de la escritura.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Encontraba difícil regresar a las páginas pospuestas debido a la distancia que me separaba de ellas; otras historias me alcanzaron, generando ideas convulsas, atractivas, interesantes, pero era necesario volver, reconciliarme con ellas. Me senté con la mejor disposición, intentando reconocer los puntos blandos, gelatinosos, allí donde debía concentrar mis esfuerzos para brindarle una consistencia ideal, y creo que lo he logrado. Se trató, más que todo, de un feliz reencuentro con personas ficticias y situaciones irreales; también tuve que buscar entre la madeja para hallar el hilo conductor que sostiene la linealidad de la trama, porque sin eso, no existiría historia, progresión, conjunto narrativo. Creo que lo logré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentí extraño, debo confesarlo. Tenía ante mí múltiples situaciones, personajes protagonistas y secundarios, incluso algunos que apenas cruzaban con velocidad, sin peso, pero no sin importancia; debí concentrarme en delinear una vez más las aristas, los pliegues dentro del relato, para separar y volver a unir, despejar y juntar de nuevo, todo con la intención de concentrar esfuerzos y llevar el bote literario a través de la tormenta de ideas y recuerdos, hasta alcanzar un puerto seguro desde donde poder continuar la travesía que inicié tanto tiempo atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En determinado punto, sin proponérmelo, descubrí que la tarea narrativa guarda mucha similitud con el trabajo arduo de quien trabaja con telas, diseños, patrones; porque es importante la disciplina, la concentración, el silencio. Sé que mi juego de analogías es aventurado, pero así funciona la mente humana: encuentra diferencias y contrapesos en los lugares menos esperados. Así que me quedé absorto frente al desorden ordenado de páginas, historias, anécdotas, como si se tratara de telas con tonalidades intensas, superficies rugosas, estampados multicolores. Y sonreí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es un círculo. Me resultaba curioso porque en algún punto, muchos años atrás, siendo adolescente, sentí cierta inclinación hacia el diseño de modas, la confección teórica de una posibilidad, otra veta artística que quedó inexplorada en función de escoger una carrera menos turbulenta, más sosegada; pero la magia quedó allí, eso lo recuerdo. También existió una carpeta llena de bocetos que quedó en las manos de una amiga cuyo nombre me elude ahora. Tal vez, si hubiese seguido mis inclinaciones entonces, hoy estaría alejado de la escritura; es una sustitución que no me incomoda: la inspiración sigue estando allí, la creación, el trabajo arduo para alcanzar un resultado vistoso, interesante, mágico. Se trata de ensamblar con fragmentos un todo homogéneo, compacto. No hay mucha diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contemplé mi escritorio con una mirada paralela, tangencial, como si pudiera reorganizar los colores y texturas en función de un resultado satisfactorio, coherente, lúcido, funcional. Y hundí las manos entre las hojas, expulsando, sustituyendo, guiándome por un patrón imaginario, dando puntadas precisas para sostener las uniones entre capítulos, pinchando mis dedos en más de una ocasión con algún personaje reacio; fue un ejercicio arduo y placentero. Supe que podía crear cuantas interpretaciones quisiera, como si jugara con las telas para obtener distintas variaciones de un mismo traje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado final está lejos de ser satisfactorio, pero logré encontrar la forma ideal para acercarme al trabajo. Todo lo que queda es seguir cosiendo, superponiendo, quitando, y dar unos pasos hacia atrás para visualizar el progreso. Porque es importante que disfrute con el resultado, asuma una postura lúdica, poco académica, y así tropezar (si es posible) con otras combinaciones que resulten inspiradoras. Es sencillo; es coser y cantar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8108692490767428875?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8108692490767428875/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8108692490767428875' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8108692490767428875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8108692490767428875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2010/01/las-medidas-de-la-escritura.html' title='Las medidas de la escritura.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5436576207730878635</id><published>2009-12-31T22:50:00.002-04:30</published><updated>2009-12-31T22:55:31.313-04:30</updated><title type='text'>Fin de año.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No soy el único. Mucha gente se apresta hoy a cerrar ciclos, clausurar etapas, dejar atrás ciertos episodios que impiden avanzar; yo me uno a ellos, pero con la singularidad que me ha caracterizado los últimos años. Me pregunto cuántos habrá con la misma inquietud, con una decisión similar: quedarse en casa leyendo, tal vez intentando escribir un poco, gozando desde la distancia con la celebración, los fuegos artificiales, la música; porque se trata de una escogencia poco entendible, la de permanecer ajeno, distante, a cualquier despliegue familiar, social, que involucre vestirse, sonreír y abrazar a cuanto desconocido se atraviese en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ha faltado quien me cuelgue la etiqueta de ermitaño porque sí, porque es lo más fácil, porque es preciso adjudicarle un nombre a eso que no compartimos, a eso que nos resulta poco digerible. Esta noche prefiero ser egoísta en una época que se distingue por lo contrario, por los excesos, las fiestas, el intercambio ameno y provocativo. Pero quiero creer que cada persona tiene derecho a disfrutarlo como mejor le parezca, sin imposiciones, sin códigos, sin ajustarse a reglas preestablecidas de antemano. ¿Es obligatorio salir? ¿Es necesario socializar? ¿No es mejor disfrutarlo en silencio, reflexivamente, haciendo balances y limpiezas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno. Es mi punto de vista, y tampoco pretendo que sea lo más razonable; sólo pido paciencia, respeto, espacio. Mis padres ya se han separado, inmersos en un acuerdo de mutua satisfacción: cada uno celebra la víspera de Año Nuevo con sus respectivas familias, a miles de kilómetros de distancia uno de otro, dejando la oportunidad de reunirse apenas en los primeros días de enero; se trata de un arreglo que les resulta beneficioso, práctico, a pesar de que muchos tampoco lo entienden. A ellos les funciona y a mí me sirve para escoger un punto intermedio; atrás quedaron las vacaciones donde debía turnarme para pasar estas fechas con cada familia. Ahora mi tiempo es propio, así como mis escogencias. Ellos celebran a su manera, por separado, yo les imito: escojo la tranquilidad del hogar, el reposo, la lectura, alguna película rezagada que deseaba ver, incluso irme a la cama sin horario establecido. Es mi noche, independientemente de la forma en que lo disfrute.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el reproductor suena la ópera &lt;em&gt;Lakmé&lt;/em&gt;, mientras Agatha, mi perra, levanta la cara para regalarme su mirada acuosa, lánguida; le digo que falta poco, que pronto tendremos la oportunidad de hacer un brindis, sólo uno, para conmemorar el cambio de fecha, sin aspavientos, sin trajes de gala, apenas con la pijama más cómoda y placentera. Me siento agradecido porque algunas amistades han hecho un esfuerzo por comprender mi escogencia, igual a como lo hicieron mis padres mucho tiempo atrás. Lo importante es sentirse bien con uno mismo, estar donde uno prefiera estar, gozarlo sin tragedias ni comedias baratas, porque ha sido un año contradictorio, ¿para qué negarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conflicto político, la delincuencia, los continuos apagones, la carencia de agua, la sequía inclemente, el desabastecimiento, la burocracia, la corrupción descarada de un régimen que busca ser más autocrático de lo que ya es; pero en mi mundo particular existe el equilibrio íntimo, ese contrapeso que escojo formular para equiparar las circunstancias: también quedé seleccionado para participar en la Semana de la Narrativa Urbana, permitiéndome el gozo de haber logrado interactuar con algunas mentes brillantes, privilegiadas, que estimulan mi esfuerzo literario; comencé la redacción de mi primera novela; he logrado publicar algunos artículos en una página luminosa; mis amistades literarias se multiplicaron, abriéndome espacio para nuevos debates, puntos de vista interesantes y llamativos; compré más libros, descubriendo otros temas sugerentes. Me siento bien con el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis placeres pueden parecer banales, literarios, casi triviales; pero son míos. Creo que eso es lo importante para clausurar esta etapa. Sería lógico enumerar buenos deseos para los demás, hacer una lista de resoluciones, empalagarse con los “¡Feliz Navidad!” y “¡Feliz Año Nuevo!”; pero prefiero verbalizar un sencillo y escueto mensaje: quisiera que todos, cada uno de ustedes, pudiera alcanzar esta delicada paz que ahora siento, que puedan dedicarse a hacer lo que más les gusta, entretenerse con las actividades que alimentan el alma y permiten evolucionar al espíritu, sólo eso. Lo demás, es apenas paja en el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicidades. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5436576207730878635?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5436576207730878635/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5436576207730878635' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5436576207730878635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5436576207730878635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/12/fin-de-ano.html' title='Fin de año.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8610520968826491520</id><published>2009-12-02T00:21:00.000-04:30</published><updated>2009-12-02T00:26:11.971-04:30</updated><title type='text'>Nubes crueles.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde temprano, quizás antes del amanecer, el cielo cruzado por nubes bajas, grises, crueles; manchas que oscurecen el azul natural sólo para recordarnos la inclemente sequía, la ausencia de humedad, la crisis que nos agobia desde el pasado agosto. Estoy seguro que más de uno habrá observado el techo vaporoso con ojos inquietos, lanzando maldiciones, implorando lluvias, una posible solución que se resiste a materializarse. La reserva de agua que tenemos en casa, creo, alcanza hasta hoy; a partir de mañana entraremos en una etapa crítica, difícil, porque sospecho que no somos los únicos que buscaremos la ayuda de un camión cisterna para solucionar la escasez. Al mismo tiempo me pregunto cómo hacen en los sectores pobres, desabastecidos, de qué forma se las ingenian para conseguir el vital líquido. La desidia del gobierno levanta frustración con la misma facilidad que el viento de la tarde encrespa el polvo en las calles; de nada sirve quejarse, organizar protestas públicas, cierre de avenidas; hay que entender también que el problema es atmosférico, que el período de invierno se desvaneció, trastocado, tal vez como otra señal del cambio climático. No sé cómo vamos a paliar esta crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de un inicio de mes bastante caótico; enfrentamos una Navidad seca, mustia, entre la falta de agua y los continuos apagones eléctricos. El gobierno exige sacrificios a una población cansada, depauperada, en completa miseria. A todo esto se suma ahora el problema bancario, el cierre de algunas entidades que involucran el despido de empleados, gente que confió sus ahorros y no obtiene una respuesta concreta por parte de los encargados. Pienso que es probable que las nubes oscuras deseen equipararse a la situación nacional, como un sucio espejo que refleja la ineptitud, la corrupción, los delitos de una clase gobernante engolosinada con el poder, la avaricia, matando un hambre ancestral acumulada durante muchos gobiernos inescrupulosos. Allí está el resultado; por eso insisto en decir que tenemos el gobierno que nos merecemos. No hay otra razón. Pero resulta lamentable que tantas personas humildes tengan que pagar el precio de semejante desidia administrativa y económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche. Me impresiona el tamaño de la luna; es un disco plateado con un brillo hipnótico. Después de salir de la oficina, inmerso en el tráfico, observé su solitaria majestad por encima de nuestras cabezas; el crepúsculo se diluía con los últimos resplandores del día, cediendo espacio a la reina absoluta que se levantaba para alargar las sombras. Se trataba de una imagen peculiar, poco corriente: la luna alta en el cielo, redonda, turgente, luminosa, un vistazo inusual que descansaba por encima de las luces continuas de los postes, el río amarillo que formaban los focos de los carros; la imaginé poderosa, solitaria, con la capacidad para ver todo y a todos, desde su trono celestial. Una diosa inconforme y tierna, fría y silenciosa al mismo tiempo. Algo en ella me hizo recordar algunas escenas de la película &lt;em&gt;Moonstruck&lt;/em&gt;, donde algunos personajes la llamaban “Cosmo´s moon”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el film, protagonizado por Cher y Nicolas Cage, la luna se incorporaba como un personaje más, un personaje secundario, pero siempre presente, arrojando su brillo y misterio a lo largo de toda la trama. Ahora, cada vez que me encuentro con una luna similar, dejo escapar la respiración y susurro entre dientes: “Ah… Cosmo´s moon”. La de esta noche también es especial, gigante, refulgente. Es una luna enigmática, seductora, generadora de ideas y sortilegios. Ya en casa, mientras escribo estas líneas, suena al fondo la voz de la Callas interpretando el aria de “La Reina de la Noche”; imagino su voz como un tributo especial a la otra majestad que pende entre las estrellas… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8610520968826491520?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8610520968826491520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8610520968826491520' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8610520968826491520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8610520968826491520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/12/nubes-crueles.html' title='Nubes crueles.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8984273729790070321</id><published>2009-11-15T23:03:00.002-04:30</published><updated>2009-11-15T23:11:05.732-04:30</updated><title type='text'>2012</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si el productor Irwin Allen hubiese estado interesado en encontrar un sucesor para sus películas de desastre, se habría sentido complacido con el trabajo de Roland Emmerich. Ambos han logrado ensamblar piezas memorables, con efectos especiales espectaculares, empujando a los protagonistas a vivir experiencias al límite, inesperadas, en situaciones que escapan a su control, pero que no los amilana ni evita que busquen alternativas. Se trata de un cine evasivo, dramático, fantástico; y creo que el trabajo de los dos cineastas, guardando las distancias, logra entretener al público de la mejor manera, permitiéndole desconectarse de la realidad cotidiana por un par de horas, inmerso en las desventuras de un grupo de sobrevivientes con mucho para perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cuesta identificar con exactitud las razones específicas por las cuales el género de desastre me atrae tanto; se trata de una postura pendular, extremista, porque disfruto mucho también con el cine intelectual europeo, introspectivo, sosegado en la superficie, pero con remolinos en la profundidad. Me aproximé a las películas de Irwin Allen en plena adolescencia: &lt;em&gt;La aventura del Poseidón&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Infierno en la torre&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Más allá del Poseidón&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El enjambre&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Inundación&lt;/em&gt;, y al final, cuando se había superado el clímax cinematográfico, las entregas que hizo especialmente para la televisión: &lt;em&gt;Ciudad en llamas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;When time ran out&lt;/em&gt; (que nunca supe porqué inventaban traducciones erróneas para el título) y otras cintas menores que no tuvieron la acogida de las primeras entregas. Ya se había entrado en la década de los 80 y temas diferentes atraían a un público siempre exigente. Pero las historias que Allen filmó perduraron, se hicieron un lugar con cierto esfuerzo, dejaron abierta la brecha para un tipo particular de cine; existía el western, el melodrama, bélico, musical (que recientemente tuvo un repunte), comedia; entonces quedó registrado otro tema, el cine de desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de los años y con la reedición de títulos pretéritos en formato DVD, me ocupé de rastrear la filmografía de Allen. En un mundo globalizado, reconozco que no se me hizo difícil encontrar los títulos principales, en formato original (soy neurótico, lo confieso), y siempre ando a la caza de cualquier tirada que me permita ponerle las manos a producciones elusivas. Pero lo que menos esperaba era enfrentarme con otro realizar que tuviese las mismas inquietudes de Allen. Roland Emmerich, hasta ahora, no me ha decepcionado. Hubo otros cineastas que intentaron una aproximación al género con cintas marginales: &lt;em&gt;Dante´s Peak&lt;/em&gt;, la serie &lt;em&gt;Aeropuerto&lt;/em&gt; (en sus entregas 75, 78 y 80, respectivamente), &lt;em&gt;Volcano&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Impacto profundo&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Armaggedon&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Twister&lt;/em&gt;, pero ninguno con un interés particular en el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emmerich, desde el principio, se encargó de ofrecer otro giro de tuerca dentro de la saga de cintas de desastres; ya sea con extraterrestres (&lt;em&gt;Independence Day&lt;/em&gt;) o con cambios climáticos (&lt;em&gt;The day after tomorrow&lt;/em&gt;), hubo una selección cuidadosa de detalles cinematográficos: las historias, los escenarios, los efectos especiales para magnificar un desastre ya de por sí espectacular, la edición, los dramas personales de los protagonistas; porque no se trata sólo de reunir un grupo aleatorio y lanzarlo de cabeza a una experiencia terrorífica, sino de mostrar breves destellos de sus motivaciones, sus miedos, las frustraciones y deseos de vivir que los catapultan a lo largo de la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperé el estreno de &lt;em&gt;2012&lt;/em&gt; con anticipación, emocionado ante los previews que pude encontrar en la Internet; ayer me escapé a un cine cercano, compré mi entrada y escogí un buen puesto. Pude haber esperado hasta que sacaran la cinta en formato casero, asequible, pero tengo la creencia de que ciertas películas deben verse antes en el cine, en pantalla completa, con el asiento retumbando por el sonido de los cataclismos. Quedé impresionado por las imágenes, la verosimilitud ficticia de lo narrado, los personajes; porque descubrí, recordando entregas anteriores, que existe la misma preocupación en mostrar dramas pequeños, personajes secundarios importantes que sustentan la trama, como ramificaciones esenciales que se embridan en torno a la historia principal. Para Emmerich, aunque ignoro si lo hace adrede, la catástrofe no afecta solamente a los Estados Unidos; se trata de un evento global, multicultural, que nos toca experimentar a todos por igual; por supuesto, en aras de la comercialización de la cinta, la mayoría de los protagonistas son estadounidenses, pero se ofrece un vistazo de cómo el resto del mundo debe incorporarse al esfuerzo original para intentar sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré un equilibrio peculiar entre el drama y la comedia en esta cinta. Se trató de guiños pasajeros que permitían liberar parte de la presión, provocaron una sonrisa en medio de tanta tensión, con una galería de personajes llamativos, como el que hace Woody Harrelson, interpretando de alguna forma a todos esos lunáticos que amenazan la inminencia del fin del mundo, sólo que en este caso tuvo la razón. La trama ofrece el pedido de ayuda de los Estados Unidos a las demás potencias para elaborar un plan alternativo, resaltando la participación de los líderes del G8, muy bien interpretados, así como representaciones de otros líderes mundiales; y es inevitable otra sonrisa al observar el esfuerzo de la Reina de Inglaterra, así como el de la Familia Real Saudita. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;2012&lt;/em&gt; es una cinta que ofrece múltiples interpretaciones, lecturas alternas, dramas secundarios que podrían desarrollarse aún más; pero entrar en detalles arruinaría la oportunidad de impresionarse para aquellos que todavía no la han visto. Yo la recomiendo ampliamente, la disfruté muchísimo; pero siempre teniendo presente que se trata sólo de una cinta de desastre, una película, que bien puede presentar sus fallos, como cualquier otra. A mí no me gusta ir al cine para encontrar errores, señalar fallas, a no ser que la propuesta sea un completo bodrio. Si voy al cine es para evadirme, ausentarme por algunas horas, dejarme entretener con la majestuosidad de un arte que ofrece maravillas audiovisuales. No pido mucho, en realidad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8984273729790070321?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8984273729790070321/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8984273729790070321' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8984273729790070321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8984273729790070321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/11/2012.html' title='2012'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-492738214723613817</id><published>2009-11-11T20:28:00.000-04:30</published><updated>2009-11-11T21:09:38.630-04:30</updated><title type='text'>Aniversario manuscrito.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mientras intentaba escribir la entrada en el diario manuscrito correspondiente al día de hoy, la fecha me golpeó como un fogonazo de luz. Mis dedos quedaron suspendidos sobre el papel, mirando fijamente el número once, el mes de noviembre escrito con tinta azul, el año. Y un ligero estremecimiento recorrió mis brazos, los vellos de mi nuca; sonreí, también sonreí, sin poderlo evitar. Porque recordé de pronto que mi diario estaba de aniversario; mi proyecto literario más íntimo cumplía un año más. Lo comencé a escribir hace 19 años, otro 11 de noviembre, pero de 1990.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé a un lado el bolígrafo y divagué con calma. ¿Cuántos volúmenes llevaba ya? ¿Cuántas páginas después de casi veinte años? ¿Cuántas reflexiones depositadas entre sonrisas, lágrimas y suspiros? Todavía era adolescente cuando esta maravillosa aventura escrita se inició; ahora estoy cerca de los 40, y todo indica que la dinámica está lejos de terminar. Reconozco que se trata de un placer secreto, armónico, disciplinado, constante; me ha brindado la posibilidad de explorar mejor mi Yo, mis reacciones, mis esperanzas, mis bosquejos narrativos, las diferentes etapas que superé para llegar hasta esta noche. Ha sido un ejercicio íntimo saludable, inquisitivo y experimental, porque no existen las reglas ni los fundamentos para redactar los diferentes párrafos. Se trata de ser honesto con uno mismo, volcar allí las impresiones, las opiniones, las reflexiones diarias que se activan a través de mecanismos externos. Pero me siento bien: el resultado es muy satisfactorio, pacífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, mientras paso la mano por las cubiertas de los tomos viejos, trato de recordar con exactitud qué propicio este placer narrativo, las circunstancias precisas que activaron la necesidad de colocar todo en el papel, intentar hacer un análisis inicial para descubrir las razones ocultas, las respuestas esgrimidas, las voces esquivas que ahora apenas reverberan como un eco distante. De nada sirve preguntar a otros, ya no queda casi nadie de esa turbulenta época, esos días vertiginosos que deseaba apresar entre las páginas de mi cuaderno de clases. Leo con calma la primera entrada, las emociones dispersas, el sonido de una voz quebradiza que es mi propia voz; pero me cuesta un poco reconocerme en esas líneas apresuradas, juveniles, sin el filtro que me ha brindado el tiempo, otras lecturas, otras visiones e interpretaciones. De cualquier forma, una sonrisa se escapa presurosa: esa letra amontonada también fui yo, en algún momento, a principios de una década intensa y volátil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto qué día fue el 11 de noviembre de 1990; ¿sería miércoles por casualidad? ¿Un domingo? ¿Viernes, tal vez? Lo he olvidado. Aunque sí recuerdo que me preocupaba muy poco la longevidad de las anotaciones que plasmaba en el pequeño cuaderno, si seguiría escribiéndolo en los siguientes días, si todavía estaría haciéndolo 20 años después. Entonces lo único que importaba era la inmediatez, la letra al rojo vivo, las emociones a flor de piel; y eso lo detallo ahora con un ligero gozo, porque era importante, sin sospecharlo, para marcar con fidelidad lo que atormentaba mi ánimo: no es melodrama: a esa edad, todavía adolescente, todo era un tormento, un problema, magnificado, llevado al límite, insoluble. Eso también me hace sonreír. El tiempo atempera, matiza las impresiones, los sentimientos volubles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Algo me dice que es probable que este diario me sobreviva, que todo lo anotado supere mi fecha de caducidad, que siga releyéndome hacia atrás dentro de algunos años. Me cuesta describir el regocijo interno, la satisfacción que alcanzo al poner todo por escrito; porque el diario, ya no mis emociones, se ha multiplicado, se ha desbordado sin mi consentimiento. Ahora también es un cuaderno de ejercicios, un álbum de fotografías verbales, un itinerario de destinos sentimentales, un poema continuo, una colección de fragmentos que disfrazan mi propia imagen. Ignoro qué camino tomaré más adelante, qué decisiones, qué sueños por soñar; pero intuyo que el diario estará allí, fiel, atento, permeable, consecuente. Siempre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-492738214723613817?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/492738214723613817/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=492738214723613817' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/492738214723613817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/492738214723613817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/11/aniversario-manuscrito.html' title='Aniversario manuscrito.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7310199341574015407</id><published>2009-11-01T23:43:00.003-04:30</published><updated>2009-11-01T23:56:17.151-04:30</updated><title type='text'>Sorpresas literarias.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre es divertido y estimulante visitar sitios donde se exhibe buena literatura y existe la posibilidad de tropezarse con gente que se siente tan interesada por la palabra escrita como uno. Aunque representó un pequeño suplicio llegar hasta Valencia y visitar la FILUC de este año, los trastornos y la espera en la autopista bien valieron la pena. Llegué un poco cansado al centro comercial, acaso hastiado por el intenso calor del mediodía, tal vez inconforme por el aglomeramiento de tanta gente; pero conforme entré a los espacios de la feria y me detuve en el primer stand, todo se evaporó. Me convertí en ojos que todo lo querían devorar, asimilar, descubrir; porque hay pocas cosas que me exciten más que la posibilidad de encontrar un texto largo tiempo buscado o un autor elusivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me agradó colocar mis dedos sobre un volumen de &lt;em&gt;Memorias&lt;/em&gt; de Gore Vidal; &lt;em&gt;Los monederos falsos&lt;/em&gt;, de André Gide; Marguerite Duras y su &lt;em&gt;India Song&lt;/em&gt;; una edición conjunta de &lt;em&gt;Hamlet&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Macbeth&lt;/em&gt;, de Shakespeare. Lo cierto es que me faltó tiempo y dinero para complacer mis gustos, pero me conformé con las sorpresas especiales que me deparaba la tarde, y aunque no me refiero a libros, sí es sobre autores. Ya casi al final del recorrido, mi vista tropezó con una figura particular, un vestido claro, corto, una piel de porcelana, unos ojos ávidos que escudriñaban con placer entre las diferentes propuestas literarias: Marianne Díaz Hernández. Y no me costó mucho desplegar sonrisas, abrazos, besos al aire; porque la empatía que nos une es poco corriente, como si fuéramos amigos de trato diario, consecuente, repetido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juntos nos lanzamos de cabeza en una cacería deliciosa, emulando un par de depredadores experimentados que buscan títulos específicos, autores particulares, temas singulares. En determinado momento, un café para reponer fuerzas, para aprovechar la oportunidad de compartir anécdotas, opiniones, planes, fracasos y sugerencias literarias. Intercambiamos impresiones sobre el trabajo de Rodrigo Blanco, de Fedosy Santaella, de Gabriel Payares, de Héctor Torres; incluso nos animamos a desvelar las peripecias propias en el campo narrativo, los avances, las ideas, los fragmentos que podrían convertirse en párrafos memorables. Ya casi al final de la tarde, cansados pero queriendo más, como niños renuentes a partir, buscamos puesto en la presentación que tendría Alejandro Oliveros sobre sus diarios literarios. Le confesé que me interesaba encontrarme con el poeta valenciano porque su labor diarística me estimulaba bastante, y deseaba reencontrarme con él luego de nuestras tertulias en Caracas, cuatro años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sesión inició con algún retraso, pero después de que mis ojos se cruzaron con los de Oliveros volví a experimentar la vieja sensación que tuviera durante el taller que él dirigió sobre el género literario del diario íntimo; me enfrenté de nuevo con un hombre de conocimiento amplio sobre la labor narrativa, el proceso creativo, la complejidad de escribir para ser leído. Allí estaba la mirada intensa, el verbo fácil, las historias interesantes en torno a una tarea antigua y secreta; aunque también se discutió sobre la actualización que la tecnología moderna ofrece, ya que Oliveros contó sobre su experiencia en el portal digital Prodavinci, donde publica las entradas de su diario 2009 día a día, enfrentándose con el lector de tú a tú, sin la distancia que el texto impreso brinda. Y a pesar de que confesó predilección por la página impresa, los libros editados, al mismo tiempo reconoció que uno debe aventurarse, arriesgarse en esta travesía incierta de la virtualidad inmediata. Estuve de acuerdo con él, en ambos sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al finalizar su disertación, después de responder algunas preguntas de la audiencia, se levantó para acercarse hasta donde estábamos nosotros. Colocó su mano en mi hombro y preguntó sobre mi actividad dentro del diario, habló del tiempo transcurrido, se ofreció a mantener el contacto y tuvo la gentileza de firmar uno de los volúmenes de su propio diario que llevaba conmigo; también saludé a su esposa Eileen, quien me recordó casi de inmediato y compartió algunas palabras amables, evocativas sobre nuestro último encuentro. Fue un intercambio afable, especial, instructivo; pero otras personas esperaban para hablar con el poeta. Me despedí de su esposa con un beso, antes de estrechar la mano de Oliveros y prometerle escribir pronto a la dirección que me brindó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; Afuera, ya de noche, el estacionamiento presentaba casi el mismo congestionamiento que enfrentara antes de llegar, pero crucé entre los vehículos con una sonrisa particular por las sorpresas literarias de la tarde: los libros, la discusión, Marianne, las compras, Oliveros; son estímulos que me llenan de regocijo, de proximidad, de inspiración narrativa. Manejé de regreso escuchando &lt;em&gt;Fausto&lt;/em&gt;, la ópera de Gounod, y planificando mentalmente mi asistencia a la charla que ofrecerá Marianne el próximo miércoles, y la que no pienso perderme bajo ninguna excusa, porque hoy descubrí que me muevo entre mundos solitarios: el de lector y el de escritor; pero de vez en cuando, como esta tarde, emerjo a la superficie para cruzar mis pasos con amistades semejantes y celebrar aquello que nos une sin necesidad de buscarle explicaciones: la fantasía, la imaginación, la prosa, la poesía de cada esfera particular.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7310199341574015407?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7310199341574015407/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7310199341574015407' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7310199341574015407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7310199341574015407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/11/sorpresas-literarias.html' title='Sorpresas literarias.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3937383616568077332</id><published>2009-10-25T16:30:00.003-04:30</published><updated>2009-10-25T16:35:58.093-04:30</updated><title type='text'>Noches mundanas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que siento al despertar es la pesadez en los párpados, mucha sed, el pensamiento abotagado y algunos fragmentos evasivos de la noche anterior. Cierro los ojos e intento armar el rompecabezas lentamente. Aquí y allá sobresalen el eco de las risas pretéritas, el humo de la parrillera, el amargo sabor que me dejó el pitillo de marihuana, el aroma fragante del vino tinto; entonces me relajo, hago un paréntesis con la mirada abierta para contemplar el azul matinal del cielo, sin nubes, intenso sobre el follaje verde que enmarca la ventana. Luego me encierro pestañas adentro y revivo las historias de la pasada reunión, el placer mundano, la dejadez, la espontaneidad; y de nuevo sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rememoré la vista fija sobre el farol del jardín, tan solo, tan inocente, haciendo un esfuerzo por filtrar su luz a través del hibisco que lo cercaba. Apenas quería moverme, ausente en pensamientos ajenos, fallidos, mientras mis amigas (tan cerca y lejos al mismo tiempo) se perdían en un murmullo ininteligible. Fue una pausa muy íntima, apacible, incorpórea. Teníamos mucho tiempo sin reunirnos, sin hablar tanto, sin beber con ese exquisito entusiasmo que brinda la amistad que ha durado ya bastantes años. Carmen Julia tuvo la idea de cocinar una parrilla, y su pareja quiso celebrar el encuentro con unas cervezas. Conociéndome bien, no tuvieron reparos en conseguirme una botella de vino tinto para poder brindar todos juntos. Y la comida estuvo genial, los tragos, la noche limpia de nubes (que en el llano permite contemplar las estrellas con mayor facilidad), la magia del momento compartido. Casi perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos en el jardín, sin música, riendo, evocando anécdotas de viajes pasados y antiguos amores; creo que fue Amelia (la más joven de todos) quien sacó el pitillo de marihuana y lo encendió con descaro, para bajar la comida, dijo. El ambiente que nos contenía era tan sugerente que pronto la canulilla pasó de mano en mano, permitiéndonos recrear viejas fiestas que habían tenido lugar quince años atrás, cuando nos permitíamos unos cuantos excesos. Y sospecho que nos veíamos un poco extraños, ya cerca de los cuarenta, fumando marihuana con el placer de unos adolescentes, haciendo esfuerzos por reprimir la risa, gesticulando al no poder expresarnos bien, recordando aún más la juventud que una vez compartimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí nos quedamos, en los muebles del jardín, ocho siluetas rientes entre las sombras que el hibisco rojo proyectaba sobre nosotros, entre cervezas, copas de vino, el débil fulgor del único farol, remembranzas, anécdotas nuevas, el humo de la parrilla mezclándose con nuestras exhalaciones ilegales; fue un momento suspendido, inalterable, conforme otras ideas se retorcían en mi mente. Fue cuando reparé en la imagen frágil de la luz, y a la vez tierna, suave, llena de susurros; y hubiese querido detener el tiempo, quedarme siempre allí, cerrar los ojos y gozar de aquella infinita paz de los sentidos. Me sabía intoxicado, pero no importaba. Quizás otra persona que nos hubiese visto, habría interpretado la escena erróneamente, pero creo que ninguno pensó en ello. Tal vez antes nos habríamos sentido estimulados para inventar un precipitado viaje hasta la playa, una salida rápida para perseguir la noche y encontrar el amanecer, ingerir alcohol hasta la inconsciencia y el ridículo; pero ahora nos conformábamos con reír hasta que las lágrimas saltaran de regocijo, dar palmadas de emoción, recrear escenas pretéritas con la certeza que brindaba la distancia, cómodos, seguros, atemperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos cerca de la medianoche, pues la fiesta había comenzado poco antes del crepúsculo; todo estuvo bien, la cocción de la carne, la ensalada, la temperatura de las cervezas, el sabor del vino, el sofá en el jardín, las estrellas, el pitillo de marihuana, el farol, las risas, la conversación afable y cómoda, sin la preocupación de herir susceptibilidades ajenas; fuimos un grupo de amigos con muchos años de amistad, un cariño colectivo, el reflejo de una época espontánea. La habíamos pasado muy bien, y ninguno sintió la necesidad eufórica de alargar las horas, abusar de la madrugada. Camino a casa me tocó pasar por el Estadio, un espacio amplio donde suele reunirse la gente joven (y no tan joven) para disfrutar de las noches del fin de semana, seducir, bailar, ejecutar complicadas coreografías emocionales para luego tener algo que contar cuando la etapa se haya superado; contemplé a los diferentes grupos, muchos apenas en la veintena, asiéndose con las uñas a la intemporalidad del momento que les tocaba vivir. Me permití una sonrisa de comprensión, de sosiego, porque a mí también me tocó alguna vez estar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en casa volví a pensar en ello. Comprendí que cada etapa tiene su momento, su razón de ser, su banda sonora específica (¿quién de mi generación no recuerda la lambada, Desorden Público y los bailes hasta la madrugada con las canciones de Sandy &amp;amp; Papo?). Pero decidí que lo importante es saber reconocer las circunstancias, el placer que se consigue más allá del sudor y el escándalo, una buena conversación sin sobresaltos, confortable, vigorizante y relajada al mismo tiempo. Muy especial.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Abro los ojos para visualizar otra vez el cielo de la mañana, dejando que algunos recuerdos aún dormidos se despierten de su sueño profundo. Quiero que mi primera sonrisa contenga el azul, el verde, el ocre, la luz del farol, el encendido rojo del hibisco y la certeza que se repetirán otras cenas, otros paseos, otros sueños prolongados donde recuperar las risas perdidas y las amistades rotas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3937383616568077332?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3937383616568077332/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3937383616568077332' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3937383616568077332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3937383616568077332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/10/noches-mundanas.html' title='Noches mundanas.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-6669606767451848896</id><published>2009-10-06T22:30:00.002-04:30</published><updated>2009-10-06T22:32:44.547-04:30</updated><title type='text'>Diva.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En días recientes leí en un periódico nacional la publicidad sobre el próximo concierto de Sarah Brightman en el Teatro Teresa Carreño. La noticia me agradó porque la cantante inglesa es una de mis favoritas, por la contemporaneidad que ha brindado al canto lírico, los efectos de sonido, la mezcla de géneros musicales y la puesta en escena que siempre impresiona. Pero hubo una frase, al pie del anuncio, que me incomodó en seguida: “La mejor soprano de todos los tiempos”. Me quedé contemplando las palabras, asimilándolas, intentando hallar una variación alternativa; pero no, no hubo forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella línea me hizo recordar la admiración que me despierta Maria Callas, la virtuosidad de su voz, el dramatismo implícito, los roles tan disímiles que escogió. La Divina es, desde mi rincón, la única mejor soprano del siglo XX. Nadie como ella supo imprimir tanta pasión a las heroínas de la ópera que representó. Los críticos aún no se han puesto de acuerdo sobre la ambigüedad de su particular timbre de voz, algunos calificándolo de muy metálico, algunas veces estridente en los agudos, pero conservando hasta el final un sonido característico, personal. La Callas tuvo un registro de soprano que le permitía abarcar tres octavas y poseer una sorprendente capacidad para matizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de su virtuosismo vocal, ella tuvo que afrontar convertirse en una figura muy mediática debido a sus relaciones sentimentales, los conflictos laborales, los papeles que quiso representar. Era una mujer carismática, brillante, dramática; y si ha perdurado a través del tiempo es por esa cualidad especial que supo integrar en los roles femeninos que puso en escena. Su vida es como una de esas óperas que interpretó con tanto afán, trágica, sublime, inolvidable. Recientemente terminé de leer una de sus biografías y quedé impresionado por el aspecto cinematográfico de su vida, la relación con Onassis, la traición a Meneghini, la boda de su amado Ari con Jackeline Kennedy, el trabajo con Pier Paolo Pasolini y Luchino Visconti, los viajes, los teatros, el desastroso concierto final en Japón y una muerte digna de una diva como ella. Uno se adentra en Maria Callas y no sale decepcionado. En lo particular, no existe una voz que disfrute más, especialmente cuando escribo; también en el reproductor MP3 que tengo en la oficina, para alejarme del bullicio y el estrés. No me considero un experto, pero he alcanzado el nivel donde ya reconozco su timbre peculiar nada más escuchar un fragmento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respeto mucho el trabajo de Monserrat Caballé, Renata Scotto, Kiri Te Kanawa, Joan Sutherland, María de los Ángeles; pero ninguna de ellas logró alcanzar la popularidad y el reconocimiento de Maria Callas. Sus discos se reeditan año tras año, permitiendo así que nuevas generaciones se encuentren con su legado, las grabaciones de sus canciones emblemáticas, incluso los videos de representaciones en vivo en diferentes escenarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una de mis más queridas amigas tuvo la gentileza de regalarme la pasada Navidad un estuche conmemorativo con las mejores 100 canciones de la diva. Una colección de 6 CD con arias de sus óperas más representativas. Sencillamente, lo adoro; se ha convertido en una de mis posesiones más valiosas. Opino que &lt;em&gt;Tosca&lt;/em&gt;  es la mejor interpretación de su carrera, muy por encima de &lt;em&gt;Norma&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La Traviata&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Madama Butterfly&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Lucia di Lammermoor&lt;/em&gt;. Reconozco que no todo el mundo encuentra el &lt;em&gt;bel canto&lt;/em&gt; atractivo, lo acepto; pero cuando uno es fiel amante de este género, no acepta imitaciones, disfraces, medias tintas. Es por eso que me indigné con la publicidad del concierto de Sarah Brightman. Ella tiene una excelente voz, muy aterciopelada, con registros muy altos; pero diva sólo hay una, y ésa es ella, la Divina, la Callas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-6669606767451848896?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/6669606767451848896/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=6669606767451848896' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6669606767451848896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6669606767451848896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/10/diva.html' title='Diva.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-2089698756720435346</id><published>2009-08-22T11:26:00.001-04:30</published><updated>2009-08-22T11:28:27.512-04:30</updated><title type='text'>Las pasiones del intelecto.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando uno está inmerso en una pasión artística es bastante difícil encontrar una pareja comprensiva que asimile nuestros cambios de humor, la ambivalente necesidad de un espacio propio, los súbitos arranques de melancolía y el diálogo permanente con las voces internas. Todo artista, todo creador, vive en un mundo con reglas particulares, ajenas, que de vez en cuando tendrá que flexibilizar sus pensamientos para ajustarse a la cotidianeidad. Es un precio justo, creo yo. La idea me vino porque recientemente leí un artículo sobre las parejas literarias de la historia y la influencia que se ejercían mutuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el escritor la soledad es una herramienta muy importante; uno lee en soledad y escribe en soledad y piensa cuando está solo; luego llegan estas voces ajenas que distorsionan todo, pidiendo esto o aquello, cuando todo lo que uno quiere es estar a solas para poder trabajar tranquilo. Cualquier pareja que se tenga quizás hará un esfuerzo por entender este mundo interno, pero no siempre es tarea fácil. El escritor se afana en una realidad alterna, suplantando la imaginación y llenando el silencio con diálogos inexistentes. ¿Cuántos no hay que lo catalogan a uno de loco? Bueno, en mi caso soy feliz con mi locura. Y mi soledad. Porque esta soledad no implica silencios, ni aburrimiento, ni ausencia de amigos; es todo lo contrario. Pero cuando uno hace cierta apuesta sentimental con otra persona, el ingrediente literario y creativo estará siempre presente, en el medio, bajo la cama, sobre la mesa, en cada orgasmo y en el crepúsculo de cada tarde lluviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hannah Arendt y Heidegger, Elena Garro y Octavio Paz, Alberto Moravia y Elsa Morante, H. G. Wells y Rebeca West, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, Kafka y Milena Jesenská, Joseph y Jessie Conrad, Ramón Gómez de la Serna y Luisa Sofovich, Henry Miller y Anaïs Nin, Paul Celan e Ingeborg Bachmann, Lillian Hellman y Dashiell Hammett, Colette y Henri Gauthier-Villars, Rafael Alberti y María Teresa León, Arthur Rimbaud y Paul Verlaine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las preguntas surgieron casi enseguida: ¿qué tanto se nutren unos a otros y se aprovechan de las sugerencias, los puntos de vista alternativos? ¿Es positiva esta simbiosis literaria? ¿Ayuda emocionalmente para alcanzar otros niveles de creatividad? ¿O sucede todo lo contrario, pero con el mismo fin? ¿Acaso la angustia, el tormento, la ansiedad sentimental oxigenan páginas nuevas y llenas de vitalidad? ¿Puede el drama amoroso concebir propuestas diferentes, frescas, dentro del sufrimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo una pareja de amigos que parecen complementarse bastante bien. Él escribe cuentos con una prosa sugerente; ella adora el teatro y redacta dramaturgia. Los dos conviven dentro de una esfera luminosa, intensa y comprensiva. Creo que la ayuda que se ofrecen a nivel narrativo y la visión diáfana de sus respectivos mundos particulares es muy constructiva y liberadora. Ambos conviven en un mismo nivel y se apasionan casi siempre por las mismas cosas; pero tengo entendido que no siempre sucede una interacción tan admirable entre dos mentes creadoras. Ellos interpretan esas pequeñas excepciones a la regla. Ellos se la llevan bien; otros han tenido historias casi de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anaïs Nin tuvo la necesidad de un sustituto para su padre, un hombre a quien idolatrar y admirar; Henry Miller ocupó ese espacio por una temporada, pero la asistencia creativa entre ellos fluctuaba según la temporada. Algunas veces el escritor estadounidense se mostraba bastante crítico con las páginas de su amante; otras la empujaba para que alcanzara otros niveles de redacción. Y gracias a ella, &lt;em&gt;Trópico de Cáncer&lt;/em&gt; pudo al fin ver la luz. George Sand y Alfred de Musset vivieron una relación muy peculiar también, saturada de una pasión intoxicante y continuas separaciones hasta alcanzar los estertores finales; se asemejó más al choque de dos imaginaciones, dos formas de ver la vida y de amar. Era un amor titánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sartre y Simone de Beauvoir, probablemente, disfrutaron de una relación más flexible y cómoda, con lápices en mano para hacer correcciones constantes, aunque se ha escrito mucho en los últimos tiempos acerca de las discretas disputas por los celos de la escritora, quien parece que no se sentía tan liberal como lo proclamaba entonces. Del otro lado descansa Sylvia Plath, quien recurrió al suicidio porque su marido carecía de las herramientas precisas para entender las tormentas de su interior; lo irónico es que la mujer por quien Ted Hughes terminó abandonando a su esposa, también se suicidó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;F. Scott Fitzgerald y Zelda forman un caso aparte, mucho más complejo. Tuvieron la oportunidad de disfrutar de una vida de viajes, lujos y excesos, pero la relación personal entre ellos estaba saturada de claroscuros y adicciones, sin mencionar el desequilibrio mental de la propia Zelda. Y si de desequilibrios se trata, Virginia Woolf pudo sacar a la luz sus proyectos narrativos gracias a la imprenta de su marido, quien colocó en segundo plano sus propias creaciones literarias para encargarse de las de su mujer. Pero aquí lo importante es la narración, el aporte que estos hombres y mujeres hicieron gracias a (o a pesar de) sus relaciones amorosas con otras mentes brillantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; El auxilio, el desgaste físico, el melodrama, la neurosis, el acicate intelectual, la presión emocional, los celos, los arrebatos coléricos, el existencialismo; son todos ingredientes para una obra poderosa, eterna y llena de matices subliminales. Aunque no quiero dejar afuera las pasiones tangenciales que se desarrollan dentro del campo artístico, que fue por donde comencé. Allí también reposan los amores de Camille Claudel y Rodin; así como la gama de pasiones multicolores entre Diego Rivera y Frida Kahlo. Cada una de esas relaciones representa un universo singular, turbulento, dinámico, explosivo; con reglas particulares y leyes que se ajustaban a las diferentes personalidades en juego; pero una cosa es cierta: nunca, nunca, podrán catalogarse de aburridas, independientemente del resultado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-2089698756720435346?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/2089698756720435346/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=2089698756720435346' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2089698756720435346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2089698756720435346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/08/las-pasiones-del-intelecto.html' title='Las pasiones del intelecto.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8968374975163881344</id><published>2009-08-13T10:05:00.003-04:30</published><updated>2009-08-13T10:11:00.403-04:30</updated><title type='text'>Palabras cromáticas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me alejo del escritorio para buscar café. Camino hasta la cocina con una mal disimulada sonrisa de satisfacción por el progreso logrado. La mañana ha sido productiva: dos capítulos consecutivos con pocas tachaduras. Mis dedos se sienten encalambrados, pero felices. He alcanzado un buen ritmo y a este paso es probable que alcance el &lt;em&gt;plot point&lt;/em&gt; final en poco tiempo. Me intereso ahora en dejar que la historia avance, que rebose la página, se amolde al resto casi con vida propia. El café no está muy caliente y eso me saca otra sonrisa, provoca una extraña necesidad por regresar a mi puesto y revisar lo que ya escribí; pero sé que no debo abusar de las musas, que debo tomar pausas necesarias para evaluar el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me acomodo en la silla y le busco puesto a la taza tibia, mis ojos tropiezan con la caja de las pinturas y un par de lienzos; todo el material pictórico reposa en un rincón de la habitación, como esperando a que otras musas diferentes despierten de su letargo y me impulsen a motear mis dedos con tonalidades oleosas y brillantes. Los recuerdos de una época manchada llegan en suaves contrastes superpuestos: las sesiones con el artista que moderaba mis lecciones, las tardes suspendidas entre el lienzo a medio llenar y los objetos disímiles que ofrecían sus contornos para guiar mis pinceles; se trata de evocaciones tranquilas que llegan a través de música clásica y el estudio de las técnicas adecuadas para representar otra realidad alterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vista va desde el estuche multicolor hasta las páginas llenas con una letra pausada y familiar; pienso que me he limitado a intercambiar las habilidades de un arte por el otro, que el bolígrafo sustituyó las acuarelas sin traumas ni sacrificios. Pero a medio camino descubro que la divergencia es sólo aparente, difuminada. La tarea del escritor no difiere tanto de la del pintor: ambos deben esforzarse por plasmar con fidelidad una imagen que se mueve inquieta entre los pliegues de la memoria; los dos necesitan echar mano a dosis excesivas de disciplina para cuidar el trazo de los personajes, el tono utilizado en las características, la composición adecuada para alcanzar un equilibrio cromático entre las líneas y las formas. En fin, ensuciarse mucho, borrar y volver a empezar, una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado final nunca será satisfactorio; siempre se querrá cambiar un color, agregar otra escena, diluir una tonalidad, desaparecer un personaje, cambiar el punto de vista, rodar algún signo de puntuación, alcanzar un acabado diferente al que se tenía en un principio. Pero allí radica la belleza de la creación, en esa metamorfosis constante y pasajera que amenaza y auspicia el trabajo. Se trata de una labor sin comienzo ni punto decisivo que cierre el párrafo. Existen las variaciones, la sustitución de un fondo, la superposición de nuevos colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la medida en que regreso a las páginas escritas pienso que es preciso agregar los nuevos capítulos con pinceladas sueltas, cuidando también la linealidad en la historia, pero entiendo que se asemeja a un trabajo en progreso. Intuyo que otros capítulos serán anexados con cuidado, incorporados a la labor creativa con atención a los detalles y las líneas hechas. Y de vez en cuando uno debe alejarse, dejar que la pintura fresca se seque sobre el lienzo, para regresar luego y comprobar si la mixtura resulta satisfactoria, si existe coherencia entre las partes; así, paso a paso, se podrá llegar a una posible conclusión que llene las expectativas. A lo largo del trayecto serán precisos unos retoques aquí y otros más allá, hasta que la visión entera casi se desborde del marco que hemos escogido, que adquiera esa vida propia que anhelamos transmitir y que en contadas ocasiones se logra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mis palabras de colores manchan el papel con imágenes maravillosas; esto es muy subjetivo, por supuesto. Por ahora apenas me contento en descifrar matices nuevos, experimentar con otras gradaciones, distintas tonalidades narrativas. Total, siempre se puede echar mano a la trementina y empezar otra vez. Nada es definitivo, ni siquiera sobre una tela tan rugosa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8968374975163881344?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8968374975163881344/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8968374975163881344' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8968374975163881344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8968374975163881344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/08/palabras-cromaticas.html' title='Palabras cromáticas.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-211975392732449197</id><published>2009-08-03T17:14:00.001-04:30</published><updated>2009-08-03T17:36:21.434-04:30</updated><title type='text'>Los personajes particulares II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A media mañana me tomo una pausa para salir y fumar un cigarrillo. Se trata de un paréntesis reflexivo, contemplativo. La calle está vacía, tal vez por los oscuros nubarrones que cruzan con lentitud sobre este sector; aunque el calor es sofocante, se pega a la piel como una sombra invasora. A lo lejos, en la esquina donde comienza la calle, una pareja cruza e inicia su largo recorrido hacia donde estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es una mujer alta, madura, bien formada; se asemeja a una amazona que ha superado grandes batallas. El hombre que la acompaña no es muy alto; más bien es grueso, compacto. Forman una pareja contrastante y llamativa. Me recuerdan a los personajes que Carson McCullers utilizó en &lt;em&gt;La balada del café triste&lt;/em&gt;. La mujer va vestida con tonalidades fuertes, intensas; el maquillaje en su rostro es excesivo, apenas tan temprano. Él lleva colores pardos, oscuros. Parece que se complementan en un nivel íntimo, secreto. Noto que los labios se mueven, que conversan entre ellos; algunos fragmentos me alcanzan con claridad, pues el timbre que tiene la mujer es bajo, grueso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi jefe me ha hablado antes de ellos, aunque no mucho. A ella la conocen como María La Ronca y era una conocida prostituta. Él era un antiguo cliente que quiso sacarla de esa vida miserable y decadente. Ella se avino a sus deseos sin protestar. Por un momento, conforme caminan frente a mí, me pregunto si esta antigua meretriz sentirá algo de amor por su diminuto caballero andante, quisiera saber lo que cruza por la mente de ella mientras hacen el amor, si acaso él se arrepiente de la decisión tomada; el diálogo íntimo que se ejecuta entre ellos cuando están solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la verdad es que nunca los he visto interactuando con otras personas; se parecen a esos personajes reiterativos que aparecen a lo largo de una novela extensa: nunca expresan opiniones, no participan directamente en la trama; pero están allí, inmersos en la historia, forman parte del paisaje de fondo. Son figuras representativas, nunca protagonistas. Pero hoy la mujer escoge fruncir sus labios y regalarme una sonrisa: se trata de un gesto cordial, neutro. Ella ignora mis pensamientos, tanto como yo desconozco los detalles precisos de su historia. Por un ínfimo segundo hubiese querido levantar la mano y detenerlos, preguntar cualquier cosa, suscitar una conversación. Me siento hechizado por sus &lt;em&gt;personajes&lt;/em&gt;. Temo que pueda malinterpretar mi curiosidad, así que devuelvo su sonrisa y sigo fumando en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi al final de la tarde, ese mismo día, llega una anciana a la oficina para vender dulces. Suele aparecer una semana sí y otra no; esta vez se sienta y nos envuelve con sus diatribas domésticas mientras mis compañeras de trabajo escogen entre los múltiples confites. Me excuso para encargarme de la cafetera y lavar las tazas; la voz de la anciana me persigue hasta el rincón donde me entretengo preparando las minucias de la merienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, de pronto, el sonido de su voz penetra hasta lo más profundo. Intuyo que esa cadencia sonora habrá de reproducirse en uno de mis personajes, las mismas articulaciones, el mismo maltrato del lenguaje. Me olvido de todo y me transformo en una grabadora humana, queriendo captar hasta el último fragmento, cada una de las frases que la vieja emplea, la modulación que la caracteriza. A solas, sonrío. He descubierto que mis personajes particulares aparecen cuando menos los espero, para regalarme un retazo de sus historias sin contar, un trozo de sus vidas anónimas, un vistazo de verosimilitud siempre bien agradecida que incorporo en mis narraciones, a mi diario.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-211975392732449197?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/211975392732449197/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=211975392732449197' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/211975392732449197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/211975392732449197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/08/los-personajes-particulares-ii.html' title='Los personajes particulares II'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-515042525606368095</id><published>2009-06-28T15:52:00.002-04:30</published><updated>2009-06-28T15:53:11.195-04:30</updated><title type='text'>Un placer egoísta.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde la noche anterior me entusiasma un pequeño cosquilleo por todo el cuerpo; se trata de una infantil anticipación, mi mente imaginando posibles escenarios, felices descubrimientos que no espero, y me quedo dormido queriendo soñar con los nuevos autores que finalmente encontraré. Ellos estarán allí, esperando por mi llegada, aguardando el roce de mis dedos sobre sus cubiertas, haciendo un guiño literario para atraer mi atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje hasta Caracas lo hago preñado de posibilidades; los comienzos son siempre así. Hago el trayecto en calma, fijándome en el paisaje que me rodea, intentando gozar de este ambivalente día de junio donde ya no es verano, pero tampoco es invierno todavía. Es sábado, casi no hay tráfico que entorpezca mi inocultable apresuramiento por llegar a las librerías, lo disfruto aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reloj digital de mi teléfono celular marca una hora intermedia (poco antes del mediodía) antes de quedar a oscuras. Lo apago queriendo evitar cualquier llamada inesperada; no quiero que nada ni nadie intervenga en el diálogo silencioso que me propongo realizar. Es un placer egoísta, sí, lo confieso. Antes he intentado explicar mis secretas aficiones, pintar con colores realistas las pulsiones de mi ansiedad; pero muy pocos entienden a plenitud. Entonces escojo disfrutar de mi pasión a solas, sin preguntas innecesarias, sin comentarios no requeridos, ajeno a todo aquello que pueda distraerme dentro de mi activa búsqueda literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos prefieren un paseo silente, una caminata alejada de todo bullicio, en escenarios naturales; otros optan por los deportes extremos, las risas, el juego que recrea la vitalidad exprimida; hay quien se decanta por excursiones gastronómicas, la sensación de los sabores; y existen también las personas que huyen de la soledad en todas sus formas, no entienden el pausado goce de estar con uno mismo, la comunión íntima que ofrece el pensamiento. Todo es válido, no obstante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no estoy solo en esta afición; otras amistades me han confesado que disfrutan mucho estando absortos en cualquier librería. Por supuesto, es un poco difícil que aquellos ajenos a las tareas literarias puedan asimilar a plenitud este aislamiento, ese deambular impreciso entre libros viejos y nuevos, la ausencia de distracciones que no sean las distintas tramas, propuestas y ensayos narrativos que ocupan momentáneamente la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada quien en lo suyo, pues. Porque también me canso de dar explicaciones, intentar que el otro o la otra entiendan las razones de mi escogencia. A muchos les encanta irse de parranda a la playa un sábado por la mañana; a mí no, con sinceridad. Y no se trata de que no me guste, no; es porque tengo placeres prioritarios, elementales, sencillos. A mí que me dejen en una librería toda una tarde y me considero feliz. Quizás el fin de semana que viene me escape a la playa; pero si me ponen a escoger, no hay paisaje que valga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco en ello un gozo neurótico, íntimo, casi incomprensible. No puedo evitarlo. Ya ni siquiera me interesa explicarlo. Es un placer particular, individual, ambicioso. No me gusta que la gente me hable, hago todo lo posible por pasar desapercibido, a menos que requiera preguntar algo específico: el precio, otro material del mismo autor, posibles fechas de entrega, etc. La primera librería donde me encierro me ofrece muchos títulos actuales, ofertas editoriales de temporada, portadas multicolores; pero me dejo tentar por anaqueles posteriores, esos que se esconden casi al final. Allí descubro algunos autores interesantes, de cuyos trabajos he leído algunas reseñas sugerentes. El mundo exterior cesa de existir, se aleja, se desvanece durante el tiempo que dura mi paseo entre páginas ajenas y recién descubiertas. Después, al final de la tarde, todo lo que mi cuerpo pide es una generosa taza de café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He estado en las librerías Alejandría y El Buscón. El viaje de regreso lo hago exultante, alegre, estirando la mano con cierto regocijo para acariciar los libros que he comprado. Permanecen junto a mí en silencio; quiero imaginar que su euforia es similar a la mía, contagiosa, casi inexpresable y muy egoísta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-515042525606368095?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/515042525606368095/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=515042525606368095' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/515042525606368095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/515042525606368095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/06/un-placer-egoista.html' title='Un placer egoísta.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7135750749551727840</id><published>2009-06-20T23:50:00.002-04:30</published><updated>2009-06-20T23:57:06.917-04:30</updated><title type='text'>Los personajes particulares.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un amigo me pide acompañarlo para hacer algunas diligencias. Es a media mañana, con un movimiento pausado de la gente a nuestro alrededor. En determinado sitio, él desciende del vehículo y me entretengo observando a los transeúntes. Por la acera se acerca una anciana con paso lento; desde donde estoy puedo detallar sus labios moviéndose, pero camina sola. Está sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pasa junto a mí logro escuchar vagamente el sonido difuso de sus murmuraciones, se trata de una queja inaudible, elusiva, pero persistente. Todo el asunto dura pocos segundos, aunque la impresión es muy fuerte; se asemeja al inesperado fogonazo de un flash fotográfico. En ese momento descubro que habré de incluirla en la novela; no sé dónde, no sé cómo, pero intuyo que su figura susurrante se cruzará con uno de mis personajes. Esto no lo sabe ella; apenas logro discernirlo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella hace una pausa no muy lejos de donde permanezco sentado. La anciana ni siquiera me ve, ignora que escudriño sus movimientos, sus cavilaciones en voz alta. Es un personaje particular que ilumina el resto de mi mañana. Poco después, ya en mi oficina, me entretengo pensando en todas esas personas que cruzan frente a nosotros, que por una u otra razón captan nuestra mirada, nuestra atención. Los reconozco porque son seres que se escapan de lo normal, caminan con un paso distinto al del rebaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me descubro analizando los personajes que pueblan mi novela; están definidos por características que evidencian su línea de conducta. Por supuesto, me ayuda mucho que algunos de ellos estén basados en personas reales, gente que conocí hace mucho tiempo; pero también he aprendido sobre la marcha que no siempre debo ajustarme a la realidad, que puedo jugar todo lo que quiera con la ficción. Así, he podido agregar situaciones que nunca sucedieron, personas que jamás se conocieron entre sí, alterar la línea tiempo-espacio, incluso mezclar varios personajes en uno solo. Como creador, me asombré ante las infinitas posibilidades que tenía frente a mis dedos. Un mundo aparte, verosímil sí, pero muy particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo sucesivo me he encontrado en situaciones similares. La última vez fue en el gimnasio. Mientras esperaba mi turno para entrar a la clase de spinning, una chica llegó y tomó asiento frente a mi mesa. Se veía joven, muy maquillada, demasiado bien vestida para esa hora del día; debajo de todo esto, un inocultable sesgo de miseria delataba su pobre extracción social. Mi imaginación comenzó a elucubrar los detalles de su vida, la vida que yo quería que ella tuviese. Pronto saqué el pequeño cuaderno que siempre llevo conmigo y comencé a tomar anotaciones tan rápido como pude, sin preocuparme por la lógica de lo que escribía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Veo en ella a una muchacha pobre, de poca cultura. El cabello es rubio, largo, quizás un tanto desordenado en las puntas. Se nota que lo ha peinado, pero no parece importarle más de allí. Es delgada, muy delgada. Su rostro está maquillado en exceso, agregándole edad a sus facciones. Lleva zapatos de tacón alto, plateados. Cubre su torso con un strapless de intenso color rosa. Intuyo que utiliza colores para impresionar; todo en esta chica está configurado para impresionar. Los colores, el maquillaje, la postura desenfadada que disfraza su temor adolescente. La breve llamada telefónica que hace me permite discernir que espera a alguien; es probable que se trate de algún hombre del gimnasio&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces inventé el breve fragmento de su historia: “&lt;em&gt;Quizás está enamorada, o cree estarlo, de un chico que la ha seducido con palabras poco corrientes dentro de la marginalidad en la que vive. Ese chico puede transformarse en una oportunidad entre miles. Ella necesita gustarle, atraerlo como una araña a una mosca. Presumo que la muchacha desconoce las reglas del juego en el que se está atreviendo. Toda su historia, desde que era una niña, la ha traído a este momento; toda su historia la empuja a avanzar, a trascender la clase en que ha nacido. Ya ni siquiera se queja por sus circunstancias; hace mucho aprendió que eso no resuelve nada. Lo único que le interesa es sobreponerse a las demás, dar batalla, no permitir nunca que el agua suba más allá del cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una chica pobre. No ha estudiado lo suficiente, no tiene trabajo, no tiene dinero. Carece de ventajas naturales. Con lo único tangible que cuenta es con su cuerpo; ése lo puede palpar, limpiar, utilizar. El único bien que puede canjear y del cual obtener un beneficio es su propio cuerpo. También eso lo ha aprendido desde pequeña. Así, sin escrúpulos, sin vergüenza, sin remordimientos, avanza, lo exhibe; lo vende al mejor postor. Tal vez una de estas noches tenga suerte y encuentre uno de esos galanes que las telenovelas venden con cada capítulo. La ficción parece haberse inspirado en la realidad, o viceversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo en el aroma. No lleva perfume. Huele a jabón&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como esta muchacha, me he topado con otros personajes reales a quienes luego creo una historia paralela, ficticia, mía. La inspiración está allí, a mi alrededor, sólo es cuestión de estar atento, consciente; ahora, cuando ando en la calle, trato de agudizar mi vista lo mejor que puedo. Cabe la posibilidad de que mi próximo personaje particular esté esperando por mí. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7135750749551727840?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7135750749551727840/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7135750749551727840' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7135750749551727840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7135750749551727840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/06/los-personajes-particulares.html' title='Los personajes particulares.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7573359753393495037</id><published>2009-06-07T00:13:00.001-04:30</published><updated>2009-06-07T00:19:03.530-04:30</updated><title type='text'>La boda.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegué a la iglesia bien entrada la mañana, con un sol que amenazaba con quemar las sombras. Había poca gente allí reunida. Nada más entrar casi tropecé con una vieja amiga, un rostro pretérito que me alcanzaba con una sonrisa fresca y un abrazo sincero. Nos sentamos juntos, cerca del altar. Justo entonces, poco a poco, los demás invitados comenzaron a llegar; también el novio, por supuesto. Él se acerco después de haber saludado a otras personas y estrechó mi mano con seguridad, quizás feliz de estar en esta iglesia extranjera, en este pueblo extraño, rodeado de personas nada familiares; pero su sonrisa evidenciaba el regocijo, el tenue nerviosismo, la ambivalencia de la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella llegó con unos minutos de retraso. Era la novia: podía permitirse ese gesto femenino. El cortejo nupcial comenzó su recorrido y descubrí que su hermana lucía radiante, hermosa; tal vez un anticipo de la mujer que estaba a punto de seguir sus pasos. No quedé decepcionado. Yira comenzó su entrada del brazo de su padre. Mi querida amiga se notaba luminosa, expectante, posiblemente trémula debajo del traje de gasa color vainilla, sin velo; aunque confieso que se trataba de una imagen espectacular, única. Y de pronto, mientras ella daba sus primeros pasos hacia el altar, no la vi como era sino como la adolescente que yo había conocido veinte años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordé los escarceos iniciales, las conversaciones prolongadas, los debates ideológicos, el cariño sincero que comenzó a echar raíces dentro de nuestros corazones; Yira había sido una de esas amigas con las que se podía hablar de cualquier cosa, de un tema al otro, de todo. Desde el principio nos unió esa singular empatía que raras veces se consigue en abundancia. Con ella aprendí las sutilezas del lenguaje visual: muy pronto descubrí que no hace falta decir mucho si la mirada desentraña los silencios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces aquella delgada e inquieta muchachita que vi por primera vez, curiosa y llena de pasiones, se metamorfoseaba en esta mujer que con paso lento iba al encuentro de su marido. Pero a mitad de camino hubo una alteración, un pensamiento irreprimible, una ausencia latente en lo profundo de su corazón. El amago de lágrimas se precipitó por encima del maquillaje, se hizo una pausa y casi sentí la presión de sus dedos en el brazo paterno, buscando un apoyo inmediato para aquella sensación inesperada. Los segundos se sucedieron en lenta agonía hasta que la novia pareció hacer una íntima inspiración y dio el siguiente paso, luego el otro, hasta que la marcha continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yira alcanzó a Manolo antes de que la preocupación tomara asiento junto a los invitados; y la boda prosiguió su curso esperado, con la liturgia, la lectura de los evangelios, la comunión y las promesas compartidas por los novios. Todo eso sucedió antes de que finalmente explotaran las sonrisas, los abrazos y los estallidos consecutivos de las múltiples cámaras. Mi amiga celebraba un rito pospuesto, se animaba a cerrar otro círculo, abría un nuevo capítulo dentro de su historia. Y yo me sentía muy feliz por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El banquete de bodas fue programado en un pequeño restaurante. La celebración fue íntima, tibia, amena como sólo un matrimonio en un pueblo de provincias puede ser. La música nos paseó a lo largo de esa inolvidable tarde, con bailes y risas para marcar la ocasión; desde un conjunto de cuerdas para interpretar piezas clásicas hasta un set de merengue ochentoso que obligó a la novia a transformar su vestido, sobre la pista, para poder ejecutar los vaivenes de una época más rebelde y pachangosa. Y mientras bailábamos, ella se atrevió a sugerir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Me muero por saber cómo escribirás sobre esto en tu diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo más importante fue la alegría, el regocijo, el gozo suspendido que pudimos compartir unos con otros, y con la pareja nupcial. Fue una tarde memorable, maravillosa; y me sentí profundamente agradecido con ella por permitirme disfrutar de esta celebración especial, única, irrepetible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tocó despedirme de los novios hacia el final de la tarde. Ella protestó, como era de esperarse; su esposo, probablemente ya acostumbrado a nuestro peculiar lenguaje, se limitó a sonreír antes de opinar que debía atenerme a la negativa de su mujer; pero había alcanzado mi propio límite. Necesitaba regresar a mi espacio, a mis páginas, a mi diario. Ella sostuvo mi mirada un par de segundos, sopesando una idea, antes de decidir acompañarme hasta el estacionamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Cierra los ojos &amp;shy;―me dijo ya junto al carro. No pude evitar, una vez más, rememorar nuestros juegos adolescentes. Ambos reímos al mismo tiempo. Ella continuó―: ¿No confías en mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me animé a colaborar, aunque sólo cerré un ojo. Nuevas risas me empujaron a permanecer expectante en una inquieta oscuridad. Escuché el crujir de la gasa de su vestido, sentí su mano en mi hombro, pero no quise arruinar su sorpresa. Al cabo de varios segundos, Yira me invitó a abrir los ojos. Frente a mí sostenía el pequeño liguero de encaje y cinta azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Quiero que lo tengas tú. ¿Quién mejor para recibirlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tímida protesta se inició en mi garganta, pero su abrazo acalló cualquier duda remanente. La apreté entre mis brazos, disfrutando de ese aroma íntimo, la esencia de su ser, ese que va marcado por encima y debajo de su piel, armando en mi mente un mosaico de recuerdos y promesas inconclusas. Supe entonces que nuestra historia marcaba un nuevo comienzo, lejos de la pubertad, internándonos en la madurez exquisita de la vida adulta. Nos miramos fijamente antes de compartir una frase que se ha transformado en nuestro mantra particular:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Seguimos juntos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7573359753393495037?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7573359753393495037/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7573359753393495037' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7573359753393495037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7573359753393495037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/06/la-boda.html' title='La boda.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8939988518080540999</id><published>2009-05-01T13:03:00.001-04:30</published><updated>2009-05-01T13:14:22.182-04:30</updated><title type='text'>Paris, je t'aime. (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegamos al aeropuerto de Madrid con casi una hora de retraso. Traté de moverme lo más aprisa que pude entre los diferentes viajeros, intentando alcanzar la puerta donde haría mi conexión; pero fue un esfuerzo infructuoso. Ya había perdido demasiado tiempo y debía ingeniármelas para conseguir cupo en el siguiente vuelo hacia París. Por suerte, no me costó mucho localizar el mostrador de la línea aérea. Logré que me atendiera un chico amable y atento, pero me indicó una y otra vez que el vuelo que seguía estaba completamente lleno. Me pidió algunos minutos para ver qué podía hacer. Prometí regresar. Mi aventura europea no comenzaba con buen pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calmé un poco mi frustración al poder tropezar con uno de los mínimos espacios donde se podía fumar dentro del aeropuerto. Quedaba en un pasillo ligeramente alejado de la multitud que iba de un lado al otro. Saqué el paquete, encendí un cigarrillo e intenté desconectarme por algunos minutos. Reconocí junto a mí a una chica que venía en el mismo avión desde Caracas. Intercambiamos una sonrisa de reconocimiento y ella se presentó. Su nombre era Paola, en camino hacia Milán. Luis Guillermo, le dije, con rumbo a París. Y de nuevo sonreímos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber fumado, deambulamos con calma a través de la enorme terminal aérea. Barajas me impresionó por sus dimensiones, pulcritud y complejidad. Paola me acompañó de nuevo hasta el mostrador de antes y me observó expandir los labios cuando el muchacho confirmó mi puesto en el próximo vuelo. Una vez más me explicó la dirección hacia la puerta de embarque y la hora precisa en que debía estar allí. Luego nos informó a Paola y a mí que la aerolínea pedía disculpas por esta alteración de itinerario y se ofrecía a pagar el desayuno para todo el pasaje en una cafetería cercana. Yo no partiría antes de tres horas y ella debía esperar hasta el mediodía, así que aceptamos con gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo el nombre del establecimiento, pero sí que estaba bastante repleto de rostros familiares de la travesía desde Caracas. Sin pensarlo mucho gravitamos hacia un grupo cercano y nos sentamos luego de sonreír y comprobar esa ligera familiaridad que ofrece estar embarcados en una misma situación impredecible. Después de ordenar el café y un desayuno frugal, pude comprobar que los allí reunidos formábamos un grupo heterogéneo y multicultural. Se suponía que íbamos juntos hasta Madrid, pero luego cada quien tomaba un destino particular, con sus historias personales, sus expectativas, sus propios proyectos. No pude evitar pensar que todo aquello me recordaba mucho una de esas tramas literarias donde reúnen a un grupo de viajeros durante un corto período de tiempo y así mezclar las diferentes tonalidades y dramas particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy disperso, lo confieso; y por algunos minutos me hubiese gustado permanecer allí, escuchar los relatos ajenos, las aventuras inesperadas que aquel retraso representaba para cada uno: la esposa con dos hijos que regresaba a Florencia; el comerciante que esperaba molesto poder llegar hasta Atenas; la anciana que visitaría a sus nietos en Tel Aviv; la actriz que esperaba confirmar una propuesta en Londres, y así sucesivamente. En mi mente decidí bautizar al grupo como la Mesa Internacional, y me causó una anticipada nostalgia tener que levantarme y repartir despedidas. Es curioso cómo nos conectamos de inmediato cuando nos enfrentamos a una situación que escapa a nuestro control. De cualquier forma, mi vuelo hacia París era el primero, así que me tocó inaugurar la separación. Un coro de buenos deseos recorrió la Mesa Internacional antes de separarnos.&lt;br /&gt; Llegué a Orly en un parpadeo y casi no tuve tiempo de asimilar el cambio de horario ni el cansancio acumulado. París me recibía con un día nublado y ventoso, aunque eso poco importó al constatar que finalmente estaba en la ciudad que más me atraía del mundo; la ciudad de los cafés nocturnos y las maravillas arquitectónicas, de los artistas y escritores de una generación brillante; la ciudad de Anaïs Nin y Henry Miller, de Jean Cocteau, Hemingway y Gertrude Stein, de Picasso, Giacometti y Modigliani, de Brancusi, Matisse y André Breton. ¡Al fin! Mi regocijo explotaba más allá de mi contención. Me entregué a ese íntimo placer mientras el taxi me conducía a través de las diferentes avenidas y edificios antiguos. Fue un momento placentero, muy placentero. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8939988518080540999?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8939988518080540999/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8939988518080540999' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8939988518080540999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8939988518080540999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/05/paris-je-taime-i.html' title='Paris, je t&apos;aime. (I)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8934293670828070521</id><published>2009-04-28T20:36:00.002-04:30</published><updated>2009-04-28T20:39:11.305-04:30</updated><title type='text'>Travesía literaria.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Semana de la Nueva Narrativa Urbana terminó dejándome con la sensación agridulce de observar a través de un caleidoscopio; allí se mezclan rostros, emociones, risas, celebraciones, lecturas y múltiples significados. La posibilidad de interactuar con otros autores me llenó de regocijo, orgullo y apremio por escribir más y mejor. Es necesario. No hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tocó llegar al domingo con la vaga sensación de estar regresando de un prolongado y memorable viaje; con fotos incluidas, por supuesto. En esa travesía literaria pude conocer a personajes excepcionales, mentes brillantes y atormentadas por esa inexcusable necesidad de llenar página tras página. Son mis pares, mis compañeros de batalla, ese reflejo borroso en que me transformo cada día sin darme cuenta de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El evento ofreció la oportunidad, a través de sus cinco sesiones, de poder conocernos, aprender unos de otros, evaluar posibilidades, sorprendernos ante los textos, fantasear con prosas ajenas, cerrar lazos que prometen futuros encuentros. También hubo tragos, risas, discusiones, debates, aclaratorias, nuevas risas, nuevos tragos, promesas, recuerdos y esa tibia sensación de pertenencia que nos agrupaba y contenía a un mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido una experiencia memorable dentro de su dinámica particular. Superó mis expectativas. El contacto directo con el público y sus diferentes apreciaciones fue algo que me enriqueció bastante, me enseñó mucho; supongo que mis compañeros de lectura deben haber experimentado una sensación similar. Y lo más sabroso fue que pudimos reír a través de las jornadas, gozando de cada momento efímero y compartiendo al máximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regreso con las manos llenas; repletas de sonrisas, historias, conversaciones. ¿Qué más puedo pedir?  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8934293670828070521?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8934293670828070521/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8934293670828070521' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8934293670828070521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8934293670828070521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/04/travesia-literaria.html' title='Travesía literaria.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8320784262972476447</id><published>2009-04-05T15:25:00.001-04:30</published><updated>2009-04-05T15:31:03.632-04:30</updated><title type='text'>El último invitado.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nuestra reunión ha terminado. Simonote y su esposa parten, pero Ludovic –como es habitual- quiere más. “Otro trago antes de partir”, pide. Yo accedo. De alguna forma especial intuyo que me estoy adentrando en terreno peligroso; poco importa ya. Es como si las cartas estuviesen echadas y la partida careciese de vuelta atrás. Ludovic se toma un trago y habla bastante; luego se toma otro. En determinado momento pregunta sobre mis escritos y le dejo saber acerca de los cuentos eróticos. Quizás sea el efecto del alcohol en mis venas, tal vez se trate de la mirada incisiva de mi invitado, o su profundo tono de voz; lo cierto es que terminamos en mi habitación, buscando páginas impresas, leyendo historias sobre el sexo entre dos hombres. Es probable que escuche las campanas de alarma encenderse en mi cerebro, aunque lo más seguro es que deseche la voz de la razón. Antes ha sido así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ludovic lee mis cuentos con avidez, es un lector voraz. Le lectura que realiza agasaja mis sentidos, estimula mi ego, enciende mis deseos; pero no lo digo. Él se levanta, se acerca, se acerca mucho a mí. Mi respiración se acelera un poco, sólo un poco; creo que mi invitado lo presiente; creo que intuye muy bien mis ganas, mi ansiedad mal disfrazada. No retrocedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Esto es muy bueno –dice-. Quiero leer más.&lt;br /&gt;―¿Te gusta?&lt;br /&gt;―Sí. Tu descripción es muy buena.&lt;br /&gt;Sin agregar nada entorno los párpados y me aventuro a jugar.&lt;br /&gt;―¿Qué? –ríe él. Sigue estando muy cerca.&lt;br /&gt;―¿Qué tan buena es mi descripción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ludovic ensancha su sonrisa intoxicada y responde con una mirada prolongada. Es como si nos hubiésemos adentrado en un territorio donde no existieran las palabras. La esencia del momento se torna agobiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―&lt;em&gt;Muy&lt;/em&gt; buena –responde al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo que haya otra pausa porque disfruto con la electricidad que nos une y repele a un mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¿Qué &lt;em&gt;tan&lt;/em&gt; buena? –insisto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él contesta con una nueva sonrisa antes de tocarse entre las piernas. Entonces dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Tus cuentos me excitaron. ¿Es eso lo que quieres saber?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la vista con lentitud, siguiendo la línea de su brazo hasta llegar a los dedos que aprisionan la entrepierna. Mi respiración se acelera un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Me estás jodiendo, ¿verdad? ¿Por qué será que no te creo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ludovic sostiene mi mirada con descaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Si no me crees, tócame. ¿Para qué voy a mentirte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ínfimo titubeo antes de extender mi mano hacia su pantalón. Mis dedos exploran con cuidado hasta descubrir el bulto duro que forma su erección. Sólo entonces creo percibir el accionar metálico de la trampa al cerrarse. Con una deliciosa lentitud recorro la extensión de su carne prensada. Si acaso, él se permite otra de sus diabólicas sonrisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―¿Ves que no te miento? –dice. Yo no contesto. Estoy más allá de cualquier verbo. Ahora soy sangre, pulsión sexual, deseo. Y él lo sabe. No sé cuánto tiempo pasa hasta que me acerco más a su cuerpo y paso mi brazo en torno a su cuello. Ludovic permanece inmóvil, neutro, aunque no detecto rechazo en su gesto de complacencia. Entonces, en un gesto automático, mi boca busca la suya. Un movimiento sutil de su cabeza aleja los labios entreabiertos. En mis ojos se forma una pregunta silente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Sólo beso a mi esposa –contesta. Yo entiendo. Aún así, el pequeño anticlímax no desacelera el movimiento de mis dedos sobre su sexo. Una vez aclarada la situación, revelado el juego, él se relaja lo suficiente como para permitirse hundir una de sus manos entre mis glúteos. El gesto imperativo me une más a él. Su cuello queda tan cerca que no puedo evitar la expresión de mi deseo a través de suaves mordiscos y besos salpicados con lascivia. La cadencia de los dedos entre mis nalgas se multiplica, gana velocidad. Me convierto en una masa anhelante y vulnerable. Ambos sabemos que ya puede hacer conmigo lo que le plazca. Me transformo en la marioneta de sus antojos, y él no pierde tiempo en mover los hilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Quítate el pantalón –pide mientras deshace mi abrazo y me empuja contra el escritorio. Las viejas páginas con mis narraciones ficticias amenazan con cobrar vida bajo mis manos; las suyas, siempre diestras, dejan mis caderas al descubierto sin pérdida de tiempo. Mi cuerpo yace sobre el escritorio, las piernas abiertas, boca abajo; pero Ludovic prolonga la agonía. Tiene dedos largos que dibujan con fidelidad la curvatura de mis nalgas, explora bien entre ellas, lubrica con precisión. Sólo en ese momento se permite ajustar posiciones, ya seguro de que será recibido con gusto. Penetra con fuerza, hasta el fondo, y hace caso omiso al quejido que se diluye en mi garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ludovic no habla, no dice nada; sabe que es innecesario. Deja que las rítmicas embestidas de su sexo verbalicen su hambre. El contacto de la piel desnuda entre mis muslos me excita aún más. La carne suave y tibia acrecienta el deseo más allá de lo confesable. Mis piernas pronto se encalambran con un lamento placentero. Él no lo percibe, o no dice nada al respecto. Las manos invitadas se aferran a las caderas, luego a la cintura; después el ajeno reposa sobre la espalda acongojada. Ha sido un viaje fugaz hacia el abismo de los sentidos. Aún sobre mí, dentro de mí, compartimos una última trasgresión: ladea mi rostro con delicadeza y deja el roce de un beso sobre mis labios. Entonces compartimos una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Superada la euforia, vaciada la esencia masculina, me observa con atención antes de decir:&lt;br /&gt;―No irás a escribir sobre esto, ¿verdad?&lt;br /&gt;―No.&lt;br /&gt;―¿Lo prometes?&lt;br /&gt;―Lo prometo.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8320784262972476447?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8320784262972476447/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8320784262972476447' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8320784262972476447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8320784262972476447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/04/el-ultimo-invitado.html' title='El último invitado.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7795284461340049585</id><published>2009-03-29T12:58:00.001-04:30</published><updated>2009-03-29T13:01:09.153-04:30</updated><title type='text'>Los personajes secundarios.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Julio César me sonríe desde el otro lado de la habitación. Yo imito su gesto y me acerco entre la animada concurrencia. Nos une un rápido abrazo, nuevas sonrisas y el flujo de palabras atropelladas cuando ambos intentamos iniciar el diálogo al unísono. Es asombroso descubrir que ha cambiado muy poco; me pregunto si él me encuentra igual. Reconozco la mirada afable, limpia; así como el tono de voz ligeramente nasal, apresurado. Han pasado casi veinte años desde nuestro último encuentro; mucho tiempo durante el cual, estoy seguro, es bastante lo que ha sucedido en nuestras respectivas vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Julio César habla y me cuenta sobre su esposa y sus dos hijas, no puedo evitar rememorar la última oportunidad en que nos vimos. El recuerdo me golpea con una precisión certera. Fue en el cumpleaños de nuestra amiga Norma; sólo que ese evento permanece indeleble por otras circunstancias. Fue allí que conocí a Roberto y donde se inició una relación amorosa poco convencional. Me avergüenza discernir que la presencia de Julio César ha quedado desdibujada por la intensidad de mi primera historia de amor. Pero él no lo sabe, no lo adivina más allá de la sonrisa que permanece en mis labios y la disimulada atención que parezco prestar a sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, mientras él me deja saber sobre sus andanzas laborales, no puedo evitar preguntarme qué podría pensar mi viejo amigo si supiera que en la última vez que nos vimos quedó abandonada mi inocencia adolescente. Julio César también conoció a Roberto, ¿qué impresión puede haberle causado? ¿Acaso lo recuerda siquiera? La fiesta de cumpleaños de Norma permanece como la génesis de mi historia, el primer capítulo de mi trama particular; pero como todo relato, aparte de los personajes principales, también existen los secundarios. Ellos confieren un peso adicional a la ficción que se narra, llenan algunas páginas, ofrecen un contrapeso necesario para sostener a los protagonistas. Así, entonces, Julio César representa una de esas sombras difusas que se desplazan entre las páginas iniciales. Durante un segundo me asalta la interrogante de si sería posible que mi amigo sospechara el papel que le he adjudicado dentro de mi narración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio César, sin proponérselo, me hace pensar en los otros personajes secundarios que me circundan. Son esas personas a las que prestamos poca atención, que apenas se sienten a nuestro alrededor, seres cuyas palabras rara vez escuchamos; pero están allí, y sus historias –de una u otra forma- también son importantes. Es lógico pensarse como el protagonista de nuestra propio relato existencial pero, ¿qué seríamos sin esas voces que discurren junto a nuestras frases? Algunas veces, sin percatarnos, una simple palabra dicha por alguien a nuestro lado cambia por completo la línea del pensamiento que llevamos; o es esa mirada fija a través de una multitud que nos alerta sobre algo indefinido; también el roce de una piel desconocida que logra retrotraernos hacia una experiencia casi olvidada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo general se trata de detalles nimios, casi imperceptibles, pero que ayudan a consolidar nuestros pasos sin que nos demos cuenta de ello. ¿Acaso ese perfume que percibimos inesperadamente no nos recuerda a otra persona? ¿La forma de caminar de alguien evoca los pasos de un viejo amor? ¿Una comida trae reminiscencias de una época diferente? La mujer que lleva ese perfume y el hombre que camina delante de nosotros y los comensales que comparten su hora de almuerzo en la mesa contigua, bien podrían transformarse en personajes secundarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora veo a Julio César, frente a mí, con ojos diferentes. Y en la misma tónica, divago: ¿cómo quedaría mi historia contada desde su perspectiva? ¿De qué manera describiría –lo recuerdo bien- mi risa nerviosa y las miradas subrepticias que cruzábamos Roberto y yo durante esa primera noche? ¿Ofrecería él una versión totalmente opuesta? Por un momento me provoca interrumpirlo y preguntar si recuerda aquella noche, a Roberto, el tibio acercamiento que se propició delante de todos; pero desisto pronto. Es probable que se asombre y me crea desequilibrado. De todas formas, poco importa ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de lo esperado otra persona se acerca a saludar. El tema de la conversación se bifurca, se diluye; luego, en el transcurso de la fiesta, Julio César y yo intercambiamos promesas de volver a vernos, números telefónicos, fechas propicias para salir y tomarnos algo. Intuyo que muy en el fondo, los dos sabemos que es poco probable que semejante reencuentro se efectúe: nuestros caminos se han separado demasiado; pero ninguno lo menciona. Ya en la madrugada, conforme abandono la fiesta, me detengo un momento en los escalones de la entrada y observo a los pocos invitados que quedan; me pregunto si alguno de ellos ha reparado en mi charla con Julio César, si este a aquél prestó atención a nuestro diálogo; o si, por el contrario, dejo atrás a otro personaje secundario que pudiera adivinar mis pensamientos y descifrar lo que he aprendido hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giro y avanzo con una sonrisa. Ya habrá otras reuniones y otros personajes y otras historias. Lo importante es que la trama continúa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7795284461340049585?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7795284461340049585/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7795284461340049585' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7795284461340049585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7795284461340049585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/03/los-personajes-secundarios.html' title='Los personajes secundarios.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-2313804827597675803</id><published>2009-03-15T16:02:00.004-04:30</published><updated>2009-03-15T16:09:09.672-04:30</updated><title type='text'>IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Semana de la Nueva Narrativa Urbana nació con la idea, según lo declarara  Héctor Torres en una entrevista, de “ofrecer un espacio para la promoción de esas voces narrativas que estaban en formación, a fin de que compartieran sus textos con el público, acompañados de un presentador (un autor más experimentado) que comentara los textos leídos”. La concepción original provino de Ana Teresa Torres y contó con el auspicio del Club Pen de Venezuela y la Fundación Cultural Chacao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa primera edición introdujo la participación de Adriana Villanueva, Carlos Villarino, Enza García Arreaza, Fedosy Santaella, Iria Puyosa, Javier Miranda-Luque, Jesús Nieves Montero, Jorge Gómez Jiménez, Krina Ber, María Ángeles Octavio, Pedro Enrique Rodríguez, Roberto Martínez Bachrich, Rodrigo Blanco Calderón y Salvador Fleján. La dinámica de la jornada fue bastante sencilla: introducir a tres autores por noche para que presentaran sus textos y fuesen comentados por un escritor ya reconocido. El resultado fue tan positivo que se organizaron posteriores ediciones del mismo evento, con nuevos y diferentes narradores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La II Semana de la Nueva Narrativa Urbana contó con la selección de Álvaro Pérez Capiello, Víctor Vegas, Gisela Kozak, Ricardo Waale, José Tomás Angola, Carlos Ávila, Mario Morenza, Marianne Díaz Hernández, Eduardo Cobos, Carolina Rodríguez, Rafael Victorino Muñoz, Miguel Hidalgo, Arnoldo Rosas, Leopoldo Tablante y Ana García Julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La III edición presentó a Luis Alejandro Ordóñez, Dayana Fraile, Gabriel Torrelles, Rafael Ortega, José Urriola, Jorge De Abreu, Jorge Gustavo Portella, Ricardo Román Marcano, Olga Colmenares, Carlos Russo, Luis Enrique Belmonte, Keyla Vall de la Ville, Gabriel Payares Farías, Javier Domínguez y Rafael Osío Cabrices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana está en proceso de producción, pero ya los escritores que participarán han sido seleccionados; me complace muchísimo haber quedado entre los integrantes de tan distinguido y prometedor grupo. Junto a mí, también leerán sus textos Lucas García París, Carlos Díaz Morillo, Rodrigo Lares, Leo Felipe Campos, Alejandro Sebastiani, Gloria Dolande, Manuel Llorens, Nestor Luis Bermúdez, Mariana Libertad Suárez, Hensli Rahn, Kaury Ramos, Vicente Ulive-Schnell, Martha Durán y Ronald Delgado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una ocasión propicia y excelente para discutir acerca del lazo que nos une: la literatura en sus diferentes formas. Así, pues, que hago una invitación cordial a todos aquellos que deseen acercarse hasta el Centro Cultural Chacao, en la semana del 20 al 24 de abril del año en curso; allí estaremos todos, leyendo, dialogando e interactuando. La entrada será libre y contará con un acto de clausura después de que mis tres últimos compañeros hayan realizado sus presentaciones el día viernes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, mi lectura está pautada para el miércoles 22 de abril, a las 7 pm. Cuento con ustedes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-2313804827597675803?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/2313804827597675803/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=2313804827597675803' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2313804827597675803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2313804827597675803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/03/iv-semana-de-la-nueva-narrativa-urbana.html' title='IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8700025403085963349</id><published>2009-01-28T13:41:00.002-04:30</published><updated>2009-01-28T13:44:05.931-04:30</updated><title type='text'>Alejandro Oliveros, on line.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mis diarios manuscritos tuvieron muchas influencias desde un principio. Es probable que la inspiración original viniera de la lectura de uno de los volúmenes de Anaïs Nin; y la posibilidad de haber visto la película &lt;em&gt;Henry &amp;amp; June&lt;/em&gt;, a temprana edad, solidificó mi interés íntimo y literario. A partir de allí me resulto incómodo no poder plasmar mis pensamientos y reflexiones en cualquier cuaderno que tuviese a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años, este secreto placer se sobredimensionó hasta alcanzar múltiples esferas de mi vida social. Como si se tratara de una novela no nacida, me dediqué a tomar notas de todo cuanto acontecía a mi alrededor, intentando hallar algunas respuestas huidizas a mis tempranas interrogantes. Así pude ensamblar vastas epopeyas románticas, políticas y culturales; buscando significados ocultos, investigando conceptos nuevos y ensayando el inicial amor por la palabra escrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la marcha pude poner mis manos en otros diarios ajenos y aprender de los ejercicios que realizaban otros intelectuales: mi colección de Anaïs Nin se fue ensanchando con lentitud; entré en contacto con la obra de Jaime Gil de Biedma, su poesía, los diferentes viajes; también Virginia Woolf y su &lt;em&gt;Diario de una escritora&lt;/em&gt;; conocí la irreverente genialidad de Salvador Dalí a través del &lt;em&gt;Diario de un genio&lt;/em&gt;; y así, página a página, fui ampliando mis fronteras dentro del diario íntimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considero que el clímax definitorio ocurrió hace un par de años. Quedé seleccionado para participar en un taller literario donde se pretendía discutir acerca del diario íntimo como género literario. Allí me encontré por vez primera con el poeta Alejandro Oliveros –quien moderaba el taller- y el vasto conocimiento que este hombre tiene sobre literatura y cultura antigua.  Fue, mi memoria lo reconoce así, un encuentro que definiría a partir de allí mi trabajo manuscrito dentro y fuera del diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oliveros se permitió compartir con nosotros múltiples detalles históricos sobre el inicio de este subgénero literario, sus antecedentes, sus precursores, las figuras legendarias que habían descollado en su realización: Amiel, Rousseau, Julien Green, Ernst Jünger, Samuel Pepys, Virginia Woolf, John Cheever, Kafka, André Gide, Maurice de Guérin, Cesare Pavese, Benjamin Constant, Marie Bashkirtseff y muchos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no sólo se limitaba a los autores, también incluía refrescantes perlas de sabiduría en cada sesión. Pudimos enterarnos así sobre el pintor griego Apeles; el primer diario importante en la cultura occidental se produjo antes del Romanticismo; la primera obra autobiográfica fueron las &lt;em&gt;Confesiones&lt;/em&gt; de san Agustín; los escritores norteamericanos son objetivos, mientras que los europeos tienden a ser subjetivos; el diario de Amiel es el más voluminoso; Rousseau fue el primero en “dialogar” con la naturaleza; etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por esa experiencia que la reciente noticia sobre la publicación virtual del último diario de Oliveros me llenó de gran regocijo. Se trata del manuscrito que actualmente está escribiendo, publicado en la blogósfera de forma casi inmediata, lo que nos permite acceder a sus reflexiones literarias y personales con una inmediatez propia de los tiempos que vivimos. Ya tiene tres entradas respectivas al mes de enero y promete regalarnos mucha información interesante con las siguientes entregas. Por mi parte, las espero con entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias, Alejandro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://prodavinci.com/blog/tag/alejandro-oliveros/"&gt;http://prodavinci.com/blog/tag/alejandro-oliveros/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8700025403085963349?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8700025403085963349/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8700025403085963349' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8700025403085963349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8700025403085963349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/01/alejandro-oliveros-on-line.html' title='Alejandro Oliveros, on line.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-6154382018855075682</id><published>2009-01-23T22:17:00.001-04:30</published><updated>2009-01-23T22:24:23.677-04:30</updated><title type='text'>Días literarios (or literary days, SD)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si hay algo que disfruto, con intensidad, son los días literarios. Representan una bocanada de aire fresco donde puedo llenarme de conocimiento, historia y una placentera charla entre amigos escritores. Siempre existe la posibilidad de sorprenderse con un nuevo hallazgo, un autor diferente, alguna narración que pueda arrojar luces sobre la marcha que llevamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de un correo electrónico me entero que mi grupo del taller literario de Monte Ávila quiere organizar un encuentro para la próxima semana. No puedo evitar una sonrisa de satisfacción. Los amigos que allí hice permanecen hasta hoy entre mis recuerdos memorables. Son escritores muy comprometidos con sus respectivos trabajos y me agrada el hecho de que con cada reunión se ofrezcan puntos de vista serios y asimilables. Entre ellos y con ellos, en cada oportunidad que encontramos para reunirnos, surge esa magia de las palabras que tanto me estimula y me deja al rojo vivo, inspirándome para acometer nuevas páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poco más cerca, tuve la oportunidad de establecer varias conversaciones telefónicas con mis nuevas amigas narradoras. Mercedes, Miriam y Aurora me ofrecen un oasis de comprensión y análisis que no se consigue fácilmente. Con ellas también puedo hablar durante horas, sobre todo de nuestras lecturas, los avances literarios que hacemos, las incógnitas, las dudas; es, más que todo, una amalgama de sugerencias y empatías escritas. Mediante esta amistad que ha surgido entre nosotros siento que he crecido mucho más como escritor, como artífice de páginas aún no creadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Sergio. Mi buen amigo Sergio. Una voz austral que aparece de vez en cuando y con la cual adoro conectarme en términos literarios. Anoche pudimos discutir sobre las obras de Borges, de Pedro Lemebel, de Marguerite Duras, de Cortázar, de Puig y Perlongher, y también Cocteau, Gide y Proust. Son intercambios que me dejan siempre con un agradable sabor en la boca. Se despidió recomendándome dos cuentos de Borges: &lt;em&gt;Emma Zunz&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El hacedor&lt;/em&gt;. Tengo que buscarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis días literarios prometen mucho. Me abren un horizonte de posibilidades. Es entonces cuando recuerdo el placer que obtengo de la palabra escrita, esa maravillosa fantasía de construir mundos, crear personajes, inventar historias. Pienso, muy agradecido, que Virginia Woolf pudo haber tenido &lt;em&gt;Un cuarto propio&lt;/em&gt;, pero yo me siento más que satisfecho de poder acceder a mi propio mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-6154382018855075682?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/6154382018855075682/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=6154382018855075682' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6154382018855075682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6154382018855075682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/01/das-literarios-or-literary-days-sd.html' title='Días literarios (or literary days, SD)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-6884502508272403001</id><published>2009-01-08T10:39:00.001-04:30</published><updated>2009-01-08T10:41:38.458-04:30</updated><title type='text'>Días extraños.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las mañanas de enero se presentan nubladas, preservando el frío de las noches anteriores. Son días extraños, inciertos. Nos ha tocado vivir tiempos irregulares. La economía a nivel mundial se tambalea y hay quien dice que los sistemas financieros, como los conocemos, han fracasado, que un nuevo orden debe imponerse después de esta debacle. El próximo presidente del país que se considera el más poderoso del planeta está por asumir su mandato, y resulta que será un presidente negro en una nación conocida por su historia de esclavitud. Un nuevo conflicto se intensifica en el Medio Oriente porque Israel decidió bombardear la Franja de Gaza, en un intento por detener a los grupos musulmanes que atentan contra su territorio. Y lejos de allí, en un pequeño país latinoamericano que nada tiene que ver con la guerra religiosa, un mandatario megalómano decide expulsar al embajador israelí porque desea solidarizarse con los palestinos. Hasta el momento en que escribo estas líneas, descubro que somos el único gobierno que ha tomado semejante decisión. Ni siquiera Egipto o Jordania, vecinos del conflicto, se parcializan amparándose en sus diferencias ideológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya lo dije: son tiempos irregulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que resultaría lógico preguntarse a qué nos enfrentamos, qué nos aguarda cada mañana después de abrir los ojos, qué se esconde detrás de las esquinas del porvenir. La incertidumbre es generalizada. Es como un amplio corredor lleno de velos que debemos ir discurriendo según avanzamos. Pero me confieso optimista; a pesar de todo, quiero ser optimista. Quiero ver el vaso medio lleno. Al final, todo se reduce a las escogencias que cada uno hace. Así, Chávez decide expulsar al embajador de un país con el que no tenemos ningún problema. Yo prefiero concentrarme en todo lo positivo que me rodea. Porque hoy el cielo amaneció de un inusual color azul, intenso, vivificante, un total derroche de tonos matutinos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-6884502508272403001?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/6884502508272403001/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=6884502508272403001' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6884502508272403001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6884502508272403001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2009/01/das-extraos.html' title='Días extraños.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-1227396732092498481</id><published>2008-12-31T12:18:00.001-04:30</published><updated>2008-12-31T12:19:50.941-04:30</updated><title type='text'>La última página.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Es como llegar a la última página de un buen libro. Durante este año hubo personajes memorables, situaciones inolvidables y la sensación de haber experimentado parte de un relato llena de detalles interesantes. Hubo tensión, lágrimas, suspenso, risas, amor, despedidas, reencuentros y fantasías. Todo aquello que hace grande a una historia; y ésta es especial, es mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy acaricio esta última página con una sonrisa. La lectura ha sido muy gratificante. Me apresto a concluir con la satisfacción de saber que ya no soy el mismo que leyó las primeras líneas. Mucho ha cambiado. Mucho se ha transformado. Mucho he aprendido. Mucho es lo que, definitivamente, queda atrás; y mucho es lo que espera por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya cerca de concluir quiero agradecer por la buena literatura, las fronteras expandidas, los nuevos amigos, las páginas escritas, los proyectos iniciados, las lecturas realizadas, el aprendizaje interior; me siento feliz y esperanzado: no podría pedir más. Y espero que sus respectivos libros hayan sido tan vivificantes como el mío propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz Año Nuevo! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-1227396732092498481?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/1227396732092498481/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=1227396732092498481' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1227396732092498481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1227396732092498481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/12/la-ltima-pgina.html' title='La última página.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-6027219080371386618</id><published>2008-11-06T22:08:00.002-04:30</published><updated>2008-11-06T22:14:39.800-04:30</updated><title type='text'>Después, ¿qué?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la novela &lt;em&gt;El filo de la navaja&lt;/em&gt;, de W. Somerset Maugham, uno de los personajes principales tiene una intervención muy significativa. Dentro del diálogo que comparte con otro personaje, él expone lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Si un amor no es pasión, no es amor, sino otra cosa; y la pasión no prospera siendo satisfecha, sino estorbada&lt;/em&gt; […] &lt;em&gt;porque la pasión no piensa en las consecuencias. Dice Pascal que el corazón tiene razones que la razón no toma en cuenta. Si quiso decir lo que yo supongo, opinaba que cuando la pasión se apodera del corazón, inventa razones que no solamente parecen plausibles, sino convincentes, para demostrar que vale la pena perder el mundo por salvar un amor. Y nos convence de que vale la pena sacrificar el honor y de que no es precio caro el sentir oprobio y vergüenza. La pasión es destructora. Destrozó a Marco Antonio y Cleopatra, a Tristán e Isolda, a Parnell y a Kitty O’Shea. Y cuando no destroza, muere ella. Y entonces quizá se encuentre uno enfrentado con el desolador descubrimiento de haber malgastado los mejores años de su vida, de que se ha deshonrado uno con su conducta, soportado los terribles dolores de los celos, tragado las más amargas mortificaciones, que ha gastado toda su ternura, y vaciado todo el precioso contenido de la propia alma sobre una pobre ramera, un necio o un fantoche al cual buscamos vestir con nuestros ensueños y que no valía lo que una pastilla de goma de masticar&lt;/em&gt;.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que existen momentos en que las aflicciones del alma coinciden con la buena literatura. Allí, algunas veces, tropezamos con diáfanos espejos donde podemos contemplar con claridad aquello que nos atormenta. En mi caso, recientemente, tuvo el devastador efecto de una necesaria bofetada. Entonces uno se permite esa extraña sonrisa de comprensión, de lucidez, tal vez de secreta vergüenza. Pero una vez que el velo ha caído, ya no hay vuelta atrás. No hay retorno desde el conocimiento. Habrá, por supuesto, quien deseé regresar a la anestesia de la ignorancia; pero siempre estará presente esa pequeña llama que iluminará el resto de nuestras decisiones. Será como un murmullo, un agrio susurro que danza en las comisuras de la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo entonces sobreviene la pregunta: ¿y ahora? ¿Cómo se avanza después de experimentar semejante descubrimiento? ¿De qué forma recomponemos un maltrecho corazón? Porque la ira estará presente; también la impotencia de querer hacer algo sin saber con exactitud qué. Las recriminaciones vendrán, acompañadas por el dolor del sacrificio impune. Pero es cierto que todo esto forma parte del aprendizaje de cada quien. Resta, quizás, ponerse en marcha de nuevo. Levantarse, sacudirse el polvo, y avanzar. Agradecer por estas experiencias que nos enseñan una mejor perspectiva y, en el mejor de los casos, dejan algunos gramos de prudente madurez sentimental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso no es rápido, pero se acostumbra uno a colocar un pie delante del otro. A levantarse en las mañanas con gesto mecánico. A comer porque el cuerpo lo necesita. Arrastrarse desde el hueco oscuro porque la luz del sol calentará nuestras gélidas extremidades. Con el paso del tiempo, antes de lo que se espera, las sonrisas llegarán. Y a través de ellas, nuestra fe renacerá; y podremos intentar creer de nuevo en las fuertes palpitaciones que nos recuerdan el maravilloso obsequio de estar vivos, de sentir, de experimentar ese regocijo con que nos salpica el amor. Es un punto de vista bastante idílico, si se quiere, pero no por ello menos cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se los aseguro, con la mejor de mis sonrisas. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-6027219080371386618?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/6027219080371386618/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=6027219080371386618' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6027219080371386618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6027219080371386618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/11/despus-qu.html' title='Después, ¿qué?'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-6365214022837710759</id><published>2008-10-17T21:27:00.001-04:30</published><updated>2008-10-17T21:30:06.675-04:30</updated><title type='text'>El sueño de un cronopio.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Marianne Díaz Hernández es una de esas figuras femeninas con quien da gusto hablar. Uno se sumerge de inmediato en la discusión cultural y salta, como un pez, de un tema a otro. Su verbo es rápido y su mente ágil. Es una mujer con un tono de voz muy interesante. Marianne formó parte del grupo narrativo que precedió al mío en los talleres de creación literaria auspiciados por la editorial Monte Ávila y quedó seleccionada para merecer el V Premio Para Autores Inéditos –de la misma editorial- en Mención Narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su libro, &lt;em&gt;Cuentos en el espejo&lt;/em&gt;, ofrece un caleidoscópico universo femenino que da gusto explorar. Adoro su prosa, más allá de nuestra amistad literaria; aunque tengo pendiente todavía hacer una reseña apropiada acerca de su publicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de nuestras animadas charlas telefónicas, Marianne me confesó su sueño de poder montar una editorial; lo hablamos como un tema circunstancial. Ella me contó acerca de su placer y yo le revelé mi pasión por poder trabajar en una librería; ambos reímos por nuestro inexcusable amor por la buena literatura. El asunto quedó así, como un grano más en la playa de nuestras discusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor sorpresa vendría algunos meses después, cuando me hizo llegar la información de que se lanzaba al ruedo. El nacimiento de la editorial Cronopios era un hecho concreto. Una enorme sonrisa curvó mis labios al comprobar que un sueño ajeno era alcanzado y celebré mucho su lanzamiento. Me pareció que era una propuesta muy interesante en nuestro país y que toda empresa que contribuya a ampliar la oferta literaria es bien recibida. Por ahora, no obstante, se entretiene en la selección del material que conformará la primera edición. Estoy por completo seguro de que podremos acceder a excelentes propuestas a través de sus mágicas manos y sus perspicaces ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.editorialcronopios.com/"&gt;http://www.editorialcronopios.com&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-6365214022837710759?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/6365214022837710759/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=6365214022837710759' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6365214022837710759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/6365214022837710759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/10/el-sueo-de-un-cronopio.html' title='El sueño de un cronopio.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3218841655604276089</id><published>2008-10-09T15:08:00.001-04:30</published><updated>2008-10-09T15:10:43.520-04:30</updated><title type='text'>Las tormentas del interior. (Fragmento)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La confusión que siempre me anula planea sobre mis emociones. Avisa su cercanía, como buitres que olfatean el cadáver. Otra vez me siento imposibilitado de ver con claridad, de discernir el camino apropiado. Sólo tengo algunos fogonazos de luz que iluminan las sombras. El péndulo oscila con violencia, sin darme tiempo a disfrutar plenamente una sensación u otra. Pero hago un esfuerzo considerable para no caer en la ignominia o en la depresión. Con regularidad trato de recordar y concentrarme en todas las bondades que debo agradecer, todos esos detalles positivos que enriquecen mi vida y que, la mayoría de las veces, doy por sentados. Ellos están allí para aguijonear mi realidad y sacarme del sopor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así avanzo, a tientas, un minuto a la vez, una hora a la vez, una sensación a la vez. Es una larga marcha cruzando un desierto de aridez sentimental. Quiero quejarme, protestar, rebelarme en contra de lo establecido, de mi pasivo conformismo; también quiero gritar, ahuyentar la soledad y el silencio, esas aves de rapiña que se ceban en mi angustia. Quisiera poder confiar en alguien, tener la oportunidad de compartir mi desasosiego con alguien, narrar a otro mis desventuras, hacer un esfuerzo mancomunado por encontrar respuestas, despejar las incertidumbres y sentir un apoyo para continuar. Pero no hay nadie, nadie que pueda comprender a plenitud la tormenta que agita mi interior, que pueda leer con claridad mi mirada y ver más allá. Estoy solo. Y creo que se supone sea así: venimos al mundo solos y de la misma forma partimos; también debo aprender a luchar contra mis propios demonios.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3218841655604276089?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3218841655604276089/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3218841655604276089' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3218841655604276089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3218841655604276089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/10/las-tormentas-del-interior-fragmento.html' title='Las tormentas del interior. (Fragmento)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7113557643426334264</id><published>2008-10-02T14:01:00.001-04:30</published><updated>2008-10-02T14:03:28.031-04:30</updated><title type='text'>Retorno.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la vida de casi todas las personas llegan momentos especiales donde hay que tomar ciertas decisiones, escoger caminos, decantarse por algunas personas, avanzar hacia otros proyectos, abrir puertas; pero también aparecen las pausas, los puntos suspensivos y la necesidad de tomarse un merecido receso. Significa regalarse un tiempo para oxigenarse, recuperar fuerzas y poder continuar. Esto es lo que ha sucedido con mi blog durante los últimos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pausa fue necesaria. No tuve otra opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pequeño, siempre llamó mi atención el equilibrio del que hacían gala los malabaristas del circo: tres y cuatro pelotas en el aire, en un balance delicado, sin dejar que ninguna de las esferas cayera a tierra. Admiraba semejante disciplina porque yo no la tengo. Lo confieso. Cuando me ocupo de un proyecto necesito concentrar toda mi energía en eso. Cuando decidí emprender la tarea de escribir un texto largo, reconozco que poco imaginé la monumental proeza que tenía ante mí. No fue y no ha sido fácil, pero creo que ya he superado el momento de mayor peligro. Tengo definida la estructura y la trama amerita reescribirse aquí y allá, pero como ya mencioné, atrás quedó el punto de inflexión donde pude haber desistido si hubiese querido. Ahora el camino es hacia delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vista de que puedo agregar otra pelota a mi acto, me atrevo a retomar este trabajo virtual que abandoné sin presentar excusas. Estoy de vuelta. Muestro la señal de retorno con una sonrisa. La novela seguirá con su pulso particular, porque quiere ver la luz y porque hay mucho para contar; pero también me deja un poco de espacio para recuperar mi interacción virtual de antaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataré de actualizarme con la mayor periodicidad posible, ya que trabajar en mi proyecto literario no es pan comido. Gracias a las maravillosas personas con las que he cruzado mi camino, descubrí que la escritura te exige sacrificios. La escritura es como una pieza de arenisca, un lienzo; el texto hay que trabajarlo, pulirlo, decantar las palabras, escoger las frases; organizar cada una de esas letras disonantes hasta conseguir una prosa melódica, armónica, inspiradora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, heme aquí, otra vez con ustedes. Llego con una sonrisa, esperando colgar una parecida en cada una de sus bocas. Gracias por aguardarme. Espero no defraudarlos. Un abrazo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7113557643426334264?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7113557643426334264/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7113557643426334264' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7113557643426334264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7113557643426334264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/10/retorno.html' title='Retorno.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8144405784245992463</id><published>2008-07-22T00:26:00.001-04:30</published><updated>2008-07-22T00:31:26.640-04:30</updated><title type='text'>Las pasiones.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una de mis amigas del grupo literario me ha hecho un regalo muy especial y significativo: un estuche conmemorativo de la disquera EMI con 100 canciones de Maria Callas. En total son 6 CD, cada uno con extractos de sus mejores óperas: &lt;em&gt;Norma&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La Traviata&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Werther&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Andrea&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Chénier&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Pagliacci&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La Vestale&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Il barbiere di Siviglia&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La Bohème&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Turandot&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Orphée et&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Eurydice&lt;/em&gt; y muchas otras. Demás está describir, creo, mi completa impresión ante semejante obsequio. Quedé boquiabierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo he aprendido que mis gustos musicales tienden a ser un poco diferentes a los del resto de mis amigos, pero lo disfruto a rabiar en la tranquilidad de mi habitación. Y quiso la casualidad que con estas amigas en particular no sólo compartamos el amor a las letras, sino también por el &lt;em&gt;bel canto&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentía tan emocionado por mi regalo que al día siguiente, deshaciéndome en comentarios superlativos, me arrojé a contárselo a una amiga del pueblo. Ella me escuchó con atención, por supuesto, pero su rostro dejaba traslucir lo poco que le importaba. Intenté explicárselo a través de una analogía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―No entiendes. Es como si te regalaran toda la colección de &lt;em&gt;The L Word&lt;/em&gt;. ¿Lo puedes imaginar? ¿No sería apasionante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se limitó a encogerse de hombros. Ahora estaba perplejo. Ella sólo dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;―Sería agradable, pero hasta allí. Tampoco me estaría muriendo como tú. Creo que me emociono menos; somos diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso tenía razón, lo acepté. Comprendí que resultaba difícil hacerle entender que la Callas me apasiona hasta límites insospechados. Amo esa voz metálica, cortante y apasionada. No puedo evitarlo. Pero también amo la literatura, mis diarios, un atardecer en la playa, leer un buen libro, ver una película interesante, conocer sitios nuevos; son cosas distintas que me apasionan de la misma manera. Subliman mis sentidos. Alteran mi realidad. No sé si me explico bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga se limitó a confesar que ella no sufría de esas pasiones. No supe qué decir. ¿Cuántas personas hay que van por la vida sin emocionarse? ¿Les sucede a casi todos? Es como desplazarse con anestesia. ¿O soy yo que, sencillamente, me apasiono con facilidad? No digo que lo mismo que me apasiona a mí deba apasionar a los demás pero, ¿no todos tienen sus propias pasiones? ¿Esos detalles particulares que aceleran la respiración y el ritmo cardíaco? ¿Un viaje, tal vez? ¿El aire frío del amanecer, quizás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pasada conversación con mi amiga me ayudó a descubrir, sin proponérmelo, que poseo muchas pasiones en mi vida. Las disfruto porque me resultan estimulantes, excitantes; me llenan de energía positiva y expanden mis fronteras. Agradecí en silencio por este otro obsequio y me despedí con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, mientras escribo, la Callas deja oír su portentosa voz desde mi reproductor. Poco más importa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8144405784245992463?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8144405784245992463/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8144405784245992463' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8144405784245992463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8144405784245992463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/07/las-pasiones.html' title='Las pasiones.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-2463699247946655188</id><published>2008-07-08T02:23:00.004-04:30</published><updated>2008-07-08T02:34:54.016-04:30</updated><title type='text'>Los colores del amor.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El lugar donde tomo mis clases de pintura es muy agradable. Es un parque público. Allí hay un salón con amplios ventanales que dan a un jardín lleno de colores y fragancias. Me gusta mucho. Suele haber un grupo regular, pero de vez en cuando acuden desconocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí no se habla mucho, salvo para preguntar sobre alguna técnica o tonalidad lograda. El silencio nos envuelve, aunque una que otra vez alguien se ocupa de llevar un pequeño reproductor de música y la mayoría nos extasiamos escuchando arias de &lt;em&gt;Tosca&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Lucia di Lammermoor&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Bohème&lt;/em&gt; o incluso Vivaldi, Strauss, Chopin y Tchaikovsky. Sí, sé que suena raro en un pequeño pueblo de provincia, en una escuela de pintura, en un parque público; pero sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente, debido a mis nuevas actividades literarias (estoy escribiendo mi primera novela), no me ha sido posible acudir más a este rincón verde dentro de mi pueblo. Pero no he dejado de pintar ni de recordar las amenas veladas que allí pasé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las últimas fue bastante especial. Cerca de mi puesto se ubicaron un par de chicas adolescentes; no creo que superaran los dieciséis años ninguna de las dos. Como es costumbre a esta edad, las muchachas se entretenían en hablar en voz alta, discutiendo sobre sus afortunados romances y las presiones paternas. A pesar de la música y del lienzo frente a mí, me descubrí prestando atención a la charla ajena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conforme la diatriba continuaba no pude evitar sentirme identificado con lo que ellas discutían. Una salía con un chico mucho mayor, escondida de su familia, dijo amarlo con locura; la otra se mostró un poco más reservada, pero terminó confesando que había llegado un poco lejos con su novio. Ninguna supo que era escuchada, o pareció no importarle. Dio igual. Siguieron exaltando las bondades del amor, la loca pasión, la excitación del riesgo; esa idea bellamente adolescente de que el amor todo lo vence y todo lo puede. No existen sombras en sus respectivos paraísos sentimentales. Pero ignoran que los nubarrones se avecinan…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que intentaba mezclar el verde con el blanco, buscando un tercer color en mi paleta, me detuve a recordar cuándo fue la última vez que pensé así, que me sentí así. Percibí tanta ingenuidad en la charla que escuchaba subrepticiamente que de nuevo me permití una sonrisa de condescendencia. Una vez yo fui así, amando ilimitadamente, esperando todo lo mejor, dando el máximo sin esperar nada a cambio. El amor ideal. Perfecto. Fantástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez creí que el amor podía durar para siempre, que todo lo conquistaba y nada lo detendría. Yo también tenía dieciséis años. Pero las decepciones vinieron, las frustraciones no se mantuvieron muy alejadas y el sabor amargo de los fracasos quiso unirse al baile de mis desamores. Creo que en el fondo, a pesar de todo, cada uno de nosotros quiere amar así; en la adolescencia y en la vejez. Pero el amor jamás es perfecto. Sólo más adelante se descubre eso, usualmente por las malas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanté mi vista y las observé. Estaban llenas de lozanía, juventud, esperanza. Una parte de mí quiso acercarse y explicarles que no siempre será todo tan idílico, tan dulcemente hermoso; advertirles a tiempo para que se preparen para la tormenta. Pero la otra parte reconoció que cada camino es individual y cada experiencia es única. Yo tuve mi aprendizaje, lo agradezco hoy. Quizás a ellas les vaya mejor, tal vez podría resultarles peor; no lo sé. Sólo supe que debía mezclar más blanco si deseaba un verde mucho más pálido. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-2463699247946655188?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/2463699247946655188/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=2463699247946655188' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2463699247946655188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2463699247946655188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/07/los-colores-del-amor.html' title='Los colores del amor.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3802681641573237594</id><published>2008-06-06T16:15:00.003-04:30</published><updated>2008-06-06T16:24:00.046-04:30</updated><title type='text'>Amantes de papel.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi prima Natalia viene de visita. Debido a mis últimas actividades literarias, paso la mayor parte del tiempo encerrado en mi habitación, pergeñando páginas en mi diario u organizando cada nuevo capítulo de mi novela; así que es aquí donde la recibo, en mi santuario personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Ella habla de sus recientes viajes, la próxima operación a la que tendrá que someterse, su recién iniciado romance con una nueva chica; se deshace en sonrisas, anécdotas y preguntas. Está acostada en mi cama y no puede dejar de notar la enorme cantidad de libros que ocupan todo un lado de mi cama; también hay libros sobre el escritorio, apilados en el piso, formando hileras en las mesitas de noche; mi habitación se asemeja a una mal organizada biblioteca. Y probablemente lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Eventualmente, en el transcurrir de la charla, comienza a prestar atención a todo lo que nos rodea. “¿Con quién estás saliendo?”, pregunta muy interesada. Le dejo saber sobre los viajes a Caracas, la escritura, las interminables lecturas, las correcciones continuas; pero ella no me deja continuar: “Eso no contesta a mi pregunta”. No sé qué contestarle. Me quedo mudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     “Tienes que salir”, dice ella, “ver gente, agarrar aire, conocer otras personas, ¡interactuar con los demás!”. Y yo sigo mudo, sin saber qué contestar. Le explico que mi tiempo se distribuye entre leer, escribir y hacer algunas cosas en la Internet; que poco espacio me queda para socializar como lo hace ella, como lo hacen los demás. Me siento bien, y así se lo explico; tampoco es que estoy deprimido, melancólico o nostálgico. Nunca antes había escrito tanto, investigado tanto; mi imaginación me arrastra sin pedirme permiso. “Vives en tu propio mundo; pero el mundo real es más hermoso, más concreto, más real”. Trato de explicarle que con mis libros tengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Ella no insiste: entiende mis neurosis. Antes de despedirse, echa una mirada a los textos acumulados sobre mi cama y suelta lapidariamente: “¿Sabes algo? Dificulto que esos libros puedan hacerte el amor. Te has conformado con amantes de papel”. Los dos reímos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Mucho tiempo después, pienso en sus palabras. Observo lo aglomerado, eso que ocupa todo un lado de mi amplia cama: hojas sueltas, carpetas, libros, revistas, recortes, una resma de papel y hasta una engrapadora. Río. No puedo evitarlo. Quizás mi prima ha tenido razón, después de todo. Me he encerrado entre mis propias paredes, levantando torres de papel y calzadas de cartón. Disfruto tanto lo que hago que no me detuve a considerar los otros aspectos de mi vida. Y entonces recuerdo a mis amigas, quejándose siempre de lo poco que nos vemos ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La literatura acumulada sobre mi cama ciertamente se asemeja a una figura humana, con brazos formados a través de historias misteriosas y piernas pálidas de papel impoluto. Allí están, todos, cada uno de mis amantes de papel. Ellos me han entretenido con sus relatos de tierras lejanas y personajes fantásticos, sobre historias atrayentes, desenlaces inesperados y finales felices. También descubro otra cosa: no me siento solo; pero estoy solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Con mucha lentitud, comienzo a quitar los libros de mi cama.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3802681641573237594?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3802681641573237594/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3802681641573237594' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3802681641573237594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3802681641573237594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/06/amantes-de-papel.html' title='Amantes de papel.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-375525725878643710</id><published>2008-05-25T19:11:00.001-04:30</published><updated>2008-05-25T19:21:11.550-04:30</updated><title type='text'>Quiero...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Extracto de mi diario manuscrito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Anoche soñé un sueño. Pero no lo puedo recordar perfectamente. Fue un sueño mágico, especial, distante, intangible. Anoche soñé un sueño. Me sentía bien, mientras soñaba, pues podía estar con quien quería, donde yo quería. Fue un sueño estupendo, único. Relajante. El sueño me hizo reevaluar mis necesidades y mis aspiraciones, permitiéndome ver exactamente lo que quiero y lo que ansío, por encima de todo.&lt;br /&gt;     Quiero alguien a quien poder abrazar en las mañanas, apenas me despierte; alguien a quien poder darle los buenos días con cariño y somnolencia. Quiero alguien a quien no le importen mis caricias al amanecer y entibiar nuestros cuerpos al calor de un fuerte abrazo, para iniciar cada día con amor y paz.&lt;br /&gt;     Quiero llamar a alguien a media mañana, o cada media hora, simplemente para recordarle la inmensidad de mi amor, la falta que me hace y lo difícil que representó la separación matutina.&lt;br /&gt;     Quiero compartir mi comida con alguien, en cada día de nuestras vidas; saborear cada alimento lentamente, así como haríamos con nuestro cariño; endulzar cada mirada; ponerle pimienta a cada beso; degustar cada sensación como un exquisito gourmet.&lt;br /&gt;     Quiero a alguien con quien descansar por las tardes. Con quien poder conversar sin límites, sin que se aburra de mis palabras; o que simplemente nos contemplemos, sin tiempo ni espacio, hundiéndonos en nuestras miradas, sin perder cada parpadeo, cada movimiento, cada percepción. Quiero pasar la tarde con tranquilidad, a su lado, sin importar la estancia o el momento escogido. Nada de esto ha de importar entonces. Serán detalles nimios que carecerán de relevancia.&lt;br /&gt;     Quiero llegar al atardecer a su lado y deleitarnos con la puesta del sol: el momento más romántico de la jornada. Quiero compartir una charla amena, entre café y café; quiero que devore cada una de mis palabras, de mis pensamientos, de mis sueños. Eternamente. Quiero recibir la primera hora de la noche juntos y comenzar a contar las estrellas, una a una, y pedir deseos cada vez. Disfrutar la esencia que existe cuando aún no es de noche, pero el día ha dejado de ser; ese maravilloso momento, tan especial y único.&lt;br /&gt;     Quiero compartir mis noches a su lado, en su compañía. Recibir el fresco nocturno que alivia las tensiones diarias. Perdernos entre las estrellas, en el firmamento, en el más allá, donde nadie ha ido aún. Ese lugar secreto que sólo nos pertenecería a nosotros, y en donde nos podríamos refugiar en cada pena, en cada decepción y en cada necesidad. La inmensidad encerrada dentro de nuestros corazones, silenciosa y ancha. Tibia y eterna.&lt;br /&gt;     Quiero irme a la cama con alguien; saber que voy a compartir mis sueños, mis ilusiones y mis comentarios del día, en una conversación relajante, luego de un día arduo y difícil; porque alguien va a estar esperando por mí, para descansar en mí, y en donde sé que también puedo encontrar mi ansiado reposo. Quiero hacer el amor con alguien que no se va a cansar de mis besos, de mis íntimos contactos, de mis sentidos sublimados. Quiero complacer ese cuerpo íntegro y ansioso, que me pertenece y el cual suspira por cada una de mis palpitaciones corporales. Quiero satisfacer; ser entendido.&lt;br /&gt;     Quiero dormir al lado de alguien, compartir mi sueño, mis respiraciones y secretos. Estar acompañado por ese dulce aroma que implica la presencia del ser amado, saber que mi cama se entibia por el calor de dos; un dúo de complacencias y entornos románticos. Comprender que mi cama siempre va a permanecer sin frialdad, pues ya no duermo a solas, estirando la mano sólo para hallar silencio y vacío. Quiero dormir dentro de un abrazo, quiero sentirme querido, deseo permanecer dentro de alguien, en ese lugar secreto que vibra con notas seductoras de placer y pasión; melodiosa, acompasada, fabulosa.&lt;br /&gt;     Quiero compartir cada celebración en su compañía. Brillar entre mis amigos y disfrutar de sus agudos comentarios, porque me fascina su personalidad e inteligencia, su artística belleza y la profunda liviandad de su ser. Quiero que se lleve bien con mis amigos, y comparta maravillosamente con ellos; quiero que salgamos siempre a disfrutar de la vida, de la amistad, de las celebraciones y, por encima de todo, de nuestra mutua compañía. Quiero que sea feliz a mi lado. Quiero ser feliz a su lado. Siempre.&lt;br /&gt;     Quiero poder encargarme de alguien, bañar su cuerpo con mis caricias, perfumar su mente con mis pensamientos, esculpir sus manos con mis besos, moldear sus cabellos con mis dedos, fundir mis ojos en los suyos; ser cóncavo y convexo, a un mismo tiempo, en la eternidad”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-375525725878643710?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/375525725878643710/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=375525725878643710' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/375525725878643710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/375525725878643710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/05/quiero.html' title='Quiero...'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-7459148660601369099</id><published>2008-05-02T02:20:00.001-04:30</published><updated>2008-05-02T02:25:23.377-04:30</updated><title type='text'>Una cena literaria.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llego con flores para Mercedes.&lt;br /&gt;La noche se presenta fría, llena de estrellas, prometedora. Mi anfitriona se encuentra atendiendo a Francisco, el primero de los invitados que ya ha llegado. Después de los saludos, nos conduce al interior de la casa, donde se nos permite admirar la sobria elegancia y los múltiples arreglos florales: orquídeas, orquídeas por todas partes. Por un ínfimo momento pienso en la señora Dalloway, pero de inmediato concluyo que ésta en nada se asemeja a Mercedes. Su esposo llega pronto. Es un hombre amable, deferente. Los dueños de la casa sugieren que nos traslademos hasta lo que ellos llaman “el caney”, que no es sino una amplia sala construida en el jardín posterior. El contraste no puede ser mayor. Aquí predominan los colores cálidos, las plantas interiores, una improvisada fuente de mosaicos azules, la madera envejecida; todo es hermoso, acogedor, estimulante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Francisco y yo somos recibidos con un agradable vino tinto, la conversación se expande por diferentes tópicos: las actividades literarias de Mercedes, el trabajo académico de su esposo, la decoración del hogar, el ambiente político del país, las impresiones sobre distintas ciudades europeas, la ambivalente economía. Y así, lentamente, el resto de los invitados logra llegar a nuestra reunión. Vienen acompañados por relatos acerca del difícil tráfico capitalino y lo intrincado que resulta encontrar el lugar de la cena a la que hemos sido convidados: dos constantes que, cambiando los detalles particulares, conservarán un risible paralelismo que aliviará las tensiones del trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viviana llega. Luego Aurora; poco después Fedosy. Miriam es la última, y con su llegada parece cerrarse un círculo perfecto que nos contendrá por el resto de la tertulia. Hay risas, historias, brindis. El acompañamiento musical se cuela como un personaje secundario, como un testigo no invitado que regocija con su presencia: Edith Piaf, Louis Armstrong, Glenn Miller, Vinicius de Moraes; una mezcla armónica de &lt;em&gt;jazz&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;bossa nova&lt;/em&gt; y viejas canciones francesas. No pasa mucho tiempo antes de que nos sentemos a comer. Nuestros anfitriones han preparado un suculento plato colombiano al que denominan Bandeja Paisa. Los comentarios en torno a la mesa se tornan cómodos, distendidos, alegres; lejos quedamos de la seriedad que compartimos en las sesiones del taller de construcción de novela con Fedosy. No obstante, el tema literario está presente. El escritor que magníficamente nos ha conducido, nos permite ahora atisbar en los entresijos del mundo editorial, los pasos para publicar y la rareza que significa vivir de las ventas de los libros en un país latinoamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho antes de terminar la velada, logro discernir la riqueza del momento compartido. Es una velada memorable, expansiva, intensa; llena de detalles, risas, secretos y gastronomía antioqueña. Finalizamos con el café y el té. Justo antes de separarnos, ya avanzada la madrugada, una breve sesión de fotografías, para conmemorar el evento que marca la conclusión de nuestro taller literario. Suspiro. Sonrío. Dejo que mis pulmones se llenen con el frío aire de la noche. Me siento estimulado y muy agradecido de haber podido disfrutar de este destello nocturno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoro si mis compañeros se han sentido tan inspirados como yo; quiero creer que sí. Lentamente, todos los vehículos se ponen en marcha, formando una serpiente automotriz que desciende hasta Caracas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-7459148660601369099?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/7459148660601369099/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=7459148660601369099' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7459148660601369099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/7459148660601369099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/05/una-cena-literaria.html' title='Una cena literaria.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-8516126503427937908</id><published>2008-04-13T18:31:00.003-04:30</published><updated>2008-12-09T17:25:45.757-04:30</updated><title type='text'>Bautizo de "Peor que tú".</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkQYZ_mI/AAAAAAAAADo/R8XYRsfSrNE/s1600-h/libros_urbe_083.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188869772742884962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkQYZ_mI/AAAAAAAAADo/R8XYRsfSrNE/s320/libros_urbe_083.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkgYZ_nI/AAAAAAAAADw/ausWVJtRDVg/s1600-h/libros_urbe_033.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188869777037852274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkgYZ_nI/AAAAAAAAADw/ausWVJtRDVg/s320/libros_urbe_033.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkwYZ_oI/AAAAAAAAAD4/UKxHYBFj3KA/s1600-h/libros_urbe_043.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188869781332819586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkwYZ_oI/AAAAAAAAAD4/UKxHYBFj3KA/s320/libros_urbe_043.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkwYZ_pI/AAAAAAAAAEA/lNiCcvc-7a8/s1600-h/libros_urbe_066.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188869781332819602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkwYZ_pI/AAAAAAAAAEA/lNiCcvc-7a8/s320/libros_urbe_066.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkwYZ_qI/AAAAAAAAAEI/48-acNdkjNE/s1600-h/libros_urbe_090.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188869781332819618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkwYZ_qI/AAAAAAAAAEI/48-acNdkjNE/s320/libros_urbe_090.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-8516126503427937908?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/8516126503427937908/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=8516126503427937908' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8516126503427937908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/8516126503427937908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/04/bautizo-de-peor-que-t.html' title='Bautizo de &quot;Peor que tú&quot;.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/SAKRkQYZ_mI/AAAAAAAAADo/R8XYRsfSrNE/s72-c/libros_urbe_083.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3946007905280203495</id><published>2008-04-07T15:29:00.001-04:30</published><updated>2008-04-07T15:35:03.104-04:30</updated><title type='text'>"Peor que tú", de Gabriel Torrelles.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que llamó mi atención fue la disimulada timidez desplegada en sus gestos, la economía de su lenguaje. Ante mí, literalmente, tenía a un muchacho con ideas radicales, imponentes, pero sigilosas; tan peligrosas como la sonrisa de una serpiente. Y lo primero que nos dejó saber era que disfrutaba con lecturas tan disímiles como Borges y Philip K. Dick. Conforme fuimos interactuando, descubrí que sólo abría su boca para hacer comentarios pertinentes, agudos y certeros. Fue un privilegio, ciertamente, compartir con él la mesa de discusión en el taller de narrativa de Monte Ávila Editores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los meses siguientes dieron paso a la consolidación de una amena amistad literaria, detalle que agradezco infinitamente. Gabriel Torrelles es uno de esos amigos que hay que tener en cuenta a la hora de analizar un texto, de emitir una opinión válida, discutir una buena película de cine independiente o desglosar alguna lectura hecha. Es por ello que compartí su satisfacción cuando me comunicó la publicación de su primera novela: &lt;em&gt;Peor que tú&lt;/em&gt;. Era la culminación de un sueño: todos aquellos que escribimos entendemos esa deliciosa tortura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Peor que tú&lt;/em&gt; me impresionó, desde un principio, en múltiples formas. La voz narrativa, la descripción mordazmente poética, el simbolismo implícito en cada párrafo, las emociones volcadas y exorcizadas en cada página, el despliegue de ironía y desesperanza…   ¿Cómo no evocar mi propia etapa adolescente, tan turbulenta y tragicómica? Tenía ante mí un espejo mágico donde, estoy seguro, no sólo yo vería las semejanzas de una época visceral y tumultuosa. De alguna forma, Gabriel se las había ingeniado para contar la historia de todos, acumulando fragmentos para armar un rompecabezas colectivo. Fue, ha sido, una lectura memorable e imperecedera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la técnica empleada es magistral. En algunos momentos no pude evitar recordar &lt;em&gt;La historia&lt;/em&gt; &lt;em&gt;interminable&lt;/em&gt;, de Michael Ende; otras fue &lt;em&gt;El mundo de Sofía&lt;/em&gt;, de Jostein Gaarder; o cualquier exponente del maravilloso realismo mágico latinoamericano. Mis lecturas no son amplias: lo confieso; pero sé identificar un buen libro cuando me topo con él, y &lt;em&gt;Peor que tú&lt;/em&gt; lo es. Lo digo sin reservas. Llegar a la última página, después de un desarrollo trepidante, significó una despedida agridulce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento muy contento por su logro alcanzado. Intuyo que su nombre no pasará desapercibido. Apostó riesgosamente por una propuesta literaria y salió ganando. De hecho, todos hemos salido ganando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis respetos, Gabriel…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3946007905280203495?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3946007905280203495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3946007905280203495' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3946007905280203495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3946007905280203495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/04/peor-que-t-de-gabriel-torrelles.html' title='&quot;Peor que tú&quot;, de Gabriel Torrelles.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-3197106258609652966</id><published>2008-03-26T08:20:00.001-04:30</published><updated>2008-03-26T08:27:44.685-04:30</updated><title type='text'>Él (III)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como siempre, como antes, su llamada telefónica me toma por sorpresa. El tono de su voz, inconfundible, me inunda completamente, llenándome de un pueril nerviosismo y provocando algunos balbuceos incontrolables. Deseo preguntarle tantas cosas, a un mismo tiempo, que no puedo evitar que las palabras tropiecen contra mis labios en su loca carrera por ser expresadas. Puedo imaginar su disimulada sonrisa, ya seguro del efecto que provoca. Siempre ha sido así. Antes ha sido así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cuenta que ha estado en Río Verde, que todo ha salido bien; disfrutó de unas agradables vacaciones, como los demás. Le pregunto si recibió mi mensaje de texto. Al principio duda, confundido, luego logra recordar y comparte un escueto “sí”. Intuyo, más allá de lo que me dice; alcanzo a leer entre el claroscuro, en lo que no menciona, en el sobreentendido. Ésta ha sido desde el inicio nuestra particular forma de expresarnos. Hacemos uso de silencios, de evasivas, de tonalidades y timbres de voz. Creo que lo disfruta tanto como yo. Me gusta pensar que es así. Y al igual que otras tantas oportunidades, la curiosidad de conocer la causa de su llamada desaparece entre las frases; mientras dura nuestra charla, eso no es relevante, carece de importancia. Así, entonces, voy armando el nuevo rompecabezas con los fragmentos ofrecidos: recibió mi mensaje de texto, pero la ausencia de respuesta se debió a que viajaba en plan familiar. Estaba con su esposa, su hija; incluso con su padre y su tía. También un par de amigos de cacería. Quizás demasiadas personas alrededor. ¿Cómo apartarse para poder llamar? Pero todo queda explicado hoy. Y ni siquiera está en Caracas, es desde Higuerote donde me está llamando. Asuntos de trabajo, dice. Pareciera como si necesitara alejarse de la cotidianidad para poder comunicarse, relajarse en escenarios anónimos y seguros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, me tranquiliza estar en su pensamiento. Tuvo que pensar en mí antes de tomar su teléfono. ¿Qué pensaba? ¿Qué imágenes logró convocar mi nombre? ¿Por qué se siente motivado a querer saber de mí frecuentemente? Son preguntas recurrentes que sobrevienen después de cada conversación. La mayoría de las veces decido que ninguna tiene verdadera importancia. Lo que permanece es el sonido de su voz, el eco vibrante y profundo de su voz. Pareciera que lo demás es circunstancial. Irrelevante. ¿En qué me ayudaría conocer las respuestas? ¿Qué cambiaría en nuestra ambivalente dinámica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, sé que le cuesta hacerlo. Un hombre como él, tan parco, tan directo, carente de artificios, seguro encuentra difícil hacer una llamada por cortesía, por mero convencionalismo social. Me lo ha dicho. Es un individuo acostumbrado a no andarse por las ramas, a llamar las cosas por su nombre, a no perder el tiempo con nimiedades y frases hechas. Yo no soy un cliente al que debe convencer con un discurso ya casi de memoria; tampoco le brindo la seguridad que encuentra entre sus amigos, esos con quienes disfruta discutiendo temas comunes. No. Soy un simple conocido. Un misterio. Un enigma que parece acosarlo y tentarlo a un mismo tiempo. Lo irónico es que el asunto funciona en ambos sentidos. ¿Qué puede, entonces, decir de mí? &lt;em&gt;“Tengo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;un amigo homosexual al que llamo por teléfono una o dos veces al mes&lt;/em&gt;”. ¿Qué tal suena eso? O “&lt;em&gt;mi esposa no lo sabe, mis amigos lo ignoran y no me gusta (no me siento cómodo) hablar de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;ello&lt;/em&gt;”. Si sabe de mi atracción (porque tiene que saberlo), ¿por qué insiste? ¿No sería más prudente tomar distancia, alejarse? Pero no, se mantiene allí, como volando en círculos, esperando por algo indescifrable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me deja saber que han ido de cacería, contándome qué y cómo ha ocurrido todo; en determinado momento recuerda nuestra propia aventura nocturna en El Barrial y ambos reímos. También dice que su hija disfrutó mucho, saltando de un lado al otro y siendo el centro de atención: era la única niña del grupo. Habla de su amigo, ése que alguna vez me presentó en la finca. Menciona que nunca salió de la propiedad, evitando exponerse al bullicio y el aglomeramiento existente en el conocido balneario. Pero a su mujer sólo la nombra una vez, al comienzo, cuando aclara con quién andaba y sus circunstancias. No me impresiona; he descubierto que no hay empeño de su parte por traerla a colación. Si puede, elude hablar de ella; nunca lo ha hecho. Él no hace ningún esfuerzo, y yo no insisto. Es un acuerdo natural, cómodo y tácito entre nosotros. Presumo que sonaría terriblemente hipócrita si me ocupara por saber de ella. Además, no sería cierto. Lo único que me importa es él; ¿por qué gastar tiempo tocando un tema sobre el cual ninguno de los dos desea tratar? Ella está allí, siempre va a estar allí; sabiendo eso, podemos dejarlo atrás y ocuparnos en asuntos más interesantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hiciste? –indaga.&lt;br /&gt;- Me quedé en casa, escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe un dejo de confianza, de extraña intimidad. Nuestra relación funciona bien así; aunque ignoramos hacia dónde puede conducirnos nuestra ambivalencia, la disfrutamos. Probablemente, si no existieran los matices, las sombras, me sentiría pronto aburrido, perdería el estímulo. Lo más lógico sería definir nuestros criterios, aclarar qué es lo que queremos… Pero perderíamos la magia, el misterio; ya no sentiríamos que nos envuelve este deleite particular, esta seducción que se comporta como el flujo y el reflujo del mar. Va y viene. Va y vuelve a venir. Es sincrónica y recurrente. Mi neurosis me impele a dejar todo como está, a no intentar fracturar nuestra peculiar simbiosis. Si descubro su significado, perderá todo su atractivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Me siento, escribo, y sé que, entre página y página, otra llamada volverá a sorprenderme. Como antes. Como siempre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-3197106258609652966?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/3197106258609652966/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=3197106258609652966' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3197106258609652966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/3197106258609652966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/03/l-iii.html' title='Él (III)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-2012353478769519532</id><published>2008-03-12T14:42:00.002-04:30</published><updated>2008-12-09T17:25:45.965-04:30</updated><title type='text'>Abriendo puertas.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9gtHsL47HI/AAAAAAAAADg/4JcJxWhY7T8/s1600-h/HPIM1016.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176937381805747314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9gtHsL47HI/AAAAAAAAADg/4JcJxWhY7T8/s320/HPIM1016.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Había pensado utilizar el título “Cerrando puertas”, pero no, no sería correcto. No es ésa la idea que deseo transmitir. Y a pesar de que se trata de la culminación de una etapa, siento que lejos estoy de cerrar puertas; si acaso, me preparo para entrar en nuevas habitaciones. Mi presente etapa nada tiene que ver con clausura, cierre, finiquito… no ahora. No así.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El taller de narrativa en Monte Ávila Editores finalizó con la misma magia creativa con que le dimos inicio algunos meses atrás. Recuerdo vívidamente que era una tarde plomiza, con una brisa constante; sentía esa pequeña presión en el pecho que me agobia siempre que tengo que enfrentarme a una nueva experiencia, conocer a un grupo de personas o iniciar un viaje: que en este caso fue literario. Se sentía extrañamente similar a mi época escolar, cuando debía avanzar a un nuevo año, establecer nuevas amistades, nuevas alianzas y nuevas aversiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de talleristas no podía ser más ecléctico. Deduje que algunos se conocían de antes, otros trabajaban juntos y unos pocos se hallaban tan primerizos como yo. Pero la sesión comenzó antes de que pudiera dilucidar más detalles. De hecho, quien inició las presentaciones fui yo, levantando el asombro general al declarar que había renunciado a mi trabajo para perseguir mis sueños narrativos. Se sintió bien, a pesar de todo; tuvo un no-sé-qué de terapia colectiva. Y muy pronto, con el paso del tiempo, comprobé que había llegado al lugar ideal. Las reuniones consecutivas (todos los martes) sirvieron para catalizar nuestras ambiciones de escribir, crear y dar vida a personajes maravillosos. Construimos una empatía memorable en términos de ayuda, valoraciones técnicas, consejos prácticos y visiones novedosas; todo ello de la mano de un facilitador ejemplar: Carlos Noguera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor de &lt;em&gt;La flor escrita&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Juegos bajo la luna&lt;/em&gt; supo conducirnos con maestría a través de los intrincados caminos de la literatura, brindándonos su ayuda con cada texto presentado y manejando bien las riendas del taller: no creo que sea fácil equilibrar 12 voces distintas, independientemente de la tarea en común. Aunque bien sea dicho, cada uno de mis compañeros aportó una rica gama de contradicciones, colaborando en formar un microcosmos fértil y vanguardista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compartí la selección 2.007 – 2.008 con Tania Alzuru, Dayana Fraile, Lucia Di Candia, Pedro Ibáñez, Nayari Rossi Romero, Bertha Fréitez, Marjori Lacenere, Gabriel Torrelles, Lorena Burguillos, María Virginia Arroyo y Liliane Blaser. Fuimos 12 puntos de vista particulares. 12 formas de escribir. 12 maneras de presentar una historia. Y 12 promesas que ya comienzan a brindar frutos: Dayana y Gabriel quedaron seleccionados dentro de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana; y me complace anunciar que la novela de Gabriel, &lt;em&gt;Peor que tú&lt;/em&gt;, saldrá a la venta el próximo 28 de marzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy me siento orgulloso por lo logrado, por haber alcanzado nuevos límites narrativos, por tener otros amigos con quien compartir mi inagotable amor por las letras y por las puertas que me animo a abrir. Sé que encontraré desafíos diferentes y enriquecedores; estoy preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lanzo hacia lo desconocido, puerta tras puerta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-2012353478769519532?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/2012353478769519532/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=2012353478769519532' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2012353478769519532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2012353478769519532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/03/abriendo-puertas.html' title='Abriendo puertas.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9gtHsL47HI/AAAAAAAAADg/4JcJxWhY7T8/s72-c/HPIM1016.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-5929772139738169541</id><published>2008-03-10T01:52:00.004-04:30</published><updated>2008-12-09T17:25:46.338-04:30</updated><title type='text'>Premios.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9TVc8L47EI/AAAAAAAAADI/6pt4aJn01l0/s1600-h/dardo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175996564924591170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9TVc8L47EI/AAAAAAAAADI/6pt4aJn01l0/s320/dardo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9TVCcL47DI/AAAAAAAAADA/qIe06jcjzWo/s1600-h/a1.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175996109658057778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9TVCcL47DI/AAAAAAAAADA/qIe06jcjzWo/s320/a1.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alejandro y NickJoel, dos estimados amigos virtuales, tuvieron la enorme gentileza de hacerme, respectivamente, acreedor de dos premiaciones muy importantes. Les quedo profundamente agradecido, a ambos, por sus recurrentes visitas y palabras amenas. Hoy escojo compartir esto con todos y cada uno de mis lectores, porque mis páginas internas no serían lo que son sin el apoyo de ustedes. ¡Felicidades a todos!&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-5929772139738169541?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/5929772139738169541/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=5929772139738169541' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5929772139738169541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/5929772139738169541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/03/premios.html' title='Premios.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R9TVc8L47EI/AAAAAAAAADI/6pt4aJn01l0/s72-c/dardo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-4868809039172087530</id><published>2008-03-02T23:06:00.002-04:30</published><updated>2008-03-02T23:15:53.200-04:30</updated><title type='text'>Pinceladas en mi diario...</title><content type='html'>Hay arenas que calman mi sed.&lt;br /&gt;Amores que me arrebatan la vida.&lt;br /&gt;Caminos que conducen a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay juegos que me provocan lágrimas.&lt;br /&gt;Despedidas que dibujan una sonrisa.&lt;br /&gt;Y canciones que me enfurecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentro párrafos que me desgastan.&lt;br /&gt;Miradas huidizas.&lt;br /&gt;Sonidos sordos.&lt;br /&gt;Y, de vez en cuando, sollozos dulces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Adónde me llevan mis pasos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-4868809039172087530?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/4868809039172087530/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=4868809039172087530' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4868809039172087530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/4868809039172087530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/03/pinceladas-en-mi-diario.html' title='Pinceladas en mi diario...'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-1517709631882708635</id><published>2008-02-18T02:01:00.001-04:30</published><updated>2008-02-18T02:05:25.045-04:30</updated><title type='text'>Escogencias.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;     Mis amigas lesbianas vienen a visitarme. Es una noche bastante fresca, con brisa constante. Me gusta recibirlas porque me permiten tener contacto con el mundo exterior, ausentarme por un rato de mis tareas literarias. Me siento expansivo, permeable y atento a sus historias. Son mujeres mayores (siempre he sido muy precoz), mucho más experimentadas que yo; pero hemos establecido una dinámica ideal a través de los años, lo que ha logrado que nos entendamos con mediana comodidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Sandra y Marlene llevan casi quince años juntas, en una relación muy ambivalente. Creo haber entendido que no comparten sexo sino una espléndida amistad; es como si se hubiesen acostumbrado la una a la otra, se acompañan, se equilibran y se balancean entre lo que alguna vez fue una gran pasión y la unión sincera que ahora las estrecha. Se notan acompasadas, fieles, monocromáticas; es imposible no compararlas con un matrimonio heterosexual de mediana edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Miriam y Nancy tienen, por su parte, poco tiempo juntas, si acaso algo más de tres años. La diferencia de edad entre ellas ha sido el obstáculo ha resolver: casi dos décadas. Parece que Nancy se siente atraída por las mujeres mayores, muy experimentadas. Miriam, en todo caso, ofrece la impresión de haberse cansado de esperar por el amor de su vida y decidió conformarse con esta adoración constante que la otra le profesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Las cuatro conversan animadamente, esbozan planes de viaje a futuro, sopesan la situación política del país, expresan disconformidad ante la rutina diaria; otras veces opinan de mis trabajos narrativos, mis recientes acercamientos a la pintura; ofrecemos una escena nocturna idílica, armónica y sosegada…   pero creo que es sólo la superficie: las fuerzas están contenidas, a duras penas, detrás de las máscaras risueñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Quizás mis secretas elucubraciones se deban al vino tinto que compartimos; o la brisa que me trae ecos lejanos; tal vez la persistente neurosis a verme reflejado en espejos circundantes…   no lo sé. Ellas se enzarzan en una discusión trivial acerca de las próximas vacaciones de la Semana Santa; yo escojo alejarme, discretamente, volando con mis pensamientos. El viento trae aromas distantes, estimulantes. He encendido velas por toda la estancia y las luces titilantes me hipnotizan. Observo a mis amigas en sus frágiles armaduras sentimentales y no puedo evitar sentir compasión por sus escogencias. Son como espejos diáfanos que me alertan con susurros estridentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Miriam y Sandra me han confesado, por separado y en diferentes ocasiones, que no sienten ese gran amor por sus respectivas parejas; ambas parecen haberse conformado con lo que en algún momento se les presentó. Se asemejan a dos viejas guerreras dispuestas a no dar más batallas. Eso no quiere decir que no disfruten de sus mujeres; ríen, viajan, gozan de la vida, pero pareciera que no lo hacen en completa plenitud…   en sus miradas falta algo. Algo imprescindible para conquistar nuevos escenarios emocionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Yo las observo en silencio, imaginando si Marlene y Nancy también se han conformado, pero de otra forma. Entonces una escena que prometía ser alegre se transforma en súbita melancolía. Tengo ante mí un cuadro que no deseo experimentar, para nada. Y mientras se sirven más vino, descubro con cierto temor que no he dejado de creer, de buscar, de explorar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Me confieso, a mi edad, fiel creyente de la maravillosa magia del amor. Allí, junto a nosotros, pudiera estar cualquiera de mis últimos intentos: eran hombres agradables, sencillos, predecibles…   pero no es eso lo que quiero. No. Me niego a ser un conformista sentimental: yo quiero más. Quiero las fulgurantes mariposas en el estómago, la falta de respiración ante un súbito encuentro, las palmas de las manos sudorosas durante una conversación, la torpeza verbal, el criterio nublado por la pasión…   todo eso que venden los cuentos de hadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Puede ser que nadie me comprenda, que pocos asimilen mi incesante búsqueda, la fe irresoluta en encontrar mi alma gemela: no me importa. Alguien por allí dijo que hay que besar muchos sapos antes de encontrar un príncipe azul: pues, bien, lo seguiré haciendo. No deseo terminar mis días languideciendo junto a un batracio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     No yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-1517709631882708635?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/1517709631882708635/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=1517709631882708635' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1517709631882708635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/1517709631882708635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/02/escogencias.html' title='Escogencias.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-2164788675980275673</id><published>2008-02-11T15:34:00.001-04:30</published><updated>2008-12-09T17:25:46.873-04:30</updated><title type='text'>Hortensias Azules (Mi primer cuadro)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R7Cq6gMKTeI/AAAAAAAAAC4/G4nDlvu0i7I/s1600-h/HPIM0918.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5165816694644035042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R7Cq6gMKTeI/AAAAAAAAAC4/G4nDlvu0i7I/s320/HPIM0918.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-2164788675980275673?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/2164788675980275673/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=2164788675980275673' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2164788675980275673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/2164788675980275673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/02/hortensias-azules-mi-primer-cuadro.html' title='Hortensias Azules (Mi primer cuadro)'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-zHvRRnBahlo/Tt7Y82xglTI/AAAAAAAAAJY/xSAj9VZ7r7s/s220/LUIS%2BGUILLERMO%2BFRANQUIZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Yir13zUbUuI/R7Cq6gMKTeI/AAAAAAAAAC4/G4nDlvu0i7I/s72-c/HPIM0918.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36773981.post-115009477882558592</id><published>2008-01-30T23:47:00.000-04:30</published><updated>2008-01-30T23:52:40.521-04:30</updated><title type='text'>Sincronía de contradicciones.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;     ¿Qué tendría de malo querer pasar el otoño en Nueva York, la primavera en París y el invierno entre mis libros no leídos? ¿Cuál es el problema en preferir a Catherine Deneuve, Melina Mercouri, Silvana Mangano y Jeanne Moreau antes que cualquier recién llegada de cuerpo escultural? ¿Por qué provoco silencios (por no mencionar las cejas arqueadas) cada vez que menciono a Ethel Merman, Ella Fitzgerald y Shirley Bassey como mis cantantes favoritas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Con los años he tenido que aprender a vivir con las contradicciones, los anacronismos y las divergencias. No ha sido suficiente con ser homosexual en un país eminentemente machista, con tener deseos de escribir en un remoto pueblo de provincia, con esperar por el amor verdadero dentro de un grupo antagonista que celebra la promiscuidad como un escape emocional; no, no ha sido suficiente. Hay más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Prefiero a la Callas por encima de cualquier cosa; las formas de Picasso, las bailarinas de Degas y el erotismo de Klimt; cuando voy a la playa con mis amigas, mientras ellas se tuestan al sol, yo sueño con empaparme en la gama iridiscente del mar, nado lejos, zambulléndome de un color al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Me gusta llorar. Lo confieso. Soy muy sensible. Puedo llorar ante el final de una película que me ha gustado, así como frente a un atardecer de tonos tostados. Cuando llueve, me siento sublimado. La lluvia me relaja, me inspira, me seduce. No puedo evitarlo; pero me encanta despertar y ver a través de mi ventana el azul intenso queriendo meterse en mi habitación. Me gusta la comida sazonada con muchas especias, la pasta ¡y el sushi! No obstante, detesto la langosta, los calamares, las ostras y cualquier cosa que venga del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Mi color favorito es el verde. Disfruto con el azul, lila, naranja, rojo y prefiero el negro riguroso para una ocasión especial. Me repugna el blanco (a menos que esté en la playa) y el violeta intenso. No sé si esto último tenga que ver con el hecho de haber sido criado dentro de una familia muy católica, aunque hoy en día me declaro en contra de cualquier religión: si hay algo que me moleste, eso es el dogma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Por cierto, tengo entendido que la única religión que no condena la homosexualidad es el budismo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¿Mencioné que adoro la pintura? Tengo poco tiempo practicándola, pero me declaro amante del óleo (espero que Moribundo no lo tome a mal). Escribir y pintar: dos disciplinas que me ayudan a expresarme. ¿Por qué? Porque a pesar de ser un espontáneo gay, me confieso introvertido, extremadamente tímido. A través de ellas puedo vincularme con exquisita y absoluta libertad. Soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     No creo en política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Creo en el amor a primera vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Me puedo enamorar de una mirada, de un cuerpo, de un gesto (Sí: también puedo ser banal).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Amo caminar (entiéndase deambular), hablar solo, sonreír, caminar descalzo, perderme y volverme a encontrar. El frío me produce dolor de cabeza. El calor intenso me genera estrés. Prefiero las fotografías en sepia. Y el romance, el romance, el romance…   ¿Ya dije que soy muy romántico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Deliro por los capítulos de &lt;em&gt;Sex &amp;amp; the City&lt;/em&gt; y por las producciones Merchant-Ivory (¡Muero por el cine de época!). Fantaseo con los temas de Stephen Sondheim y los Nocturnos de Chopin. Las cenas de gala y un picnic campestre. Las noches estrelladas y las mañanas sin nubes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Algunas veces me confunde mi propia ambivalencia, pero la mayor parte la disfruto, como si fuese el protagonista de una emocionante película de aventuras. ¿Soy contradictorio? Sí; pero he aprendido a amar esta sincronía de contradicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¡Ah! Recién finalizo de ver el film británico &lt;em&gt;Ladies in lavender&lt;/em&gt;, con las maravillosas Judi Dench y Maggie Smith. La recomiendo ampliamente. Y, por supuesto…   lloré al final. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36773981-115009477882558592?l=wwwlgfblogger.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/feeds/115009477882558592/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36773981&amp;postID=115009477882558592' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/115009477882558592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36773981/posts/default/115009477882558592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwlgfblogger.blogspot.com/2008/01/sincrona-de-contradicciones.html' title='Sincronía de contradicciones.'/><author><name>Luis Guillermo Franquiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15222260311047602889</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='
